
El consumo de cannabis durante la adolescencia puede dejar consecuencias mucho más profundas de lo que muchos jóvenes y familias imaginan.
Una investigación divulgada por la Sociedad Española de Patología Dual advierte que los menores de 17 años con problemas de consumo de cannabis presentan hasta tres veces más probabilidades de desarrollar otro trastorno mental que quienes consumen otras sustancias.
La mayor preocupación aparece en los adolescentes con predisposición genética. Entre quienes desarrollan una adicción al cannabis, el riesgo de esquizofrenia aumenta un 52% y el de depresión cerca de un 30%. Los productos con concentraciones elevadas de THC pueden actuar como detonantes de episodios psicóticos.
La advertencia coincide con un amplio estudio publicado en JAMA Health Forum, que siguió a más de 463.000 adolescentes estadounidenses. El trabajo encontró que haber consumido cannabis durante el último año se asociaba con más del doble de riesgo de sufrir posteriormente trastornos psicóticos y bipolares. También aumentaba, aunque en menor medida, la posibilidad de depresión y ansiedad.
Los investigadores aclaran un punto importante: estos estudios demuestran una asociación sólida, pero no permiten afirmar que el cannabis sea la única causa. La genética, el entorno familiar y otros consumos también influyen.
El mensaje preventivo, sin embargo, resulta claro: cuanto más temprano comienza el consumo, mayor es la frecuencia y más potente es el THC, más peligroso puede ser para un cerebro que todavía se encuentra en desarrollo.
Fuentes consultadas: La Razón, estudio en JAMA Health Forum y Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
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