Este lunes se terminó el proceso de Fernando Batista al frente del equipo mayor nacional, nuestra Sele. Se corta en 7 meses lo que supuestamente debía durar 4 años.
Algo que a mi parecer debía suceder desde el partido contra Curazao, pero este árbol llamado Sele viene torcido desde hace años, y a nivel de Federación a veces impresiona que en el Comité Ejecutivo o no lo han notado o simplemente no les importa.
Digamos que con los Mundiales de Brasil, Rusia y Catar tocamos el cielo, aunque claramente el descenso del nivel de selecciones ya se notaba desde el proceso del entrenador colombiano Luis Fernando Suárez.
Con Suárez logramos la presentación más sonrojante en un partido de mundial contra España, pero nos alcanzó para ganarle a Japón aunque fuera con el único disparo a marco en todo el partido. Pero desde el colombiano al mando, ya veíamos que empezaban las extrañas convocatorias. Y a extrañas me refiero al convocar a jugadores que uno desde afuera no se explica ni siquiera cómo es que eran llamados al equipo Nacional.
Se fue Luis Fernando y llegó el estratega mexicano Miguel Herrera con el desenlace que ya sabemos. Aquí notamos un patrón persistente, las convocatorias de jugadores que incluso a nivel nacional ni siquiera eran titulares en sus respectivos clubes.
Personalmente pensé que con la llegada de Fernando Batista eso se iba a acabar. Pero llegó el día de la verdad, la disputa por puntos aunque fuera en la poco exigente Liga de Naciones. ¡Sorpresa!, otra convocatoria cuestionada y dos partidos perdidos de manera ridícula.
Ese primer partido contra Curazao fue catalogado por Batista como un “accidente”.
Tanto así que en su soberbia repitió el 11 estelar contra Haití. Resultado final, otro ridículo más. Y en eso sí tiene una responsabilidad enorme el técnico argentino.
Y aunque estos ridículos parecen no tener fin y que somos conscientes que la calidad futbolística del país ha venido a la baja, estoy seguro que existen mejores posibilidades de convocatorias de jugadores de lo que hizo Batista.
Pero entonces ya se encienden las alertas. Se acumularon tres procesos de técnicos internacionales que hicieron convocatorias y decisiones totalmente cuestionables. Y eso a mi parecer nos da dos caminos: o no conocen ni siquiera lo que convocan o hay “manoseos” de terceros por intereses no claros en esa convocatoria. Prefiero pensar lo primero.
Pero para observar como el árbol viene aún más torcido, hay que ver el proceso que llevó a Batista al banquillo. Me es inverosímil que el argentino haya sido nombrado solamente después de que Ronald González descartara a Patrick Kluivert, cuya experiencia en selección únicamente era con la todopoderosa selección de Indonesia y al español Roberto Moreno, no solo sin experiencia en selecciones sino hasta por ser cuestionado por utilizar inteligencia artificial para la toma de sus decisiones como entrenador profesional. Como decía mi madre: “ ¿en qué cabeza cabe hacer eso?”.
Ahora viene Bryan Ruiz quien al menos con Alajuelense le fue bien en dos partidos, y se ganó el tinte de un apaga incendios efectivo. Aunque no hay garantía de nada, es seguro que Ruiz tiene más presencia y significado que el Bocha, El piojo y Suárez, Su principal misión será salvar la categoría y no tocar más fondo, si es que se puede tocar más. Esperemos que el rescate venga con un gran tanque de oxígeno de parte de nuestro Capi.
Nota escrita por el doctor José Alexis Quesada




