El diario "La Opinión A Coruña", ha dedicado un amplio artículo al costarricense Celso Borges, quien se ha convertido desde hace unas semanas en nueva ficha del Deportivo y que además tuvo un dulce debut marcando dos goles.
Para este rotativo, la llegada del centroamericano dará más orden al equipo con su riqueza técnica.
El artículo leva como nombre: "El metalero Celso, la base rítmica del Dépor"
El Dépor era y es un equipo desacompasado. Su gran problema ha sido que no marca bien el tempo ni en defensa ni en ataque. Y así, es débil en las áreas, en las transiciones y en su confianza para dominar los partidos. Pero ya está aquí el metalero Celso Borges para hacerle la base rítmica a este proyecto, para plantarle unos cuernos al fatalismo que rodea a los blanquiazules. Su estreno en Vallecas tuvo toda la furia del doble pedal. Pero ahora vienen los matices, toda esa riqueza técnico-táctica, propias de esa música que tanto le gusta. Borges pule y mejora al Dépor.
Guima y Lina, sus padres, lo querían encauzar hacia el piano, hacia una formación clásica, pero a Celsinho el cuerpo le pedía enredarse con una pelota y unas baquetas. Eligió su propio camino y no le ha ido mal. Alejado del estereotipo del ruido por el ruido, se mueve entre la agresividad de Slipknot y la elegancia de Dream Theater. Así lo hace cuando tiene música al oído y así pretende desplegarse sobre el césped dándole al Dépor esa mezcla que tanto necesita desde el doble pivote. Hasta ahora no lo habían conseguido ni Juan Domínguez ni Medunjanin ni José Rodríguez cuando ha jugado en esa zona.
Su debut lo eclipsó todo. Es difícil recordar un estreno que reclamase tanto protagonista. "Mejor imposible", repetía con insistencia su padre en la prensa de Costa Rica. Los goles marcan la diferencia y cualquier tipo de valoración, pero donde se pudo ver al Celso que buscaban desde la Plaza de Pontevedra fue tras el 1-2. Apretó, mandó, se creció cuando debía ir aniquilándole el cansancio. Ahí le dio sentido a un equipo al que muchas veces se ha visto sin norte. A Borges hay que darle tiempo para que se muestre, para que cree en la opinión pública deportivista una postura sobre su fichaje, pero apunta a contratación destacable. No es una promesa por explotar ni un futbolista de vuelta con puntos de sutura en la rodilla a la espera de una segunda oportunidad? Celso es una realidad escondida que precisaba de un escenario de mayor enjundia para medir hasta dónde podía llegar. El Dépor le ofrece la Liga y Celso aporta fútbol y consistencia. Binomio en marcha.
El triunfo, por necesario, tampoco es definitivo. Tres puntos esperanzadores, más que rotundos. El Dépor tuvo sus fallos, no se puede negar. Se le vio en un punto competitivo más que interesante, pero volvió a fallar en las áreas y no tuvo la suficiente confianza y fútbol para ir a rematar el partido. El Rayo, un equipo tan pleno de fe como justo de facultades (como todos los de abajo), acabó tirando de paciencia y voluntad para encerrar al Dépor. Y le apretaba y apretaba. Si no llega a ser por Abdoulaye Ba, ¿quién sabe lo que hubiera pasado? ¿quién sabe qué Dépor se hubiera visto para cerrar el duelo?
Hasta que llegó el momento de aprovechar un regalo, ganar y reafirmar la victoria, el Dépor tuvo la misma red de siempre: Fabricio. Hace milagros de manera cotidiana y esa extraña rutina le resta brillo. Pero Baptistao y Antonio Bueno aún se acuerdan de él. El canario mantuvo la nave a flote mientras su defensa no paraba de tirar tarde la línea.