
Una respuesta sobre un meme terminó convirtiéndose en un problema internacional para Kylian Mbappé, el Real Madrid y LaLiga. La reacción de la televisión estatal china y de varias marcas recuerda un episodio que la NBA conoce bien: el conflicto desatado en 2019 por un mensaje de apoyo a las protestas de Hong Kong.
Aunque las circunstancias son diferentes, ambos casos comparten un elemento: el peso del mercado chino permite que una controversia política se transforme rápidamente en presión deportiva y económica.
Del meme a las disculpas
La controversia actual comenzó durante una entrevista del programa francés The Bridge. Consultado sobre un meme que le resultaba divertido, Mbappé describió un montaje de su rostro sobre el de un “dictador chino”.
El futbolista no mencionó expresamente a Mao Zedong, pero la imagen aludía al antiguo dirigente. Esa precisión importa: sus palabras surgieron al comentar un montaje humorístico, aunque la reacción posterior adquirió una dimensión política.
Mbappé se disculpó públicamente el 27 de octubre. Al día siguiente, el Real Madrid también expresó su pesar y reiteró su respeto por China y sus aficionados.
Las disculpas no produjeron un levantamiento inmediato de las restricciones. Según la información publicada por RTVE/EFE el 28 de octubre, el grupo estatal CMG, responsable de CCTV, confirmó la recepción de la carta del club sin anunciar cambios en la suspensión.
El alcance supera al conjunto blanco: CCTV suspendió las retransmisiones de LaLiga, además de contenidos y publicidad relacionados con el delantero.
El golpe también llegó a los patrocinadores
Reuters informó que Mengniu, Shanghai Milkground y Eastroc Beverage pusieron fin a su cooperación con Mbappé.
Javier Tebas, presidente de LaLiga, se reunió con el embajador chino en España para intentar contener la crisis. El episodio dejó de ser exclusivamente un problema de imagen del jugador: también amenaza las relaciones comerciales de la competición.
El mensaje que enfrentó a China con la NBA
En octubre de 2019, Daryl Morey, entonces gerente general de los Houston Rockets, publicó un mensaje de respaldo a las protestas de Hong Kong.
Aunque lo eliminó, CCTV dejó de emitir encuentros de la NBA y distintos socios comerciales suspendieron sus vínculos. La controversia enfrentó la defensa de la libertad de expresión con la posición de las autoridades y medios estatales chinos sobre soberanía nacional.
Adam Silver, comisionado de la NBA, defendió el derecho de los integrantes de la liga a expresar sus opiniones.
Un apagón que requiere precisión
Describir aquel episodio como dos años y medio sin NBA en toda China resulta demasiado amplio.
La interrupción afectó principalmente a la televisión estatal. CCTV emitió encuentros de las Finales de 2020 y volvió a ofrecer un partido en marzo de 2022. Entretanto, los aficionados conservaron acceso a determinados juegos mediante Tencent, aunque esa plataforma también aplicó restricciones.
La crisis fue prolongada, pero no representó una desaparición absoluta del campeonato de todas las pantallas del país.
Una advertencia para el deporte mundial
La comparación no permite anticipar cuánto durará el conflicto actual. Sí muestra que la popularidad de un deportista o de una competición no garantiza protección frente a una controversia política.
Como lectura del caso, el riesgo para LaLiga va más allá de perder temporalmente una retransmisión: incluye patrocinadores, reputación y relaciones construidas durante años.
La NBA ya recorrió ese camino. Ahora Mbappé, el Real Madrid y el fútbol español intentan evitar que una respuesta sobre un meme termine provocando una ruptura duradera.
