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El preparador físico que acompañó al capitán argentino durante casi once años reconstruye una relación que atravesó la gloria, las adicciones y el peso de la fama. Su testimonio permite mirar al hombre detrás de una figura universal.

Este 30 de octubre, Diego Armando Maradona habría cumplido 66 años. Nacido en 1960 en Lanús y criado en Villa Fiorito, el campeón mundial de México 1986 dejó una historia que sigue provocando admiración, discusiones y preguntas sobre el costo humano de convertirse en un ídolo sin fronteras.

Fernando Signorini conoció de cerca esas contradicciones. Fue su preparador físico personal durante casi once años y volvió a trabajar con él cuando Diego dirigió a la selección argentina. En una entrevista con Franco Civile, publicada por Clarín, recordó los momentos que marcaron una relación mucho más profunda que una rutina de entrenamientos.

Su reflexión más dolorosa distingue a la persona del personaje: “Maradona fue impiadoso con Diego”. Es la interpretación de alguien que compartió su intimidad, sus mayores éxitos y parte de sus dificultades.

¿Quién era Signorini antes de conocer a Diego?

Signorini llegó desde Lincoln, en la provincia de Buenos Aires, a Barcelona en mayo de 1983. Su propósito era observar los entrenamientos de César Luis Menotti y aprender de su trabajo. Todavía no era el preparador físico al que el mundo terminaría relacionando con Maradona.

El encuentro que cambió su trayectoria ocurrió el 28 de junio de aquel año, en la entrada del Camp Nou. Signorini recuerda que Diego intentaba abrir una puerta cerrada con tanta insistencia que la escena le causó gracia.

Meses después, el 24 de septiembre, la grave lesión de tobillo que Maradona sufrió por una entrada de Andoni Goikoetxea abrió otra etapa. Según el relato del preparador, Diego consideró que necesitaba una atención más personalizada y le propuso trabajar con él.

La relación nació, por tanto, alrededor de una necesidad concreta: recuperar y preparar el cuerpo de un futbolista sometido a una exigencia extraordinaria. Con el tiempo, Signorini también se convirtió en interlocutor y testigo de la vida que rodeaba a ese cuerpo.

México 1986: preparar las piernas y alimentar la confianza

Uno de sus objetivos fue convencer a Maradona de que podía adueñarse del Mundial de México. Para estimularlo, recurría incluso a comparaciones con Michel Platini, otra de las grandes figuras de aquella época.

También lo desafió a expresar públicamente su confianza. Según recuerda, Diego primero reaccionó con enojo y después asumió ante la prensa el protagonismo que su preparador buscaba despertar.

El resultado deportivo quedó en la historia: Argentina fue campeona y Maradona condujo al equipo con cinco goles y una influencia decisiva en el juego.

Este aniversario tiene, además, una coincidencia especial: en 2026 también se cumplen cuatro décadas de aquella consagración.

Signorini, sin embargo, evita convertir la admiración en una aprobación incondicional. Rechaza el gol con la mano ante Inglaterra y ofrece una lectura provocadora del segundo: considera que Diego tenía opciones de pase y que una decisión individual arriesgada terminó produciendo una obra extraordinaria.

Su mirada no disminuye el talento del futbolista; muestra la libertad con la que se permite discutir sus decisiones.

La fama que desbordó la vida cotidiana

En Nápoles, el reconocimiento alcanzó dimensiones que dificultaban acciones tan sencillas como salir a comer.

Signorini recuerda haberle explicado que acompañaría a Diego a cualquier lugar, pero que le resultaba imposible convivir con todo lo que arrastraba el personaje público.

La respuesta de Maradona resumía el conflicto: aquel personaje también había sido el vehículo para salir de Fiorito y transformar la vida de su familia.

En esa tensión se concentra buena parte del testimonio. La fama ofrecía oportunidades extraordinarias y, al mismo tiempo, reducía los espacios de intimidad.

Estados Unidos 1994: el esfuerzo y el golpe del positivo

Antes del Mundial de 1994, Signorini participó en la preparación de Maradona en La Pampa. Recuerda sesiones nocturnas de enorme intensidad con las que buscaban mejorar su condición física y, según explica, ayudarlo a mantenerse alejado de las drogas.

Durante el torneo, estaba en una habitación contigua cuando Diego recibió la noticia del resultado positivo del control antidopaje.

El episodio terminó con la participación del capitán en su cuarto Mundial y dejó una de las imágenes más dolorosas de su carrera.

Signorini interpreta lo ocurrido desde una posición muy crítica hacia los intereses comerciales y las estructuras de poder del fútbol. Esa lectura debe distinguirse del hecho deportivo: sus señalamientos sobre una utilización deliberada de Maradona constituyen su valoración personal y no una demostración de que el control hubiera sido manipulado.

¿Qué fue de Signorini después?

La relación profesional tuvo un nuevo capítulo cuando Maradona asumió como seleccionador argentino. Signorini integró su cuerpo técnico y estuvo en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Su recorrido pasó así de la preparación individual del futbolista a formar parte del equipo de trabajo de una selección nacional.

En aquella etapa también pudo observar la relación entre Diego y Lionel Messi. Según su testimonio, existía una admiración mutua que se manifestaba de manera espontánea después de los entrenamientos.

Para Signorini, mirar a Messi le permitía a Maradona contemplar desde afuera una expresión de talento comparable con la que él había ofrecido dentro del campo.

Con los años, el preparador quedó también como una de las voces que ayudan a reconstruir la dimensión humana de Diego. Su testimonio tiene un valor particular: procede de alguien que trabajó con él antes, durante y después de su consagración mundial.

El último abrazo

Signorini contó que vio por última vez a Maradona en el velatorio de su padre. Años después, durante la etapa de Diego como entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata, recibió una llamada para propiciar un encuentro que finalmente no ocurrió.

Cuando supo de su muerte, el 25 de noviembre de 2020, confirmó la noticia por televisión y eligió recogerse en sus recuerdos.

A 66 años del nacimiento del Diez, su relato devuelve una perspectiva que los goles y los títulos no alcanzan a explicar: detrás de la figura que parecía capaz de todo había una persona con afectos, fragilidades y necesidad de intimidad.

El fútbol conserva al campeón. Signorini recuerda también al hombre.

Fuente principal: entrevista de Franco Civile a Fernando Signorini, publicada en Clarín el 30 de octubre de 2026, en el texto facilitado a esta redacción. Contexto histórico: trayectoria deportiva de Maradona y participación de Signorini en el cuerpo técnico argentino de Sudáfrica 2010.

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