Willian Pacho vive hoy en la élite del fútbol mundial. Campeón de Europa con el Paris Saint-Germain, figura de la Selección de Ecuador y considerado uno de los defensores centrales más destacados de su generación, su carrera parece una historia construida únicamente de éxitos.
Pero detrás del futbolista existe una historia mucho más profunda.
El ecuatoriano decidió contar uno de los episodios más dolorosos de su vida: la muerte de su madre, Glenda Tenorio, víctima de cáncer de mama, cuando él apenas comenzaba a perseguir el sueño de convertirse en profesional.
Una pérdida que incluso lo llevó, según confesó, a atravesar pensamientos muy oscuros.
El día que debía ser una fiesta terminó en tragedia
La historia tiene una coincidencia difícil de dimensionar.
El 2 de noviembre de 2019, Pacho estaba concentrado con Independiente del Valle y se preparaba para uno de esos partidos que un joven futbolista espera durante años.
Aquella mañana despertó y encontró su teléfono lleno de mensajes y notas de voz. Muchos hablaban de su madre y le enviaban condolencias.
Pacho entró en pánico.
Llamó inmediatamente a su hermana, quien trató de tranquilizarlo diciéndole que se trataba de un rumor y que su mamá estaba bien.
Él le creyó.
Jugó el partido.
Solo después llegó la verdad.
Su entrenador lo tomó del brazo y lo condujo hasta una pequeña habitación. Allí estaban su padre y su cuñado.
Su madre había muerto esa misma mañana.
La familia decidió ocultárselo durante algunas horas para permitirle jugar y continuar persiguiendo el sueño por el que tanto había trabajado. Pacho recordó posteriormente que nunca había llorado de aquella manera ni se había sentido tan solo.
“No quería estar en este mundo sin mamá”
Después comenzó el viaje de regreso a casa.
Y allí aparece la parte más dura de su relato.
Mientras atravesaban las peligrosas carreteras montañosas de Ecuador, Pacho observaba los precipicios desde el vehículo.
Su dolor era tan grande que reconoció haber tenido pensamientos de lanzarse al vacío.
Tenía apenas 18 años.
Pacho explicó que su padre y su cuñado permanecieron junto a él y fueron fundamentales para atravesar aquel momento. Años después decidió hacer pública esa experiencia pensando especialmente en otros jóvenes que han perdido tempranamente a alguno de sus padres.
Para el ecuatoriano, ese dolor permanece:
“Es una herida que nunca sana”.
El 51 que lleva a su madre por Europa
Hay un detalle que permite comprender por qué Glenda sigue acompañándolo cada vez que Pacho entra a una cancha.
El número 51.
Su madre tenía 51 años cuando murió.
Por eso Pacho convirtió esa cifra en un homenaje permanente. La utilizó en Independiente del Valle, posteriormente en Royal Antwerp y también la eligió cuando llegó al Paris Saint-Germain.
El propio jugador explicó recientemente que llevar ese dorsal es una manera de mantenerla cerca y que, dentro de la cancha, siente su presencia y obtiene de ella fuerzas para continuar. (Paris Saint-Germain )
Lo que inicialmente representaba una tragedia terminó convirtiéndose también en uno de los motores de su carrera.
De Quinindé a conquistar Europa
La dimensión de la historia aumenta cuando se observa hasta dónde llegó aquel muchacho.
Pacho nació en Quinindé, provincia de Esmeraldas, y se formó en Independiente del Valle, una de las academias que más talento ha producido en los últimos años en Sudamérica.
Su crecimiento fue vertiginoso.
De Ecuador pasó al Royal Antwerp de Bélgica, posteriormente al Eintracht Frankfurt de Alemania y en agosto de 2024 el PSG decidió apostar por él. Firmó contrato hasta 2029 y se convirtió en el primer futbolista ecuatoriano contratado por el conjunto parisino.
En Francia terminó convirtiéndose en mucho más que una apuesta.
Su potencia física, velocidad para defender grandes espacios, capacidad para anticipar y tranquilidad con el balón encajaron perfectamente en el sistema de Luis Enrique.
Pacho terminó siendo una de las piezas fundamentales de la defensa parisina.
Hizo historia para Ecuador
El 31 de mayo de 2025 llegó otro momento imposible de separar de la memoria de su madre.
El PSG derrotó 5-0 al Inter de Milán en Múnich y conquistó por primera vez la Champions League.
Pacho se convirtió entonces en el primer futbolista ecuatoriano campeón de la máxima competición europea de clubes.
Después de levantar la Copa volvió a pensar en Glenda.
“Va para mi madre, esté donde esté. Sé que está feliz por lo que estoy haciendo”, expresó entonces el defensor ecuatoriano.
No era simplemente una dedicatoria.
Era el cierre simbólico de un viaje que había comenzado seis años antes, cuando un joven regresaba destrozado por las montañas ecuatorianas preguntándose cómo podría continuar viviendo sin ella.
Una historia que explica mucho más que su fútbol
Pacho ha explicado que su mentalidad consiste en “luchar hasta el final”.
En su caso, la frase tiene un significado que supera ampliamente al fútbol.
Antes de enfrentarse a delanteros de clase mundial, jugar finales europeas o defender la camiseta de Ecuador, tuvo que superar probablemente el desafío más grande de su vida.
Hoy tiene títulos, reconocimiento internacional y un lugar entre los grandes defensores del fútbol europeo.
Pero cada vez que se coloca la camiseta número 51, vuelve a existir un vínculo entre aquel adolescente de Quinindé y la mujer que estuvo detrás de su sueño.
Porque para Willian Pacho algunos dolores nunca desaparecen.
Simplemente se aprende a caminar con ellos.

