Alexander Zverev escribió una de las historias más inspirantes del deporte mundial al conquistar este domingo el primer Grand Slam de su carrera en Roland Garros.
El alemán de 29 años derrotó en la final al italiano Flavio Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5) y 6-1 para levantar el trofeo en París, pero detrás de la celebración existe una batalla silenciosa que lo ha acompañado prácticamente toda su vida.
Según un amplio reportaje del periodista Quentin Moynet, del diario francés L'Équipe, Zverev convive con diabetes tipo 1 desde que tenía apenas tres años y medio.
Lo que sus padres creían que era una gripe terminó convirtiéndose en un diagnóstico que cambió para siempre la vida del tenista. Tras varios días sintiéndose mal, bebiendo mucha agua y perdiendo el apetito, los análisis confirmaron la presencia de la enfermedad y el pequeño Alexander tuvo que ser hospitalizado de emergencia.
Una enfermedad que nunca da descanso
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que impide al organismo producir insulina de manera natural, obligando a quienes la padecen a controlar permanentemente sus niveles de azúcar.
Durante su niñez, los padres del actual campeón de Roland Garros debían despertarlo en las madrugadas para medirle la glucosa y aplicarle las correspondientes dosis de insulina.
“Cada día es un gran desafío”, explicó al medio francés Sébastien Sasseville, atleta canadiense de resistencia y diabético desde hace más de dos décadas.
“Hay muchísimos factores que influyen en los niveles de azúcar y es imposible controlarlos perfectamente todo el tiempo”, señaló.
Los médicos le dijeron que sus sueños eran imposibles
Desde muy pequeño, Zverev soñaba con convertirse en el mejor tenista del mundo.
Sin embargo, recibió mensajes poco alentadores.
“Tenía nueve o diez años y ya soñaba con ganar Grand Slams. Escuchar a médicos decirme que esos sueños eran imposibles fue doloroso”, confesó el alemán en declaraciones recogidas anteriormente por L’Équipe.
Las dudas externas fueron tan fuertes que durante años ocultó públicamente su enfermedad y prefería inyectarse en privado.
El tenis aumenta la dificultad
A diferencia de otros deportes con horarios más predecibles, en el tenis nunca se conoce con exactitud cuánto durará un partido.
Los cambios físicos, la tensión competitiva y la adrenalina pueden provocar episodios de hipoglucemia o hiperglucemia.
La campeona mundial de karate Alizée Agier, también diabética, explicó que una baja de azúcar provoca pérdida de fuerza y obliga muchas veces a detener la actividad.
“Cuando llega una hipoglucemia sudas mucho y te quedas sin energía”, explicó.
Por su parte, el ex ciclista profesional Romain Gioux recordó que años atrás no existían los sensores actuales y todo el control debía hacerse mediante pinchazos constantes en los dedos.
Un segundo rival dentro de la cancha
El propio entorno de Zverev reconoce que algunos episodios de descontrol de glucosa pudieron haberle costado juegos, sets e incluso partidos a lo largo de su carrera.
“Compites contra los mejores del mundo y, a veces, sientes que tienes un segundo rival que los demás no tienen”, comentó Sébastien Sasseville en el reportaje.
A pesar de todas esas dificultades, el alemán jamás abandonó sus objetivos.
Un triunfo con valor histórico
La conquista de Roland Garros representa mucho más que el primer Grand Slam de su carrera.
De acuerdo con la investigación publicada por L’Équipe, Alexander Zverev se convirtió en el primer tenista con diabetes tipo 1 en ganar un torneo de Grand Slam, demostrando que la enfermedad no pudo detener una trayectoria construida con disciplina, sacrificio y una enorme fortaleza mental.
Mientras París celebraba al nuevo campeón, Zverev también derrotaba al adversario invisible que lo acompaña desde la infancia.
Fuente principal: Quentin Moynet - L’Équipe (Francia)

