El Inter se negó a aceptar la derrota y encontró en los últimos minutos una victoria que parecía imposible. Cuando la Fiorentina saboreaba tres puntos de enorme valor, Marcus Thuram apareció para cambiar el destino del encuentro y Piotr Zieliński completó una remontada agónica con un penal en el tiempo añadido. El 2-1 desató la celebración en el Giuseppe Meazza y permitió al conjunto nerazzurro mantenerse en la cima de la Serie A, empatado con la Lazio.
El Inter salió decidido a imponer condiciones y encontró espacios para generar peligro, aunque le faltó precisión en los metros finales. Sin Lautaro Martínez, la responsabilidad ofensiva recayó especialmente en Thuram y el joven Pio Esposito, quienes se encontraron con un rival que tenía en De Gea a su principal argumento defensivo.
El guardameta español respondió con intervenciones decisivas ante los atacantes nerazzurri y mantuvo su portería a cero durante toda la primera mitad. En el complemento volvió a frustrar a Thuram, mientras el Inter incrementaba la presión y buscaba abrir el marcador.
Cuando más cerca parecía el gol local, llegó el golpe de la Fiorentina. En el minuto 65, Álex Jiménez recibió el balón en las inmediaciones del área y sacó un potente remate desde fuera que sorprendió al guardameta del Inter, Ivan Provedel. La pelota terminó en el fondo de la red y el 0-1 dejó a los locales contra las cuerdas.
El tanto alimentó las esperanzas del conjunto dirigido por Paolo Vanoli, que encontró en su portero y en la resistencia defensiva las herramientas para sostener una ventaja que parecía suficiente para llevarse la victoria.
Con el reloj en contra, el Inter se volcó al ataque. Carlos Augusto estuvo cerca del empate en dos ocasiones, pero sus remates terminaron estrellándose en el travesaño. De Gea también volvió a intervenir para mantener a la Fiorentina por delante y aumentar la frustración de la afición local.
La insistencia tuvo premio en el minuto 90+1. Andy Diouf participó en la jugada que terminó con Thuram dentro del área. El delantero francés encontró el espacio necesario para sacar un disparo raso y ajustado al palo, imposible para el guardameta español.
El 1-1 cambió por completo el ambiente en Giuseppe Meazza. El Inter, que hasta entonces parecía destinado a perder dos puntos importantes en la lucha por el campeonato, recuperó la confianza y se lanzó en busca de una victoria que todavía parecía improbable.
La recompensa definitiva llegó poco después. En el tiempo añadido, Valdepeñas sujetó a Thuram dentro del área y el árbitro Maurizio Mariani señaló el punto de penalti. La infracción permitió al conjunto local disponer de una última oportunidad para completar la remontada.
Zieliński, que había ingresado desde el banquillo, asumió la ejecución y lanzó con potencia para vencer a De Gea. El gol, en el minuto 90+7, estableció el 2-1 y desató la euforia en el Giuseppe Meazza. En apenas unos minutos, el Inter pasó de la desesperación a una celebración que parecía impensable.
La victoria tiene un valor especial para el equipo de Chivu, que volvió a demostrar su capacidad para remontar partidos en los minutos finales. La falta de contundencia durante buena parte del encuentro quedó compensada por la insistencia de un equipo que nunca dejó de buscar el gol.
Con este resultado, el Inter se mantiene en la cima de la Serie A junto a la Lazio, en una lucha por el liderato que comienza a ganar intensidad. La remontada también supone un impulso anímico para un conjunto que necesitaba convertir su dominio territorial en puntos.
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