El Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica registró una anomalía térmica de +3,4 °C en el Pacífico ecuatorial, mientras la Organización Meteorológica Mundial proyecta que el fenómeno podría alcanzar una intensidad sin precedentes hacia finales de 2026.
El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y podría convertirse en uno de los episodios más intensos desde que existen registros, con posibles consecuencias para las condiciones climáticas de Costa Rica y el resto del planeta.
El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) registró el pasado 5 de octubre una anomalía de temperatura de +3,4 °C en el Pacífico ecuatorial, la cifra diaria más alta medida por la institución hasta el momento.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que la anomalía promedio de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 alcance aproximadamente los +3,7 °C entre octubre y diciembre de 2026. De cumplirse esa proyección, sería el valor estacional más elevado desde el inicio de las observaciones.
El antecedente más cercano corresponde al episodio de noviembre de 2015 a enero de 2016, cuando la anomalía llegó a +2,6 °C.
El fenómeno podría extenderse hasta 2027
Trece centros nacionales e internacionales aportaron información para elaborar los pronósticos de la OMM, que coinciden en anticipar un fortalecimiento de El Niño durante los últimos meses de 2026.
La secretaria general del organismo, Celeste Saulo, estimó en cerca del 100 % la probabilidad de que el fenómeno permanezca activo hasta febrero de 2027, según información publicada por El Observador.
Saulo explicó que El Niño no genera calor adicional para el planeta, sino que favorece la liberación del calor acumulado en las capas oceánicas. Las elevadas temperaturas actuales del océano podrían contribuir a que el episodio libere una mayor cantidad de energía.
“Las aguas de las que se nutre El Niño presentan las temperaturas más altas jamás registradas. En otras palabras, hay más calor que puede liberarse”, señaló la jerarca de la OMM.
El pico de intensidad se espera entre noviembre y enero
El climatólogo e investigador de la Universidad Nacional, Ricardo Orozco, explicó que El Niño suele alcanzar su mayor intensidad entre noviembre y enero, aunque aclaró que ese comportamiento responde a un patrón histórico y no constituye una regla invariable.
Costa Rica ya mostraba señales del fortalecimiento del fenómeno. En agosto, la región Niño 3.4 registró una anomalía mensual cercana a +2,5 °C, antes de que el IMN reportara la medición diaria de +3,4 °C en octubre.
Es importante distinguir ambos datos: el registro de octubre corresponde a una medición de un solo día, mientras que la proyección de la OMM representa el promedio estimado para un trimestre completo.
El calentamiento global aumenta los riesgos
El Niño es un fenómeno natural de variabilidad climática y no tiene su origen en el calentamiento global. No obstante, su desarrollo en un planeta con temperaturas medias más elevadas puede agravar algunas de sus consecuencias.
“La línea base sobre la cual El Niño se instala ahora es más alta”, explicó Orozco, quien advirtió sobre el contexto de calentamiento que acompaña al episodio actual.
Entre los posibles efectos figuran olas de calor, sequías y episodios de lluvias extremas, aunque su intensidad y distribución dependerán de las condiciones regionales.
Los pronósticos internacionales también apuntan a la posibilidad de que 2027 se convierta en el año más cálido registrado. Esa proyección, no obstante, todavía está sujeta a la evolución del fenómeno y de las condiciones climáticas globales.
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