
Lo que hace apenas unas semanas parecía un trámite político para Gianni Infantino se ha transformado en el mayor desafío de sus diez años al frente de la FIFA. La fallida propuesta de crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva estructura para atraer inversión privada a los derechos comerciales del fútbol mundial, provocó una rebelión inédita que fracturó el respaldo al dirigente suizo y abrió la carrera por la presidencia de 2027.
El proyecto fue retirado tras la fuerte oposición de varias confederaciones, pero el costo político ya está pagado. La discusión dejó de ser únicamente sobre un modelo de negocio: ahora gira alrededor del liderazgo, la gobernanza y el futuro de la organización más poderosa del fútbol.
Una propuesta que cambió el panorama
La FIFA defendía la creación de FIFA Forward Enterprise como un mecanismo para generar nuevos recursos destinados al desarrollo del fútbol en sus 211 asociaciones miembro, manteniendo el control deportivo y regulatorio dentro del organismo. El plan contemplaba incorporar inversionistas minoritarios para potenciar el valor comercial de sus competiciones.
Sin embargo, la iniciativa encontró una resistencia inmediata.
La UEFA fue la primera en advertir que el fútbol “no está en venta”, cuestionando tanto el contenido de la propuesta como la falta de consultas previas. Poco después llegaron críticas similares desde otras regiones del planeta.
El golpe inesperado llegó desde Concacaf
Si la oposición europea era previsible por la histórica rivalidad entre Aleksander Čeferin e Infantino, la verdadera sorpresa apareció en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.
La Concacaf, presidida por Victor Montagliani —considerado durante años uno de los aliados más cercanos del presidente de la FIFA— reunió a sus 41 federaciones y emitió uno de los comunicados más duros de toda la crisis.
La confederación cuestionó la ausencia de transparencia, el corto plazo impuesto para analizar el proyecto y la falta de aprobación de los órganos de gobierno de la FIFA. Tras el retiro de la propuesta, incluso sostuvo que un episodio de esa magnitud “no ocurre por accidente” y pidió recuperar los principios de buena gobernanza.
Ese cambio de posición convirtió a Montagliani en uno de los nombres que ya comienzan a mencionarse como posible candidato para disputar la presidencia en el Congreso de 2027.
La fractura también apareció dentro de la FIFA
El desgaste no quedó limitado a las confederaciones.
En los últimos días surgieron críticas desde el propio entorno del organismo.
Kevin Lamour, director de Operaciones, aseguró que la administración también fue sorprendida por la iniciativa, mientras que Carlos Cordeiro, uno de los asesores cercanos de Infantino, tomó distancia públicamente del proyecto.
A ellos se sumaron ahora dos voces de enorme peso institucional.
El secretario general Mattias Grafström calificó todo el episodio como una situación “triste y reprochable”, mientras que Arsène Wenger afirmó que nunca participó en el proyecto y respaldó plenamente su cancelación. Ambas declaraciones reflejan que las diferencias ya alcanzaron a la cúpula administrativa de la FIFA.
Europa empieza a mover sus fichas
Mientras tanto, varias federaciones europeas comenzaron a expresar públicamente que ya no respaldarán una nueva candidatura de Infantino.
Inglaterra encabeza ese grupo, acompañada por países como Finlandia, Gales, Serbia y Suecia, aunque todavía falta más de un año para el cierre oficial del proceso electoral.
No se trata todavía de una mayoría suficiente para cambiar el resultado de la elección, pero sí de una señal política que no existía hasta ahora.
Sudamérica mantiene la cautela
La Conmebol eligió un camino distinto.
Ni Alejandro Domínguez ni las asociaciones sudamericanas rompieron públicamente con Infantino. Tampoco la Asociación del Fútbol Argentino, encabezada por Claudio Tapia, emitió pronunciamientos propios sobre la controversia.
La estrategia ha sido mantener un perfil bajo mientras evoluciona una crisis que todavía está lejos de concluir.
Una elección que ya no parece definida
Infantino conserva importantes apoyos, especialmente en África y en varios países de Asia y Medio Oriente, por lo que sigue siendo el favorito para continuar al frente de la FIFA.
Pero por primera vez desde que llegó al poder en 2016, su continuidad dejó de parecer inevitable.
Con 211 federaciones con derecho a voto y una elección prevista para marzo de 2027 en Marruecos, el escenario político cambió de forma radical.
La discusión ya no se limita al futuro de un proyecto comercial. Lo que realmente está en juego es quién tendrá el control del fútbol mundial durante la próxima década.
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