
El director de Selecciones Nacionales, Ronald González, cuestionó la preparación física y nutricional de los futbolistas nacionales y advirtió que el país debe cambiar la forma en que se trabaja desde las categorías menores.
La clasificación de Costa Rica al Mundial Sub-20 dejó una preocupación que va mucho más allá del resultado deportivo. Para Ronald González, el rendimiento físico mostrado por la Tricolor durante el Premundial de México evidenció una de las grandes tareas pendientes del fútbol nacional: mejorar la preparación de los jugadores desde mucho antes de que lleguen a una selección.
González, quien estuvo presente en el último partido del Premundial ante Haití, recordó el desgaste que sufrió el equipo durante el encuentro que terminó dándole a Costa Rica el boleto al Mundial.
“Después del minuto 70 nos caímos a pedazos físicamente, estábamos reventados. Esa es la verdad, lesionados y Randall Row tuvo que hacer algunas modificaciones, tácticamente se tuvo que variar cosas que normalmente se habían trabajado”, afirmó en el programa 120 Minutos, de Monumental.
Para el dirigente la situación obligó a tomar decisiones durante el torneo. Costa Rica había trabajado diferentes sistemas, pero terminó recurriendo a una línea de cinco ante Haití debido al desgaste acumulado.
“Esta selección entrenó todos los sistemas, pero su potencialidad era el 4-2-3-1 y contra Haití terminamos con línea de 5, debido al desgaste del torneo y que en la parte física no nos está alcanzando con llegar solo tres o cuatro días a la Federación”, explicó.
El peso y el porcentaje de grasa entran en la discusión
A partir de esa experiencia, González considera necesario establecer un seguimiento mucho más riguroso sobre la condición física de los jugadores. Para él, no basta con evaluar lo que un futbolista puede hacer dentro de la cancha durante un partido.
El dirigente puso como ejemplo una situación que, según explicó, se presenta en el fútbol nacional: jugadores que pueden estar fuera de forma, incluso con un porcentaje de grasa elevado, pero que continúan siendo utilizados porque responden deportivamente y ayudan a conseguir resultados.
“Hay un jugador gordo en un equipo, que todo el mundo dice que está muy gordo, que tiene mucho porcentaje de grasa, pero entra al partido y mete dos goles y no pasa nada porque hay un resultado; pero esto es mucho más que eso”, señaló.
Su planteamiento apunta a cambiar esa lógica. La condición física, el peso corporal y la composición corporal deben formar parte de un proceso integral de seguimiento, especialmente en futbolistas jóvenes.
No se trata únicamente de determinar cuánto pesa un jugador, sino de conocer cómo está compuesto ese peso, cuál es su porcentaje de grasa, su masa muscular y cómo responde físicamente a las exigencias del fútbol de alto nivel.
El plan G50 busca cambiar la preparación de los seleccionados
Con esa preocupación sobre la mesa nació el plan G50, una iniciativa que contempla tener identificados a 50 jugadores por categoría que puedan ser considerados para las selecciones nacionales.
La idea no se limita a observarlos futbolísticamente. González explicó que tanto los clubes como la Federación deberán darles un seguimiento físico para conocer su evolución.
“El que no ande físicamente quedará fuera y entrará otro jugador al G50”, afirmó.
El objetivo es que la condición física deje de ser un aspecto secundario y se convierta en uno de los filtros para llegar a una selección nacional.
El proyecto también contempla un trabajo conjunto con los clubes. González reveló que ya se realizó una primera reunión con los nutricionistas de los equipos de Primera División para desarrollar un plan conjunto de nutrición y suplementación.
Además, está previsto un simposio de preparadores físicos nacionales junto con la Universidad de Costa Rica, con el propósito de intercambiar conocimientos y establecer mejores prácticas.
La alimentación también preocupa
Para González, el problema comienza mucho antes de que un futbolista se ponga la camiseta de la Selección. El acceso a una alimentación adecuada no es igual en todos los clubes.
“No todos los equipos son Alajuelense, Saprissa, Cartaginés o Sporting, que les dan desayuno a los futbolistas”, manifestó.
Ronald relató que existen jugadores que llegan a entrenar con una alimentación insuficiente.
“Hay jugadores que se van a entrenar con una barrita de cereal o con un Fresco Leche nada más. Pero entonces, después nosotros cuando salimos al alto nivel, nos damos cuenta de las diferencias que tenemos”, añadió.
Por eso, su propuesta pretende involucrar directamente a los clubes en el proceso. La preparación de un futbolista no puede depender únicamente de las horas que pasa entrenando. Nutrición, descanso, composición corporal, preparación física y hábitos profesionales forman parte de un mismo proceso.
La comparación con Inglaterra encendió otra alarma
González también recordó una experiencia que tuvo antes del amistoso entre Costa Rica e Inglaterra. Estuvo cerca de los futbolistas ingleses y quedó impresionado por su condición física.
“Pasó a la par mía Jude Bellingham y Harry Kane y son atletas. Claro, juegan en la Premier League”, relató.
También recordó el caso de Anthony Gordon, quien había sido fichado por el Barcelona a cambio 80 millones de euros, y las comparaciones que surgieron cuando enfrentó a Costa Rica.
Para González, este tipo de diferencias físicas no pueden ignorarse.
“Las relaciones y las comparaciones son muy odiosas”, comentó.
La reflexión apunta a una realidad: mientras otros países desarrollan a sus futbolistas bajo parámetros físicos y nutricionales cada vez más especializados, Costa Rica necesita fortalecer esos procesos desde las categorías menores.
El físico también puede abrir o cerrar la puerta de la Selección
El plan G50 pretende, además, generar competencia entre los jugadores. González considera que si un futbolista no cumple con los parámetros físicos establecidos, otro debe tener la oportunidad de ocupar su lugar.
Esto también podría provocar un cambio en la dinámica de las convocatorias y evitar que siempre sean llamados los mismos nombres.
La propuesta parte de una premisa sencilla: el talento con balón ya no es suficiente para competir al máximo nivel.
Un futbolista puede tener calidad técnica, pero si no posee la condición física necesaria para soportar la intensidad, el ritmo y la exigencia de un torneo internacional, su rendimiento terminará viéndose afectado.
La advertencia de González va precisamente en esa dirección. El fútbol costarricense necesita dejar de valorar únicamente el resultado inmediato y comenzar a construir jugadores preparados integralmente para competir en escenarios de mayor exigencia.
“Esto es mucho más que eso. Esto es concientización, profesionalismo, preparación e involucramiento con los equipos”, sentenció.
El G50 nace así con una misión que va más allá de elaborar una lista de posibles seleccionados: pretende que Costa Rica empiece a formar futbolistas que no solo tengan talento, sino que también estén preparados física y nutricionalmente para competir al más alto nivel.
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