
El arranque del Torneo de Clausura 2026 ha dejado una profunda sensación de desencanto en el entorno del Deportivo Saprissa.
El equipo más laureado del fútbol costarricense atraviesa un momento deportivo complejo que parece ser la prolongación de un 2025 marcado por la irregularidad y los fracasos competitivos.
Lejos de mostrar una reacción inmediata, el conjunto morado ha iniciado el nuevo año con un rendimiento pobre, carente de ideas y sin una identidad clara dentro del terreno de juego, lo que ha encendido las alarmas entre su afición.
En los primeros compromisos del campeonato, Saprissa ha mostrado un nivel futbolístico muy por debajo de las expectativas. El empate 1-1 ante Puntarenas FC en la jornada inaugural, la derrota 2-0 frente a Herediano en la segunda fecha y la victoria 0-1 ante Sporting en la tercera, reflejan más resultados circunstanciales que una mejora real en el funcionamiento colectivo.
Incluso en el único triunfo, el desempeño fue discreto, con un equipo superado en varios pasajes del juego y con serias dificultades para generar peligro sostenido en ataque.
BAJO RENDIMIENTO DE FUTBOLISTAS
Uno de los aspectos que más preocupa es el bajo nivel individual de varios futbolistas experimentados. Jugadores como Joseph Mora, Ariel Rodríguez y Pablo Arboine han mostrado un rendimiento distante de su mejor versión, mientras que casos ya conocidos como el de Marvin Loría siguen sin encontrar regularidad. La falta de ritmo competitivo y confianza es evidente, y el equipo resiente profundamente la ausencia de figuras que marquen diferencia en momentos clave.
Esta situación termina por afectar el rendimiento colectivo y deja al descubierto múltiples grietas dentro del plantel.
DUDAS SOBRE EL CUERPO TÉCNICO
El señalamiento principal, sin embargo, recae sobre el cuerpo técnico. Las decisiones tomadas en estas primeras jornadas han generado cuestionamientos constantes, especialmente por la improvisación táctica y la utilización de futbolistas en posiciones que no dominan. El equipo luce desordenado, sin una idea de juego definida, con problemas de coordinación entre líneas y con cambios que suelen llegar tarde, cuando el partido ya se ha complicado.
Esta falta de control desde el banquillo ha impedido que Saprissa encuentre estabilidad y claridad en su propuesta futbolística.
FALTA DE PLANIFICACIÓN Y POSICIONES SIN PROFUNDIDAD
A estas falencias se suma una planificación deficiente en la conformación del plantel. La plantilla morada se percibe corta y con escasa profundidad, especialmente en zonas sensibles como la defensa. Actualmente, el equipo cuenta únicamente con dos centrales naturales, Kendall Waston y Pablo Arboine, una situación riesgosa considerando la exigencia del calendario. En los laterales, la competencia es prácticamente inexistente, con Joseph Mora consolidado en la banda izquierda y la proyección de Taylor como dueño del costado derecho, sin alternativas reales que eleven el nivel o permitan rotaciones.
SIN RESPUESTAS EN EL BANQUILLO
El panorama tampoco mejora al observar el banquillo. Saprissa carece de variantes que puedan cambiar el rumbo de los partidos, y varios jugadores con rol secundario no han logrado consolidarse ni aprovechar los minutos otorgados. Futbolistas como Jefferson Brenes y Rachid Chirino continúan sin afianzarse y aportan poco cuando ingresan, lo que limita seriamente las opciones del cuerpo técnico para resolver encuentros cerrados o adversos.
FUNCIONAMIENTO MUY BAJO
En lo colectivo, el funcionamiento del equipo ha sido uno de los puntos más débiles. Saprissa se muestra lento en transición ofensiva, vulnerable en defensa y con una alarmante falta de profundidad en ataque. Las ocasiones claras de gol son escasas, y el equipo depende en exceso de acciones aisladas para acercarse al arco rival. Este nivel, incluso, resulta inferior a lo exhibido durante gran parte del 2025, lo que incrementa la preocupación en el entorno morado.
EL REGRESO DE LA FIGURA DA ILUSIONES DE MEJORÍA
No todo es negativo en el panorama inmediato. El regreso de Mariano Torres tras cumplir su sanción representa una bocanada de aire fresco para el equipo, considerando su liderazgo y capacidad para ordenar el juego en el mediocampo. Además, futbolistas como Tomás Rodríguez y Bancy Hernández han comenzado a afianzarse en el once titular y han dejado sensaciones positivas, mostrando intensidad y compromiso en un contexto general adverso.
A pesar de estos elementos, el futuro inmediato del Deportivo Saprissa sigue siendo incierto. El equipo no carbura, el rendimiento no corresponde a la jerarquía de su plantel y el malestar de la afición comienza a crecer. En un club acostumbrado a competir por títulos, el inicio del Clausura 2026 plantea más preguntas que respuestas, y la presión sobre el cuerpo técnico y la dirigencia aumenta jornada tras jornada, en medio de la urgencia por encontrar soluciones antes de que la temporada se complique de manera irreversible.
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