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El fútbol mundial vive un cambio silencioso que podría transformar la forma en que se enseña este deporte a las nuevas generaciones. Cada vez son más los clubes y federaciones que limitan o prohíben el cabeceo en las categorías infantiles, una medida impulsada por la preocupación sobre los posibles efectos de los impactos repetidos en la cabeza.

La decisión más reciente llegó desde Italia. El Como 1907, club en cuya directiva participa el exdefensor francés Raphaël Varane, anunció nuevas reglas para su cantera con el objetivo de proteger la salud cerebral de sus futbolistas.

Los niños menores de 10 años no podrán cabecear ni en entrenamientos ni en partidos. A partir de los 11 años, la enseñanza será progresiva, utilizando balones de goma o de menor peso y limitando el número de remates por sesión.

Un debate que ya cambió el fútbol europeo

La medida del Como no es un caso aislado.

En Inglaterra, la Football Association comenzó a eliminar progresivamente los cabezazos deliberados en partidos de las categorías Sub-7 a Sub-11.

En Escocia, incluso los futbolistas profesionales tienen restricciones desde 2022: solo pueden practicar remates de cabeza una vez por semana y no está permitido hacerlo el día anterior ni el posterior a un partido.

La Federación Francesa de Fútbol también prohibió el cabeceo para menores de 10 años, mientras que Estados Unidos adoptó medidas similares hace ya una década.

¿Qué dice realmente la ciencia?

El tema ganó fuerza después de que diversos estudios encontraran una relación entre los impactos repetidos en la cabeza y un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas.

La investigación más influyente fue publicada en 2019 por la Universidad de Glasgow, que analizó cerca de 8.000 exfutbolistas profesionales escoceses y concluyó que presentaban aproximadamente 3,5 veces más probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas que la población general.

Otro estudio, encargado por la Federación Inglesa de Fútbol en 2023, llegó prácticamente a la misma conclusión.

Sin embargo, los especialistas también hacen una importante aclaración: hasta el momento no existe evidencia científica definitiva que demuestre que el cabeceo, por sí solo, provoque enfermedades como la demencia o el Alzheimer.

El mayor consenso médico apunta a que el principal riesgo está asociado a las conmociones cerebrales repetidas y a la acumulación de impactos durante muchos años de práctica.

Los casos que cambiaron la discusión

Uno de los primeros casos que sacudió al fútbol fue el del delantero inglés Jeff Astle, cuyo fallecimiento fue vinculado por especialistas al daño cerebral provocado por años de cabecear los antiguos balones de cuero.

Posteriormente, el Reino Unido volvió a estremecerse cuando cinco integrantes de la selección inglesa campeona del Mundial de 1966 —Bobby Charlton, Jack Charlton, Martin Peters, Nobby Stiles y Ray Wilson— desarrollaron demencia en los últimos años de sus vidas.

Más recientemente, el francés Raphaël Varane reveló que sufrió varias conmociones cerebrales durante su carrera y pidió una mayor protección para los futbolistas jóvenes.

Los balones también cambiaron

Los expertos recuerdan que las comparaciones con generaciones anteriores deben hacerse con cautela.

Durante buena parte del siglo pasado se utilizaban balones de cuero que absorbían agua cuando llovía, aumentando considerablemente su peso y la fuerza del impacto sobre la cabeza.

Los balones sintéticos actuales son mucho más ligeros y mantienen prácticamente el mismo peso durante todo el partido.

El gran dilema del fútbol moderno

La creciente preocupación por la salud cerebral abre también un debate deportivo.

Muchos entrenadores consideran que el cabeceo es una habilidad técnica que necesita años de aprendizaje y repetición.

Limitar su práctica durante la infancia podría modificar la formación de los futuros futbolistas, especialmente en aspectos como:

* el juego aéreo ofensivo;
* los despejes defensivos;
* la anticipación;
* la coordinación en balones detenidos;
* el cálculo de trayectorias.

La pregunta que comienza a surgir en el fútbol internacional es inevitable: ¿las próximas generaciones dominarán menos el juego aéreo que las actuales?

¿Y Costa Rica?

Por ahora, la Federación Costarricense de Fútbol no cuenta con una regulación específica que prohíba el cabeceo en categorías menores, por lo que el debate apenas comienza en nuestro país.

Mientras tanto, UEFA ha emitido recomendaciones para reducir la cantidad de cabezazos durante los entrenamientos infantiles y FIFA ha concentrado sus esfuerzos principalmente en fortalecer los protocolos para atender las conmociones cerebrales, sin establecer una prohibición mundial sobre esta práctica.

Un cambio que apenas comienza

El fútbol enfrenta uno de los mayores desafíos de su evolución: proteger la salud cerebral de los niños sin perder una de las habilidades más tradicionales del deporte.

La evidencia científica continúa creciendo y las federaciones empiezan a tomar decisiones preventivas. El tiempo dirá si estas medidas logran reducir los riesgos sin afectar una faceta del juego que, durante más de un siglo, ha sido decisiva para ganar partidos y conquistar títulos.

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