
El modesto club de la Selva Negra celebra los 25 años de su academia convertido en uno de los grandes proveedores de talento para la nueva selección alemana. Su éxito responde a un modelo basado en continuidad, paciencia y oportunidades reales.
El SC Freiburg no posee el presupuesto, la influencia ni la capacidad de contratación de los gigantes de la Bundesliga. Sin embargo, en la primera convocatoria de Jürgen Klopp como seleccionador de Alemania consiguió un registro que retrata la dimensión de su trabajo formativo: ocho de los 44 futbolistas llamados pasaron por la Freiburger Fußballschule, la academia del club.
La noticia coincide con el aniversario número 25 del centro de formación construido alrededor del histórico Möslestadion. Más que una celebración institucional, la convocatoria terminó convirtiéndose en la mejor validación posible para un proyecto que trabaja lejos del ruido de clubes como Bayern Múnich, Borussia Dortmund o RB Leipzig.
Cuatro novedades que representan al Freiburg
Klopp incluyó entre sus debutantes a Max Rosenfelder, Philipp Treu, Yannik Engelhardt y Derry Scherhant, actualmente vinculados al primer equipo del Freiburg.
Rosenfelder es el producto más directo del proceso interno, mientras que Treu y Engelhardt representan otro componente esencial del modelo: futbolistas que salieron para acumular experiencia y posteriormente regresaron con mayor madurez.
Scherhant, formado inicialmente en el Hertha Berlín, completa un grupo que refleja la capacidad del Freiburg no solamente para producir jugadores desde edades tempranas, sino también para recuperar, mejorar y consolidar talentos que todavía necesitan minutos y confianza.
La escuela también participó en el desarrollo de futbolistas de recorrido internacional como Matthias Ginter y Nico Schlotterbeck, dos defensores que utilizaron al club de la Selva Negra como plataforma hacia la élite.
¿Cuál es el secreto?
La diferencia del Freiburg no está únicamente en sus instalaciones. El elemento decisivo ha sido la conexión entre la academia, el segundo equipo y la plantilla profesional.
En otros clubes, el salto desde las categorías juveniles puede quedar bloqueado por contrataciones costosas y por la obligación inmediata de conseguir títulos. Freiburg, en cambio, convirtió la formación en una necesidad deportiva y económica.
Los jóvenes no son utilizados como un elemento publicitario: reciben minutos, pueden equivocarse y encuentran entrenadores dispuestos a acompañar su desarrollo.
Esa línea se mantuvo durante las etapas de Volker Finke y Christian Streich, y continúa ahora con Julian Schuster, quien conoce perfectamente la identidad de la institución después de haber pasado una extensa parte de su carrera como jugador en el propio club.
Una estructura pensada para producir, no para comprar
El Freiburg trabaja con una ventaja que normalmente no aparece en los balances financieros: la coherencia.
Desde las categorías menores se enseñan principios compatibles con el primer equipo. Cuando un jugador asciende, no necesita comenzar desde cero ni adaptarse a una filosofía completamente diferente.
Además, el segundo conjunto ha funcionado como un auténtico puente competitivo. En lugar de saltar directamente del fútbol juvenil a la Bundesliga, los prospectos pueden medirse ante profesionales y desarrollar la parte física y mental de su juego.
El proceso tiene tres características fundamentales:
- Captación regional y seguimiento individual
- Continuidad entre la academia y el equipo profesional
- Paciencia para desarrollar jugadores sin exigirles resultados inmediatos
Klopp premia algo más que un buen inicio
La presencia de ocho futbolistas vinculados a la escuela del Freiburg no puede explicarse únicamente por el buen comienzo de temporada del club.
Klopp armó dos grupos y convocó a 44 jugadores para sus primeros cuatro partidos de la Liga de Naciones, una decisión orientada a ampliar la competencia y observar alternativas después del fracaso alemán en el Mundial de 2026.
Dentro de esa búsqueda encontró en Freiburg futbolistas acostumbrados al trabajo colectivo, la intensidad, la disciplina táctica y la capacidad de ocupar varias posiciones. Son características muy cercanas al tipo de equipo que el antiguo entrenador del Liverpool ha construido durante toda su carrera.
La convocatoria, por lo tanto, representa también un mensaje para el fútbol alemán: el talento no siempre necesita nacer en la academia más costosa, sino encontrar el lugar adecuado para desarrollarse.
Mientras los clubes más poderosos buscan figuras en el mercado internacional, el Freiburg continúa trabajando en silencio. Veinticinco años después de abrir su escuela, ocho de sus alumnos o proyectos recibieron la llamada de Jürgen Klopp.
Una pequeña academia de la Selva Negra terminó convirtiéndose en una de las grandes fábricas de la nueva Alemania.
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