
La ex perla de La Masía no logra encontrar acomodo en el balompié europeo y una noticia podría surgir alrededor del jugador.
Cuando Ansu Fati aterrizó en el Principado de Mónaco el pasado verano procedente del FC Barcelona, se esperaba que el ex talento de oro de La Masía encontrara un nuevo rumbo en su carrera.
Sin embargo, a medida que avanza la temporada en la Ligue 1, la realidad para el joven delantero español ha resultado ser mucho más compleja y desafiante de lo que muchos imaginaban.
La llegada de Fati al AS Mónaco fue recibida con cierto optimismo. El acuerdo entre el club francés y el Barcelona implicó una cesión por toda la temporada 2025-26, con una opción de compra valorada en aproximadamente 11-12 millones de euros y una extensión de contrato con su club de origen hasta 2028, lo que parecía una oportunidad para relanzar a una de las grandes promesas del fútbol español tras años marcados por lesiones y falta de continuidad.
Los primeros meses en la Ligue 1 ofrecieron indicios de un posible renacimiento. Fati anotó varios goles en los primeros partidos con el Mónaco y llegó a despertar ilusión entre la afición y analistas por su rendimiento, que parecía confirmar que el talento todavía podía emerger.
No obstante, el panorama cambió drásticamente con el paso de las jornadas. Tras un inicio prometedor, su presencia en el equipo se fue diluyendo hasta convertirse en una figura cada vez más marginal.
Fati ha jugado 14 partidos con un saldo de 6 goles pero su participación se ha visto reducida en las últimas semanas debido a constantes lesiones y situaciones deportivas que lo alejan de los planos del técnico Sébastien Pocognoli.
Parte de este descenso en protagonismo se atribuye a la salida del entrenador Adi Hütter, quien había apostado por él inicialmente, y la llegada de un nuevo timonel con ideas distintas y una valoración diferente del jugador.
La prensa francesa y española señalaron que, con el cambio de técnico, Fati dejó de estar dentro de los planes habituales de alineación.
Además, aunque no ha habido un parte médico que confirme una lesión grave en esta fase, ha trascendido que los problemas musculares y la falta de plena condición física han sido factores que han influido en su irregularidad y en ocasiones han limitado su disponibilidad.
Las semanas recientes han traído noticias aún más contundentes sobre el futuro del atacante. Según el periodista Romain Molina y varios medios deportivos, el AS Mónaco ha decidido no ejecutar la opción de compra incluida en su contrato de cesión y, en consecuencia, no retenerlo definitivamente al final de esta temporada cortando el préstamo del jugador en el mes de Enero.
Esta determinación, basada en la evaluación deportiva y económica del club, complica la posibilidad de que Fati continúe en el proyecto monegasco más allá de junio de 2026 y abre la puerta a su regreso al Barcelona o incluso a una salida hacia otro destino.
Con contrato vigente con el club catalán hasta 2028, el delantero se enfrenta ahora a un escenario de decisiones estratégicas clave para su carrera.
La caída en el protagonismo de Fati no solo aparece en las estadísticas de minutos, sino también en algunas reacciones parciales dentro del campo. En partidos anteriores se destacaron gestos de frustración al ser sustituido, lo que generó debate en la prensa deportiva sobre su adaptación emocional y competitiva en momentos de adversidad.
La trayectoria reciente del jugador marcada por intervenciones quirúrgicas, periodos prolongados de inactividad y cesiones poco fructíferas, como la que tuvo en el Brighton inglés ha convertido su carrera en un ejemplo de cómo el talento precoz puede verse seriamente afectado por las lesiones y la falta de estabilidad.

