
Heorhii Sudakov tenía por delante un partido importante. También tenía que despedir a su padre. Para Arda Turan, entrenador del Shakhtar Donetsk, la prioridad estaba clara.
El técnico turco recordó el episodio en una entrevista con el periodista Dmitry Gordon, recogida por A Bola. El mediocampista ucraniano, actualmente en el Benfica de Portugal, dejó la concentración del equipo antes del encuentro frente al Panathinaikos griego, en agosto de 2025.
“El funeral de su padre era más importante para nosotros que el fútbol”, explicó Turan.
La pérdida ocurrió en plena preparación para la vuelta de la tercera ronda clasificatoria de la Liga Europa. El 13 de agosto de aquel año, el entrenador ya había expresado públicamente sus condolencias y asegurado que toda la familia del Shakhtar acompañaba al jugador.
Sudakov no disputó el encuentro del día siguiente. El equipo empató 0-0 y quedó eliminado al perder 3-4 en los penales.
UNA PROFESIÓN NO BORRA LA VIDA PERSONAL
La historia permite mirar al futbolista desde una perspectiva que suele perderse entre resultados, contratos y expectativas: su profesión convive con responsabilidades familiares y pérdidas personales, como ocurre con un ingeniero, un carpintero o cualquier otro trabajador.
Acompañar a Sudakov significó aceptar su ausencia incluso cuando podía hacer falta en la cancha. La exigencia deportiva tenía un límite concreto: el duelo de un hijo.
El jugador, nacido en Brianka el 1.º de septiembre de 2002 y hoy de 24 años, llegó al Benfica el 30 de agosto de 2025. Su recorrido también está atravesado por la guerra: según su biografía oficial, en 2014 se trasladó a Kharkiv tras la ocupación rusa de las regiones de Lugansk y Donetsk.
DIRIGIR TAMBIÉN ES CUIDAR
En la entrevista, Turan extendió esa idea a los nacimientos y otras circunstancias familiares. También habló de la responsabilidad de proteger a sus jugadores cuando deben acudir a refugios por los ataques en Ucrania.
El fútbol exige preparación, disciplina y resultados. Esta historia añade otra obligación para quienes conducen un equipo: reconocer cuándo un jugador necesita tiempo y respaldo para atender su vida.
Sudakov faltó a un partido decisivo. El Shakhtar lo acompañó en una despedida irrepetible.
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