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El equipo suma resultados, tiene a un Mbappé decisivo y encontró un inesperado salvador en Carlos Espí, pero continúa sin controlar los partidos.

El segundo ciclo de José Mourinho en el Real Madrid comenzó con una contradicción difícil de ignorar: el equipo gana con frecuencia, pero pocas veces transmite seguridad.

La victoria 3-2 contra el colista Elche volvió a mostrarlo. El conjunto blanco se adelantó 2-0, desperdició varias oportunidades para sentenciar, perdió el control durante la segunda parte y permitió el empate. Carlos Espí apareció en el tiempo añadido para evitar otro tropiezo.

Real Madrid alcanzó los 15 puntos en LaLiga y también abrió la Champions con una victoria 2-1 frente al Inter de Milán. Los resultados mantienen al equipo en una posición favorable, pero su funcionamiento todavía está lejos de ser estable.

Un equipo partido por la mitad

El principal problema está en el centro del campo. Mourinho utiliza habitualmente un 4-2-3-1 que permite mantener adelantados a Vinicius, Kylian Mbappé, Arda Güler y al mediapunta, con la intención de atacar rápidamente después de recuperar el balón.

La fórmula genera transiciones peligrosas, pero también deja espacios entre los atacantes y la línea defensiva. Cuando la primera presión no funciona, el rival puede progresar con demasiada facilidad.

Inter lo demostró en el Bernabéu. El conjunto italiano tuvo largos periodos de dominio, encontró espacios alrededor de los mediocampistas y obligó a Thibaut Courtois a realizar intervenciones decisivas.

El propio Mourinho reconoció que aquel partido pudo terminar 5-1, 6-1 o incluso 6-6. “Fue una locura y no me gusta esa clase de locura”, admitió posteriormente.

El Madrid no sabe cerrar los partidos

La segunda dificultad es la falta de control cuando consigue ventaja.

Contra Inter se puso 2-0 en apenas 23 minutos, pero terminó defendiendo el resultado. Frente al Elche repitió el patrón: tomó una cómoda ventaja durante el primer tiempo y permitió que el último clasificado igualara en la recta final.

Mourinho considera que sus jugadores interpretan algunos encuentros como terminados antes de tiempo. Bajan la intensidad, dejan de presionar con coordinación y comienzan a defender demasiado cerca de su propia área.

No aprovechamos las oportunidades para acabar los partidos”, señaló el portugués después del sufrido triunfo en Elche.

El problema no es únicamente defensivo. Real Madrid produjo ante el Elche su cifra más alta de goles esperados de la temporada, pero necesitó llegar hasta el tiempo añadido para resolver el encuentro.

Vinicius no encuentra el gol

Kylian Mbappé sostiene buena parte de la producción ofensiva. El francés suma siete goles en sus primeros seis partidos de Liga y se convirtió en la principal garantía del equipo.

El contraste aparece con Vinicius Júnior. El brasileño lleva solamente un gol en siete encuentros oficiales y ha desperdiciado varias oportunidades claras. Después del partido contra Elche reconoció públicamente su responsabilidad: “No puedo fallar tantas ocasiones”.

Mourinho mantiene su respaldo al delantero y destaca su esfuerzo colectivo, pero necesita recuperar su desequilibrio y contundencia. Si Vinicius vuelve a su mejor nivel, el ataque dejará de depender tanto de Mbappé.

Carlos Espí, el inesperado salvador

En medio de las dudas apareció Carlos Espí. El joven delantero marcó ante Elche su segundo gol decisivo en los últimos minutos durante esta temporada.

Espí solamente acumula 26 minutos repartidos en cinco apariciones, pero ya resolvió dos encuentros. Su irrupción ofrece a Mourinho una alternativa diferente: un delantero de área capaz de atacar centros, fijar centrales y aprovechar partidos cerrados.

El portugués solicitó desde su llegada un “nueve” más definido. Espí todavía debe demostrar que puede mantener ese rendimiento con mayor participación, pero ya se ganó un lugar dentro de la rotación.

Hay resultados, pero falta estabilidad

No puede hablarse de una crisis cuando el Madrid suma 15 puntos en Liga y comenzó la Champions venciendo al campeón italiano. Tampoco se puede ocultar que el equipo continúa sobreviviendo a demasiados partidos que debería controlar con mayor comodidad.

Mourinho mejoró la intensidad, incorporó variantes ofensivas y recuperó la capacidad competitiva. Sin embargo, todavía debe reducir la distancia entre líneas, construir un mediocampo más sólido y evitar que el equipo se desconecte después de ponerse en ventaja.

El Real Madrid gana, pero depende con demasiada frecuencia de Mbappé, Courtois o una aparición de última hora. La gran tarea de Mourinho consiste en transformar esos triunfos agónicos en una estructura confiable para competir durante toda la temporada.

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