
Gianluigi Buffon no suele regalar elogios. Después de enfrentar durante más de dos décadas a algunos de los mejores delanteros del mundo, el legendario guardameta italiano sabe reconocer cuándo aparece un futbolista diferente.
El nombre que ahora despierta su curiosidad es el del alemán Nick Woltemade, reciente incorporación de la Juventus.
Con 1,98 metros de estatura, una capacidad técnica poco habitual para un jugador de su tamaño y facilidad para moverse fuera del área, el atacante de 24 años ha recibido una comparación que eleva inmediatamente las expectativas: Zlatan Ibrahimovic.
“Woltemade me genera curiosidad. Quiero comprobar si su físico, sus 1,98 metros combinados con una excelente técnica, le permitirán ser tan dominante como espero”, afirmó Buffon en una entrevista con La Gazzetta dello Sport.
Cuando le preguntaron si el alemán podría generar en Italia un impacto similar al del joven Ibrahimovic, el campeón mundial de 2006 respondió sin vacilar: “Diría que sí. Woltemade puede convertirse en un verdadero valor agregado para el fútbol italiano”.
Una comparación con conocimiento de causa
La valoración de Buffon tiene un peso especial porque compartió vestuario con Ibrahimovic durante las dos temporadas que el delantero sueco permaneció en la Juventus, entre 2004 y 2006.
El guardameta italiano conoció de cerca al Zlatan que aterrizó en la Serie A con 22 años: alto, técnicamente brillante, imprevisible y todavía en proceso de convertirse en una estrella mundial.
Woltemade posee algunas características semejantes. Su altura podría hacerlo parecer un delantero dedicado únicamente al juego aéreo y al choque con los defensores, pero su comportamiento con el balón muestra un perfil diferente.
El alemán disfruta alejándose del área, participando en la construcción, asistiendo a sus compañeros y encontrando espacios entre el mediocampo y la defensa contraria.
Él mismo reconoce la influencia del sueco.
“Siempre disfruté viendo jugar a Ibrahimovic porque también era muy alto y tenía una técnica extraordinaria. Creo que he tomado algunas cosas de él”, explicó durante su presentación.
También mencionó a Kai Havertz, compañero suyo en la selección alemana, como otra de sus principales referencias.
“Me considero un futbolista inteligente. Sé marcar, asistir y encontrar el último pase. No es frecuente ver a un jugador tan alto desenvolverse de esta manera”, afirmó.
Una oportunidad para relanzar su carrera
Woltemade llegó cedido por una temporada desde el Newcastle United, sin una obligación de compra anunciada.
El conjunto inglés había pagado cerca de 75 millones de euros para contratarlo procedente del Stuttgart, después de una campaña que lo convirtió en una de las grandes apariciones del fútbol alemán.
Con el Stuttgart anotó 18 goles en 36 partidos y fue protagonista en la conquista de la Copa de Alemania. Su rendimiento provocó que el Newcastle realizara una de las inversiones más altas de su historia.
La experiencia en Inglaterra, sin embargo, no alcanzó las expectativas generadas por su precio.
Woltemade terminó su temporada con 11 goles y seis asistencias en 53 encuentros oficiales. En la Premier League marcó ocho veces en 34 apariciones, mientras que en la Liga de Campeones solamente consiguió un gol en diez compromisos.
El atacante perdió protagonismo durante los últimos meses y apenas acumuló 19 minutos en el comienzo de la nueva campaña. La cesión representa una oportunidad para recuperar continuidad y demostrar que su explosión en Alemania no fue pasajera.
El desafío de convertir el potencial en dominio
Su físico ofrece una ventaja evidente, pero Buffon considera que el elemento diferencial está en la combinación entre altura y técnica.
Woltemade puede actuar como referencia dentro del área, descargar balones de espaldas, asociarse con los mediocampistas o aparecer como un segundo delantero. Esa versatilidad encaja con el fútbol de Luciano Spalletti, un entrenador al que Buffon describió como un “mago” por su capacidad para encontrar soluciones tácticas.
El propio jugador cree que el sistema del técnico italiano puede favorecer sus condiciones.
La comparación con Ibrahimovic no significa que ambos tengan carreras o personalidades idénticas. El sueco llegó a Italia antes de transformarse en uno de los delanteros más dominantes de su generación. Woltemade todavía debe demostrar que puede mantener un rendimiento de ese nivel durante varias temporadas.
Pero Buffon observa ingredientes similares: una estatura imponente, coordinación, técnica y una manera poco convencional de interpretar la posición de centrodelantero.
A sus 24 años, el alemán entra en una etapa determinante. El fútbol italiano le ofrece la posibilidad de reconstruir su impulso y justificar el enorme valor que alcanzó tras su paso por el Stuttgart.
Por ahora cuenta con una bendición considerable: uno de los mejores porteros de la historia cree que puede ser el próximo gran gigante de la Serie A.
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