
La delantera estadounidense Trinity Rodman, estrella del Washington Spirit y figura consolidada de la selección femenina de Estados Unidos, ha marcado un antes y un después en la historia del fútbol femenino al firmar un contrato que la convierte oficialmente en la jugadora mejor pagada del mundo en ese deporte.
El pasado jueves, en un evento celebrado en el BMO Stadium de Los Ángeles, Rodman y la directiva del Spirit anunciaron la extensión de su vínculo con el club hasta el año 2028, con un acuerdo millonario que supera los 2 millones de dólares por temporada, incluyendo bonos, según confirmó su agente Mike Senkowski.
Este contrato no solo pulveriza los registros salariales de la National Women’s Soccer League (NWSL), sino que también posiciona a Rodman por encima de las referencias europeas en cuanto a remuneración femenina en el fútbol profesional.
La negociación que culminó en este contrato histórico estuvo marcada por meses de especulación y debate dentro de la estructura de la NWSL. Tras la expiración de su contrato anterior al finalizar la temporada 2025, Rodman quedó en calidad de agente libre, lo que despertó interés de clubes tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
Sin embargo, las restricciones del tope salarial de la liga —que en 2025 era de aproximadamente 3,5 millones de dólares por equipo— complicaron el acuerdo inicial propuesto por el Spirit. Una oferta previa, diseñada para compensar a Rodman en años posteriores con un esquema “backloaded” que promediaba más de un millón por año, fue rechazada por la comisionada Jessica Berman por considerarse contraria al “espíritu” de las reglas vigentes, generando incluso una queja formal por parte de la Asociación de Jugadoras de la NWSL.
Para sortear esa barrera, la liga introdujo una nueva norma conocida como la regla de “High Impact Player”, que permite a los clubes exceder el tope salarial en hasta un millón de dólares para retener a talentos de perfil élite tanto en desempeño como en atracción comercial. Gracias a esa modificación, Rodman pudo asegurar un salario anual que supera ampliamente los estándares previos, superando incluso las cifras reportadas de Aitana Bonmatí, mediocampista del Barcelona y triple ganadora del Ballon d’Or, quien había sido considerada entre las jugadoras mejor pagadas a nivel mundial.
Más allá de los números, el contrato de Rodman representa un hito para el fútbol femenino y, en particular, para la NWSL, que desde su creación en 2013 ha experimentado un crecimiento continuo, pero también ha lidiado con limitaciones financieras que han llevado a muchas de sus principales figuras a buscar oportunidades en ligas europeas más lucrativas.
La permanencia de Rodman en Estados Unidos, pese a ofertas atractivas del extranjero, refleja tanto su compromiso con el Spirit como un esfuerzo por consolidar la valía comercial y deportiva de la liga nacional.
A sus 23 años, Rodman no solo ha demostrado capacidad goleadora y liderazgo en el campo, sino que ha sabido capitalizar su valor como una de las caras más visibles del fútbol femenino estadounidense.
Desde su llegada al Spirit tras ser seleccionada segunda en el Draft de la NWSL 2021, ha contribuido de manera decisiva al éxito del equipo, incluyendo un campeonato de liga en su temporada de novata y destacadas actuaciones que la han consolidado como una pieza clave tanto en su club como en la selección nacional.
La historia personal de Rodman también añade un matiz especial a este logro. Hija del exastro de la NBA Dennis Rodman, ha forjado su propio camino en un deporte distinto, convirtiéndose en un modelo para las nuevas generaciones y en un símbolo de la creciente profesionalización del fútbol femenino. Su nuevo contrato no solo redefine las expectativas salariales del deporte, sino que también contribuye al debate más amplio sobre la equidad salarial y el crecimiento de las ligas femeninas a nivel global.
Con este acuerdo, Trinity Rodman no solo asegura estabilidad económica y deportiva hasta 2028, sino que también escribe una de las páginas más significativas en la historia reciente del fútbol femenino, marcando un precedente para futuras negociaciones y consolidando su lugar como una de las figuras más influyentes del deporte a nivel mundial.



