La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) interpuso una denuncia contra la UEFA ante el Tribunal de Distrito del Distrito Sur de Florida, Estados Unidos, con el objetivo de obtener pruebas sobre el proyecto para crear FIFA Forward Enterprise (FFE). En el documento, el máximo organismo del fútbol mundial acusa al ente europeo de actuar “de mala fe y con fines de acoso” y “no por una necesidad legítima de obtener pruebas”.
La FIFA señala que la UEFA ha llevado a cabo una “campaña de desinformación”, además de un “intento de influir en la campaña presidencial de la FIFA” y de difundir información falsa ante los medios de comunicación.
“Este Tribunal debería rechazar cualquier intento de influir en las elecciones presidenciales de la FIFA basándose en tales argumentos”, se indica en el documento al que tuvo acceso la agencia de noticias EFE.
En la misma demanda, la FIFA califica de falsa la afirmación de la UEFA de que el presidente del organismo, Gianni Infantino, “pretendía tener un interés financiero personal en el proyecto de la FFE”. El organismo sostiene que cualquier beneficio para Infantino solo se habría producido en caso de que el proyecto fuera aprobado por las asociaciones miembro de la FIFA y por su Consejo.
“Las insinuaciones de la UEFA de que el Sr. Infantino infringió alguna ley o principio ético carecen categóricamente de fundamento. Lejos de representar algo parecido a una mala gestión —y mucho menos una mala gestión delictiva según la legislación suiza—, habría sido un incumplimiento del deber si la FIFA no hubiera evaluado un proyecto como el de la FFE, especialmente dada la prevalencia de mecanismos similares en el mercado del deporte y el entretenimiento”, se añade.
“Todos estos fallos, sumados a la campaña de prensa de la UEFA y a su conducta en este asunto —incluida la omisión de presentar la solicitud bajo sello de confidencialidad—, demuestran que se trata de un caso en el que la parte solicitante ha presentado una petición al amparo del artículo 1782 con fines de acoso, y no por una necesidad legítima de obtener pruebas. Este hecho por sí solo constituye un fundamento independiente para denegar la solicitud”, afirma la FIFA en la denuncia.
En la misma documentación, la FIFA señala que la “UEFA —ya sea deliberadamente o por desconocimiento— confunde el valor del capital propio (equity value) con el valor de la empresa”. Asimismo, sostiene que la valoración de FFE habría sido sustancialmente superior a los 30.000 millones de dólares y que los 20.000 millones “no reflejaban una transacción realizada en condiciones de plena competencia, sino más bien un acuerdo ilícito y opaco”.
“Además de sus 20.000 millones de dólares de valor de capital propio indiscutible, FFE incluía obligaciones garantizadas para respaldar otros 10.000 millones de dólares en gastos destinados a ampliar el desarrollo del fútbol; otros 4.200 millones de dólares en pagos a las asociaciones miembro de la FIFA y otros costes recurrentes asociados a las actividades no comerciales de la FIFA por valor de miles de millones de dólares”, se precisa.
Por último, se indica que “el valor de empresa de FFE más que duplicaba el valor del capital propio y, por consiguiente, era muy superior a la cifra que la UEFA considera justa” y que “la UEFA habría conocido todos estos datos si se hubiera molestado en verificar sus afirmaciones antes de criticar públicamente la propuesta o de presentar la solicitud ante el tribunal federal”.
La FIFA también recuerda que el 18 de noviembre es la fecha límite para presentar candidaturas a la presidencia, cuyas elecciones se celebrarán el 18 de marzo en Rabat, Marruecos.
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