Ansu Fati: la historia del joven humilde que con su gran talento y disciplina va disparado al éxito

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La gran sensación del FC Barcelona, el guineano de 17 años Ansu Fati, está teniendo un gran arranque de temporada y ha generado mucha ilusión en un equipo golpeado. 

Ansu, quien cuenta con nacionalidad española, lleva 3 goles en dos partidos.  

El Diario El Confidencial presentó el siguiente artículo sobre su particular historia. 

Ansu Fati tenía 6 años cuando, en el 2008, llegó a España procedente de Guinea-Bisáu. Su padre llevaba tiempo intentando labrarse un futuro en Herrera, una localidad con una población de 6.000 personas situada a una hora de la ciudad de Sevilla. Durante los años que tuvo que pasar sin su familia encadenando diferentes trabajos, Bori Fati, padre del jugador del Barcelona, se divertía jugando en el equipo de veteranos del lugar. Había llegado, incluso, a jugar con la débil selección guineana. “No lo hacía mal, pero el niño es diferente”. Así habla del extremo culé José Luis Pérez Mena, director de la Escuela de Fútbol Peloteros, en cuyos terrenos de juego Fati dio los primeros pasos hasta convertirse en la gran esperanza del Barça y de la selección española.

José Luis lleva 50 años dedicado al fútbol de cantera a lo largo de 18 localidades de la Sierra Sur sevillana, un lugar “pobre en industria, pero muy rica en ideas, muy futbolera”. Él es el director, fundador y presidente de Peloteros, una escuela de fútbol formada en 1997. “Soy todo, como Florentino”, afirma entre carcajadas Pérez Mena tras atender a El Confidencial, en una conversación en la que habla de “el niño” capaz de debutar con la selección española y de convertirse en el jugador más joven de toda la historia en marcar en el combinado nacional con solo 17 años y 311 días.

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“El padre llevaba aquí unos años, vino para las obras del AVE, luego estuvo parado y Custodio Moreno, ex alcalde de Herrera, le dio trabajo en el vertedero municipal. Más tarde le ayudaría a traer a su familia”, cuenta el dirigente, que recuerda con cariño la presencia de Fati y sus hermanos en la localidad sevillana: “El pequeño, Miguelito, nació ya en España”.

Bori ejerció diferentes profesiones entre los que se incluía ser chofer de Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marilaneda, pueblo cercano a Herrera, y reconocido político de ideología comunista, quien también se involucró en conseguir traer a su familia a España.

Como su hermano mayor, Braima, Ansu era un enamorado del fútbol. “Herrera tiene muy buenas instalaciones deportivas. Estaba jugando al fútbol sala. La escuela se compone de varias localidades, una de ellas es Herrera, Jordi Figueroa Moreno, lo descubrió”, señala Pérez Mena. Sería Figueroa el primer entrenador que el actual jefe de la banda izquierda del Barcelona tuvo en España. Con 6 años comenzó a deslumbrar a su alrededor: “El niño venía sin nada, de familia muy humilde, no tenía ni botas. Jugaba con pelotas de trapo en Guinea, cuando vino aquí fue un despliegue bestial, al igual que en el Barça y en la selección”.

El director de la Escuela Peloteros recuerda con cierta nostalgia cómo se fue corriendo el rumor de que un niño apuntaba maneras en Herrera. “Vinieron el Real Madrid, el Barça, el Villarreal, el Betis, el Sevilla… Estuvo dos años con nosotros, pasó al Sevilla y ya se fue para Barcelona”, cuenta a este medio.

A lo largo de los años, diferentes futbolistas de Primera División pasaron por la escuela, como Antoñito, ex jugador del Valladolid que recientemente puso rumbo al Panathinaikos y que era natural de Herrera. Pero ninguno impactó tanto como aquel niño: “Con la mano en el corazón y con la paciencia de medio siglo de fútbol, como Ansu Fati no he visto nada igual”. Es un niño con un talento innato, le enseñamos disciplina y táctica, pero la magia la traía él”, insiste.

Un joven tímido, pero con fuerte carácter

Los amigos de la pandilla del extremo le llamaban siempre Fati, ni Ansu ni su nombre completo, Anssumane, por orden del propio chico. “Alguna vez le llamaba Anssumane y se cabrea, le gusta Fati”, afirma entre risas el fundador de la escuela. Al preguntarle acerca de cómo era ese jovencísimo aspirante a futbolista, poco recuerda al sonriente titular del Barcelona de Ronald Koeman: “Un niño más bien introvertido de cara a los demás, pero en el campo se transforma. Se ve que es un niño que ha pasado penurias, viene de la pobreza y se ha hecho un hombre en la vida”.

Detrás de una timidez que era evidente se escondía una confianza en sí mismo brutal que actualmente le ayuda en su principio de carrera profesional, cuando todavía no ha cumplido ni 18 años. “Tiene la cara tan dura como para jugar ante 100.000 personas contra el Betis y encarar al central con 16 años. Él lo dice, solo quiere jugar. Es muy noble, buena gente”, apostilla.

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Desde muy temprano se vio que jugaba en una liga diferente, aunque esto le provocara sus primeros arrebatos propios de la edad. “Se enfadaba con nosotros porque quería que le pusiéramos con chavales más grandes que él. Su generación era muy buena, pero era inmensamente superior. Le poníamos con chavales de 3 años más. Decía que, si no, no jugaba”, declara José Luis, antes de aclarar que “fuera del campo, amigo de todo el mundo, no se le sube la fama”.

“Tiene más recursos de los que ha mostrado. Es generoso, regateaba al portero y le regalaba el gol a un compañero”, contesta al ser preguntado sobre cómo era esa primera versión de futbolista que ofreció Ansu Fati en Herrera. Ahí jugaba de delantero puro, aunque ha sido como extremo izquierdo donde se ha destapado como una de las grandes ilusiones para los próximos años tanto en el Barcelona como con España.

José Luis Pérez Mena intenta poner los pies en el suelo a la hora de hablar del futuro de Fati, pero la ilusión se nota en sus palabras: “Si él sigue con su entorno, si no se le suben los humos a la cabeza como pienso, va a ser un crack mundial, entre los mejores. Tiene cositas de Cruyff, el cambio de ritmo, conduce como Laudrup y ve a los compañeros, maneja las dos piernas, está siempre en el gol… Tiene ese don, como los buenos puntas”.

Pendiente de su pasado

“Intentamos no ser muy pesados”, se sincera el director del centro al ser cuestionado por el contacto actual que mantienen con Ansu Fati, uno de los jugadores de moda en Europa. Tanto él como su padre formaron estrechos lazos con Herrera y su gente: “Vamos a verle un par de veces por temporada. Nos dio las entradas para el Barça-Levante y marcó dos goles. Nos dio colgantes para todos los niños, se hizo fotos con ellos, nos dio la camiseta…”

“Él quiere ayudar a la escuela. Con Custodio, ex alcalde de Herrera, y con Bori Fati, el padre, vamos a crear una fundación para ayudar a niños en situaciones desfavorecidas. Una serie de actuaciones en la sierra del sur de Sevilla, es una buena idea y él está encantando”, señala Pérez Mena, consciente de que en su proyecto dio sus primeros pasos un jugador llamado a marcar una época. “Ansu Fati no se olvida de donde viene”, sentencia.

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Fuente: Diario El Confidencial