Pep Guardiola construyó durante una década una de las grandes dinastías del fútbol inglés, pero detrás de los títulos, las conferencias de prensa y su reconocida obsesión táctica existió otro Manchester City que muy pocas veces salió del vestuario.
Ahora comienza a conocerse.
El documental A Beautiful Obsession, producido alrededor de las dos últimas temporadas del técnico catalán en el conjunto inglés, muestra momentos de enorme tensión y deja al descubierto hasta dónde podía llegar Guardiola cuando sentía que perdía el control de su equipo.
Una de sus intervenciones resulta particularmente impactante.
“Cuando vea una cara triste al final de la temporada, los mataré”, llegó a decirles a sus jugadores.
Y posteriormente advirtió que tampoco quería observar protestas por sus decisiones.
Las imágenes fueron adelantadas este martes por AS y forman parte de una serie de cuatro episodios que Prime Video estrenará el 19 de agosto.
Todo comenzó después de una noche complicada
La frase necesita contexto.
Guardiola pronunció aquellas palabras después de una derrota 0-2 como local ante el Bayer Leverkusen, en un encuentro en el que realizó diez cambios en la alineación.
La rotación dejó futbolistas importantes fuera y el entrenador percibió malestar dentro del grupo.
Su reacción fue frontal.
Guardiola exigió que, en lugar de lamentarse por no jugar, cada futbolista utilizara esa frustración para demostrarle que merecía estar por delante de sus compañeros.
“Todos tienen que demostrar: ‘Soy el mejor’”, reclamó.
Más que la amenaza —evidentemente pronunciada en lenguaje figurado dentro de la intensidad del vestuario—, el episodio retrata una de las obsesiones que acompañaron toda su carrera: nadie podía colocarse por encima de las decisiones del entrenador.
El choque con Kyle Walker fue mucho más serio
La prensa inglesa reveló otro episodio todavía más revelador.
Durante la derrota ante Liverpool en diciembre de 2024, Guardiola responsabilizó repetidamente a Kyle Walker de situaciones defensivas.
El entonces capitán terminó enfrentándolo.
Walker reprochó al entrenador que su nombre apareciera constantemente señalado en las reuniones.
Guardiola respondió recordándole precisamente su condición de capitán.
La tensión no quedó allí.
Poco después, durante el derbi de Manchester, el técnico volvió a advertirle sobre los balones lanzados detrás de la defensa. Uno de ellos terminó participando en el gol de la victoria del United.
Walker apenas disputó tres encuentros más con el City antes de comunicarle a Guardiola que quería buscar una salida. Posteriormente marchó cedido al Milan.
Hasta la dirigencia llegó a enfadarse con Pep
Quizá la revelación más interesante del documental es que las dudas no estaban únicamente entre los jugadores.
También llegaron hasta arriba.
El presidente del Manchester City, Khaldoon Al Mubarak, aparece profundamente molesto después de una de las decisiones de Guardiola de modificar prácticamente todo el equipo para un partido importante.
“Es uno de los puntos más bajos que hemos tenido”, expresó el dirigente en una conversación recogida por el documental.
Ferran Soriano, entonces ejecutivo del club, dejó otra frase que resume perfectamente la complejidad de trabajar durante tantos años alrededor del catalán: “Los genios son personas desequilibradas, no solamente Pep”.
Cuando posteriormente le trasladaron esa definición a Guardiola, su respuesta fue prácticamente una aceptación.
El costo personal de diez años de obsesión
A Beautiful Obsession tampoco se limita al fútbol.
La producción aborda la separación de Guardiola de Cristina Serra y muestra a un entrenador emocionalmente afectado mientras simultáneamente intentaba reconstruir un Manchester City que había comenzado a perder aquella sensación de invulnerabilidad.
El propio Guardiola habla en la producción del impacto personal de ese momento.
Ese contexto ayuda a interpretar mejor algunas de las imágenes.
No era simplemente un entrenador enfadado porque un suplente mostrara mala cara.
Era un técnico atravesando el tramo final de diez años de máxima exigencia, intentando conservar intacta una estructura que comenzaba inevitablemente a cambiar.
El final de una era extraordinaria
Manchester City describe oficialmente la producción como una mirada sin precedentes desde el vestuario hasta la sala de juntas durante las dos últimas temporadas de Guardiola.
El documental termina con la temporada 2025-26, cuando el City conquistó un doblete de copas y posteriormente despidió a Guardiola, Bernardo Silva y John Stones.
Por eso aquellas palabras que ahora parecen tan explosivas adquieren otra lectura vistas desde el presente.
Guardiola estaba intentando exigir hasta el último día el mismo nivel competitivo con el que transformó al Manchester City.
Hubo títulos.
También discusiones, desgaste, decisiones cuestionadas y relaciones que terminaron deteriorándose.
Durante años vimos prácticamente todo del Manchester City de Guardiola.
Lo que sucedía cuando se cerraba la puerta del vestuario era otra historia.
Ahora comienza a salir.
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