Desde hace más de 80 años ha circulado la recomendación de que todas las personas deben beber dos litros de agua al día, equivalente a los famosos ocho vasos diarios.
Sin embargo, esta cifra ya no está respaldada por la ciencia moderna y está siendo cuestionada por expertos en salud y estudios recientes.
Origen del mito
La idea de los “8 vasos” nació en 1945 cuando el Food and Nutrition Board de Estados Unidos sugirió que la ingesta total de líquidos (de bebidas y alimentos) debería rondar los 2,5 litros al día. Ese número fue malinterpretado con el paso del tiempo como si fueran 2 litros de agua pura obligatorios para todos.
La ciencia lo explica
✔️ No existe evidencia sólida que respalde que todas las personas necesiten exactamente 2 litros de agua al día. Muchas instituciones científicas coinciden en que no hay una regla universal para todos.
✔️ Estudios señalan que para la mayoría de adultos en climas templados con actividad moderada, entre 1,5 y 1,8 litros de líquidos diarios puede ser suficiente si se considera lo que se obtiene también de los alimentos.
✔️ Organizaciones como la European Food Safety Authority recomiendan ingestas totales (agua de bebidas + alimentos) de aproximadamente 2 litros para mujeres y 2,5 litros para hombres, pero no necesariamente solo de agua pura y siempre ajustando según la persona.
✔️ Guías de salud como las de Harvard muestran que muchas personas pueden estar bien hidratadas con 4 a 6 tazas de agua al día, según lo que consumen de otras bebidas y alimentos.
¿Entonces cuánto hay que beber?
Los expertos recomiendan guiarse por la sed y el color de la orina (un tono amarillo pálido suele indicar buena hidratación). La necesidad de agua varía por persona, dependiendo del clima, la actividad física, la temperatura, e incluso la dieta.
Más recomendaciones útiles
La hidratación sí es fundamental para el funcionamiento del cuerpo: regula la temperatura, ayuda al transporte de nutrientes y apoya funciones cerebrales.
Beber demasiado en exceso también puede ser perjudicial en casos extremos (hiperhidratación y desequilibrio de sales), aunque esto es raro en personas saludables.
Conclusión
Beber agua es esencial, pero la cifra fija de “2 litros al día” es un mito popular que no aplica de forma universal. La clave está en escuchar al cuerpo, ajustar según las necesidades personales y no seguir números rígidos sin contexto científico.



