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Michel Platini, triple ganador del Balón de Oro y una de las grandes figuras de la historia del fútbol francés, habló sin filtros sobre el deporte actual. Criticó el poder del dinero, la pérdida de identidad con los clubes, el espectáculo por encima del juego y hasta la manera en que los futbolistas enfrentan hoy la presión y la salud mental.

Michel Platini nunca ha sido demasiado amigo de los discursos diplomáticos.

A sus 71 años, el legendario número 10 de Francia conserva la misma personalidad desafiante que mostró como futbolista y posteriormente como dirigente.

En una extensa entrevista concedida a L’Équipe antes del estreno de la serie documental Platini, que Canal+ emitirá los días 23 y 30 de agosto, el francés repasó su carrera y dejó varias reflexiones particularmente fuertes sobre el fútbol actual.

Algunas generan debate.

Otras directamente desafían buena parte de las ideas que predominan hoy en el deporte.

“El fútbol profesional ahora son marcas y mercenarios”

Platini considera que se ha perdido buena parte de la identificación que antiguamente existía entre futbolistas, clubes y aficionados.

“Nosotros jugábamos para un equipo, para los aficionados. Hoy dicen: ‘Quiero hacer historia’. No están ligados a clubes ni a aficionados”, afirmó.

Y remató con una sentencia mucho más dura:

“El fútbol profesional ahora se trata solo de marcas y mercenarios”.

La crítica no es nueva en Platini. Durante años ha señalado la transformación económica del fútbol europeo y sitúa uno de los grandes puntos de ruptura en la sentencia Bosman de 1995.

Aquella resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea permitió a los futbolistas comunitarios cambiar libremente de club una vez finalizado su contrato y eliminó las antiguas restricciones de extranjeros comunitarios.

La decisión representó un enorme avance en los derechos laborales de los jugadores, pero también transformó radicalmente el mercado. Contribuyó a aumentar la movilidad, los salarios y el poder de negociación de futbolistas y agentes, mientras los grandes clubes incrementaron su capacidad para concentrar talento. (The Guardian⁠ )

Platini lo ve desde otra perspectiva.

“Fue un desastre para la filosofía del fútbol”, sostiene.

No es una opinión reciente: cuando presidía UEFA ya advertía que permitir a los clubes poderosos acumular grandes cantidades de futbolistas podía terminar afectando la competitividad de las competiciones.

La propuesta polémica: limitar extranjeros

Su solución también genera discusión.

Platini considera que debería recuperarse alguna fórmula que favorezca una mayor presencia de jugadores nacionales.

“No me gusta la palabra cuotas, pero deberíamos hacer como con la cultura o la radio, con un 50% de canciones francesas”, explicó.

El problema es jurídico.

Las restricciones directas basadas en nacionalidad entre trabajadores de países de la Unión Europea chocan precisamente con los principios establecidos a partir del caso Bosman.

De ahí que UEFA haya utilizado durante años mecanismos diferentes, como las reglas relacionadas con futbolistas formados localmente, en lugar de cuotas estrictamente nacionales.

Pero detrás de la propuesta de Platini aparece una preocupación clara: que los clubes vuelvan a representar algo más que la capacidad económica de sus propietarios.

El 5-4 entre PSG y Bayern no lo impresionó

También cuestionó una de las tendencias actuales del fútbol: considerar automáticamente espectacular cualquier partido con muchos goles.

Puso como ejemplo la semifinal de Champions de esta temporada entre PSG y Bayern de Múnich.

El partido de ida terminó 5-4 a favor del PSG, nueve goles que provocaron enormes elogios alrededor de Europa. UEFA incluso lo describió como un duelo épico.

Platini no quedó convencido.

“Los porteros son como coladores y los defensas todavía más porosos. Encajan nueve goles, ¿y a eso le llaman el partido del siglo?”, cuestionó.

Curiosamente, dijo haber disfrutado mucho más el 1-1 de la vuelta en Múnich, resultado que permitió al PSG avanzar 6-5 en el global.

Su argumento va contra una tendencia muy marcada del entretenimiento deportivo:

más goles no necesariamente significan mejor fútbol.

“Una buena jugada defensiva, una gran parada del portero, es tan hermosa como un gol”, afirmó.

“Vivimos en un mundo de espectáculo”

Ese concepto atraviesa buena parte del pensamiento de Platini.

Para el francés, el fútbol moderno se ha convertido progresivamente en un producto diseñado para generar entretenimiento, consumo y conversación permanente.

“Vivimos en un mundo de espectáculo”, explicó.

Y también reconoce algo importante: sabe que su interpretación pertenece a otra generación.

“Dos mil millones de personas hablan de fútbol y expresan sus sentimientos. Yo soy solo uno de esos dos mil millones y puede que no siempre tenga razón”.

La frase suaviza ligeramente una entrevista en la que prácticamente no deja institución futbolística sin cuestionar.

Su visión sobre los entrenadores también sorprende

Platini tampoco compra la idea del entrenador como gran protagonista de cada victoria.

Fue seleccionador de Francia entre 1988 y 1992, pero reconoce que nunca terminó de sentirse cómodo en el banquillo.

“El entrenador no contribuye mucho al resultado”, afirmó.

Según su interpretación, el trabajo verdaderamente importante ocurre antes del encuentro: preparación, manejo del grupo y especialmente gestión psicológica.

“Un entrenador de élite es, ante todo, un psicólogo. Más todavía hoy por los egos y el dinero”.

Después llega el partido.

Y ahí Platini cree que el protagonismo pertenece principalmente al jugador.

Utilizó un ejemplo sencillo: si Jean-Pierre Papin marca, el entrenador aparece como un genio; si falla, puede convertirse inmediatamente en culpable.

Para Platini, adjudicar posteriormente cada gol a una supuesta genialidad táctica del técnico puede ser exagerado.

Salud mental: su opinión más discutible

La entrevista llega a un terreno mucho más delicado cuando L’Équipe le pregunta por la salud mental de los futbolistas.

Actualmente numerosos jugadores hablan abiertamente de ansiedad, depresión, agotamiento psicológico y presión.

Platini pertenece a otra escuela.

Cuando le preguntaron si alguna vez hubiera deseado poder decir públicamente que no era un superhéroe y que también tenía momentos de debilidad, respondió:

“Un superhéroe no puede tener defectos”.

Luego profundizó.

Reconoció que mantener esa imagen “no era fácil”, pero explicó que nunca habría mostrado sus vulnerabilidades frente a sus adversarios o personas que no lo apreciaban.

Su educación también influyó.

Platini cuenta que creció dentro de una familia afectuosa pero muy severa, en la que sus padres nunca le dijeron explícitamente que estaban orgullosos de él.

“Si no pueden vivir con eso, deberían dedicarse a otra cosa”

Su respuesta sobre los futbolistas actuales fue todavía más contundente.

Cuando le preguntaron si comprendía que los jugadores necesitaran expresar lo que sienten debido a la enorme presión existente, Platini respondió que no.

“Ellos eligieron este camino y ahora tienen que vivir con él. Son las consecuencias de la fama, la gloria y el dinero”.

Y agregó:

“Si no pueden vivir con ello, deberían dedicarse a otra cosa”.

Probablemente sea la declaración que más debate provoque.

La visión actual de la medicina deportiva y la psicología profesional considera cada vez más la salud mental como una parte integral del rendimiento, mientras Platini mantiene una concepción mucho más cercana a la cultura deportiva de las décadas de 1970 y 1980: soportar la presión sin mostrar debilidad.

Él mismo reconoce esa diferencia generacional.

Tres Balones de Oro que todavía impresionan a los jóvenes

Platini acepta incluso que buena parte de los aficionados jóvenes ya no sabe exactamente quién fue.

“Los jóvenes no me conocen”, admite.

Pero ocurre algo curioso cuando sus padres les explican que aquel hombre ganó tres Balones de Oro consecutivos.

“Se les iluminan los ojos”.

Y los datos permiten dimensionar al futbolista detrás de las opiniones.

Platini conquistó el Balón de Oro en 1983, 1984 y 1985, algo confirmado por los registros históricos de UEFA.

Además protagonizó una de las actuaciones individuales más impresionantes que haya visto una Eurocopa.

En 1984 marcó nueve goles en apenas cinco partidos, llevó a Francia al título y anotó en todos los encuentros del torneo. UEFA mantiene aquel campeonato como una de las grandes exhibiciones individuales de la competición. 

Francia-Alemania 1982 todavía está en su memoria

Curiosamente, Platini no identifica como su recuerdo más intenso la final ganada contra España en la Eurocopa de 1984.

Habla de otra noche.

La semifinal del Mundial de España 1982 contra Alemania Occidental.

Francia llegó a estar 3-1 arriba en tiempo extra antes de recibir dos goles y terminar eliminada por penales.

Para Platini, aquellos 120 minutos concentraron prácticamente todas las emociones posibles.

Explica que fueron incluso más intensos que los 90 minutos de la final de la Euro 84, aunque obviamente aquella historia sí tuvo un final feliz.

Se retiró porque entendió que su cuerpo ya no podía más

Otra de las revelaciones explica por qué abandonó el fútbol sorprendentemente joven.

Platini jugó su último partido con Juventus en 1987, antes de cumplir 32 años.

No fue una lesión específica.

Simplemente comprendió que había perdido la velocidad necesaria.

Recuerda un partido contra Sampdoria en el que recibió un balón teniendo aproximadamente cinco metros de ventaja sobre el defensor.

Cuando llegó al área estaba cinco metros detrás.

“Me dolió muchísimo”, recuerda.

Entonces tomó una decisión inmediata:

era hora de retirarse.

Ni siquiera Bernard Tapie consiguió convencerlo posteriormente para jugar con Olympique de Marsella.

Una leyenda que prefiere la leyenda

Hay otra frase que probablemente explique toda la entrevista.

Platini cuenta que intentó ver The Last Dance, el famoso documental sobre Michael Jordan, pero abandonó después de dos episodios.

Cuando mostraban las grandes actuaciones de Jordan disfrutaba.

Cuando comenzaban los conflictos internos del vestuario perdía interés.

Platini dice preferir la leyenda.

Quizá porque su generación construyó a los grandes deportistas precisamente de esa manera: fuertes, inaccesibles, sin enseñar demasiado lo que ocurría detrás.

El fútbol actual camina justamente en la dirección contraria.

Los jugadores tienen redes sociales, marcas personales, documentales, cámaras permanentes y espacios donde hablan públicamente de sus problemas.

Platini observa todo aquello desde otra época.

Y no pretende adaptarse.

A sus 71 años, mantiene casi intacta la misma rebeldía que tuvo cuando vestía el número 10 de Francia.

Puede discutirse mucho de lo que dice.

Pero probablemente allí radique también el interés de escucharlo:

Platini no intenta explicar cómo funciona el fútbol actual. Explica por qué el fútbol actual ya no se parece demasiado al que él amó.

Fuente principal: entrevista de Michel Platini con Sacha Nokovitch para L’Équipe, publicada el 12 de agosto de 2026.

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