La etapa 3 de La Vuelta a España se vio interrumpida debido a una tormenta de granizo cuando los corredores se encontraban en pleno ascenso a Font-Romeu.
En la zona de meta, el aguacero dio paso a una intensa granizada que obligó a los corredores a poner pie a tierra para refugiarse del impacto constante de las bolas de hielo.
Los organizadores tenían prevista una lluvia intensa en Font-Romeu; sin embargo, la tormenta, acompañada por el estruendo de los truenos, dio paso a la granizada y a un frío intenso que ponía en peligro la integridad del pelotón. Por esta razón, los jueces de la carrera tomaron la decisión de neutralizar la etapa cuando restaban 15 kilómetros para el final.
El primero en hacer gestos para detener la carrera fue el esloveno Tadej Pogačar, quien consideraba que las condiciones no eran las más óptimas para continuar con el ascenso. Posteriormente, otros corredores abandonaron sus bicicletas y buscaron refugio en edificios cercanos a la carretera, como restaurantes y casas particulares.
En la fuga, con 40 segundos de ventaja sobre el pelotón, se encontraban Lorenzo Fortunato (XDS Astana Team) y Mats Wenzel (Equipo Kern Pharma), quienes fueron detenidos por los jueces de carrera y puestos a resguardo.
Debido a las condiciones climáticas adversas, la ceremonia de entrega de trofeos en el podio también fue cancelada.
Los tiempos de la etapa no contarán para la clasificación general y Pogačar llegará a Andorra como líder, seguido de Wout van Aert, a nueve segundos.
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