Casos de escándalos recientes en nuestro fútbol han puesto en evidencia la existencia de un problema que va más allá de una escapada y una fiesta de parte de jugadores profesionales.
Tal pareciera ser que la presencia de alcohol en forma de abuso es una realidad tangible.
En Costa Rica, ya hace un tiempo vienen dándose casos reiterados de indisciplina que salen a la luz y se esparcen de manera viral en la era digital, que aunque de momento impresionan afectar solo a Alajuelense, según Jafet Soto, se saben que suceden hace tiempo de una forma generalizada.
Y aunque el presidente de Herediano intentara contar esto de un tono jocoso, la verdad es que lo que preocupa aún más es que tal pareciera ser que todos estos eventos sucedieran bajo el conocimiento de juntas directivas y cuerpos técnicos.
Teniendo esto en cuenta, entramos a reflexionar sobre qué tan frecuente sería este problema en nuestro país pues como cita Jafet Soto, si esto es común, podríamos decir que la opinión publica y la afición no estamos
enterados de la mayoría de actos de indisciplina al menos ligados al consumo de licor en el fútbol profesional de Costa Rica, porque pareciera ser que se castigan solo los que salen a la luz pública.
Es importante resaltar que el objetivo de este trabajo periodístico no es emitir juicios de valor sobre la vida particular de un futbolista, el objetivo es analizar el impacto del consumo de alcohol sobre deportistas de alto rendimiento y profundizar si esto podría estar influyendo sobre los resultados finales y el desempeño del fútbol nacional.
Estudios médicos a nivel internacional han demostrado cómo el consumo crónico de alcohol se ha asociado a: disminución de la síntesis de proteínas necesarias para formación de masa muscular, disminución de la calidad del sueño, disminución de la recuperación muscular y consecuentemente aumento de la frecuencia de lesiones.
En Costa Rica al día de hoy no hay ningún estudio que se haya diseñado para medir y profundizar sobre el consumo de alcohol en nuestro deporte rey. Pero tácitamente nos hemos ido dando cuenta que es una realidad existente.
Pero para tener una referencia internacional, en el 2024 la revista médica BMC SPORTS SCIENCE condujo un estudio que involucró el seguimiento por 12 meses de un total de 101 futbolistas profesionales de diferentes países con ligas de alto rendimiento. El resultado del estudio es preocupante: 53% de los participantes manifestaron síntomas relacionados con su salud mental durante ese año y el 48% reportaron consumo problemático de alcohol en ese periodo.
Un dato curioso es que la revista British Medical Journal realizó un análisis con más de 6000 futbolistas que participaron en la liga profesional de Suecia desde 1992 hasta 2022. Este estudio demostró que el futbolista profesional sueco tenía menos posibilidades de incurrir en alcoholismo que la población general.
Esto último nos hace inferir que la incidencia de alcoholismo está altamente influida por la situación coyuntural de la sociedad donde esté expuesto el futbolista, y sabiendo la actualidad de la sociedad costarricense y el consumo de alcohol es donde podríamos concluir empíricamente que hay un problema real en el fútbol nacional.
Como lo cité antes, nos hemos ido dando cuenta de esto tácitamente gracias a las redes sociales. No porque los dirigentes lo denuncien o lo expongan públicamente, pero es mi creencia firme que además de la incompetencia deportiva y la incapacidad dirigencial, la indisciplina y el alcoholismo han influido en conjunto en la última eliminación de Costa Rica de un mundial Mayor de fútbol.
En el futuro y para hacer sentar cabezas, sería importante que las autoridades sanitarias y deportivas de este país se enfoquen en crear una campaña de estudio exploración prevención y tratamiento de este problema, no solo en nuestro amado fútbol, sino en muchos otros campos sociales y deportivos.
Nota escrita por el doctor José Alexis Quesada



