El brasileño Marcelo, una de las grandes figuras de la época dorada del Real Madrid, reveló un episodio que permaneció oculto detrás de una de las noches más exitosas de su carrera: sufrió una fuerte crisis de ansiedad durante la final de la Champions League de 2018 ante el Liverpool.
El exlateral recordó el episodio durante una entrevista con el comunicador brasileño Duda Garbi y contó que llegó a plantearse pedir el cambio cuando todavía faltaba aproximadamente media hora para terminar el encuentro.
Una final que escondía otra batalla
Era el 26 de mayo de 2018 en Kiev.
Real Madrid buscaba su tercera Champions consecutiva bajo el mando de Zinedine Zidane y enfrente estaba el Liverpool de Jürgen Klopp.
Para Marcelo, sin embargo, mientras millones observaban una final de fútbol, internamente se desarrollaba otra lucha.
“Tuve un ataque de pánico, tuve ansiedad y un montón de cosas durante bastante tiempo”, explicó el brasileño al recordar aquel momento.
La situación alcanzó tal nivel que comenzó a preguntarse si debía abandonar el terreno de juego.
El brasileño también recordó a su abuelo, ya fallecido, cuyo cumpleaños coincidía con aquella fecha.
Marcelo decidió continuar.
“Pensé: ‘¿Salgo o no salgo?’. Y dije: ‘Si muero, muero aquí mismo. Voy a morir feliz’”, relató.
No era la primera vez que hablaba del episodio
La nueva confesión aporta detalles de lo que ocurrió durante el partido, pero Marcelo ya había revelado años atrás la enorme ansiedad que sufrió alrededor de aquella final.
En 2019 contó que antes del encuentro prácticamente no había podido dormir ni comer y experimentaba dificultades para respirar.
Incluso pensó en buscar al médico del equipo, pero temía que su condición pudiera impedirle disputar la final.
Aquello permite dimensionar todavía más lo que estaba sucediendo detrás de un futbolista acostumbrado a jugar los partidos de mayor presión del planeta.
Marcelo ya había ganado tres Champions antes de aquella noche.
Terminó jugando y haciendo historia
Lo extraordinario es que desde afuera resultaba prácticamente imposible advertir lo que estaba atravesando.
Marcelo fue titular y disputó la final que el Real Madrid terminó ganando 3-1, con un gol de Karim Benzema y el recordado doblete de Gareth Bale, incluida su espectacular chilena.
Además, fue precisamente un centro de Marcelo el que terminó en la extraordinaria definición de Bale.
Aquella victoria significó la tercera Champions consecutiva del Madrid de Zidane y la cuarta Copa de Europa de Marcelo como futbolista.
Las lágrimas que muchos interpretaron de otra manera
Las imágenes de Marcelo llorando aquella noche tuvieron diferentes interpretaciones.
Una de ellas las relacionaba con la posible salida de Cristiano Ronaldo, quien después del partido había generado enorme incertidumbre sobre su futuro madridista.
Marcelo aclaró ahora que aquello no tenía relación con Cristiano.
Las lágrimas respondían a todo lo que estaba viviendo personalmente.
Durante el encuentro comenzó a llorar sin comprender completamente qué le estaba sucediendo y, una vez finalizado, volvió a hacerlo, esta vez con la tranquilidad de haber superado aquella situación.
“Somos seres humanos”
La historia deja una mirada diferente sobre los futbolistas de élite.
Marcelo considera especialmente importante que deportistas sometidos permanentemente a la obligación de ganar puedan recibir atención psicológica.
“Es muy importante la terapia, la psicología”, señaló el brasileño, quien explicó que muchos atraviesan estas situaciones sin siquiera identificarlas.
Ya cuando hizo pública parte de su experiencia en 2019 había dejado una reflexión similar: los deportistas pueden ser referentes para millones de personas, pero no son superhéroes.
Detrás de las cámaras, los títulos, los contratos millonarios y estadios repletos también existen el miedo, la ansiedad y la presión.
Marcelo lo experimentó en uno de los escenarios más grandes posibles.
Aquella noche levantó otra Champions con el Real Madrid.
Ocho años después sabemos que, mientras peleaba por conquistar Europa, también libraba una batalla que casi nadie podía ver.

