Gianni Infantino abrió uno de los enfrentamientos institucionales más fuertes de los últimos años al proponer la creación de una compañía que concentraría la explotación comercial de los principales torneos de la FIFA, incluida la Copa del Mundo.
La propuesta promete hasta $86 millones a cada federación durante 12 años, pero condiciona una parte de los recursos al respaldo que reciba el proyecto.
La Concacaf denunció falta de transparencia y aseguró que conoció el plan por los medios de comunicación.
El proyecto contempla constituir FIFA Forward Enterprise, una empresa valorada inicialmente en unos $20.000 millones, que asumiría operaciones comerciales y organizativas relacionadas con el Mundial masculino, el Mundial femenino y el Mundial de Clubes.
La FIFA mantendría el control mayoritario, pero permitiría que inversionistas privados adquirieran hasta un 20% de participación, con la expectativa de recaudar aproximadamente $4.200 millones.
La idea ha sido interpretada por sus críticos como una privatización parcial del negocio de la Copa del Mundo.
De $3 millones a $86 millones
El principal argumento empleado por Infantino para conseguir el respaldo de las federaciones es económico.
Según la carta enviada a las 211 asociaciones afiliadas a la FIFA, cada federación podría recibir hasta $40 millones durante el ciclo que comenzará el 1.º de enero de 2027, siempre que el proyecto sea aprobado.
El planteamiento incluye $20 millones correspondientes al nuevo ciclo de FIFA Forward y otros $20 millones mediante un pago extraordinario denominado FIFA Fast Forward.
En un periodo de 12 años, comprendido entre 2027 y 2038, Infantino asegura que cada asociación podría ingresar alrededor de $86 millones, frente a los aproximadamente $3 millones que recibía durante un periodo similar antes de que asumiera la presidencia de la FIFA.
El dato, sin embargo, necesita contexto: los $86 millones no se entregarían inmediatamente ni corresponden a un solo ciclo, sino que se repartirían durante tres periodos mundialistas y dependerían del crecimiento de los ingresos proyectados por la nueva compañía.
Costa Rica podría recibir más recursos, pero no existe todavía un cheque garantizado
La Federación Costarricense de Fútbol estaría entre las asociaciones que podrían beneficiarse del aumento de recursos si el proyecto obtiene la aprobación requerida.
No obstante, sería incorrecto afirmar que Costa Rica ya tiene asegurados $86 millones.
La suma corresponde a una proyección acumulada hasta 2038 y está condicionada a la aprobación de la iniciativa, la entrada de inversionistas, el cumplimiento de las estimaciones comerciales y los mecanismos de distribución que finalmente establezca la FIFA.
Como referencia, el programa FIFA Forward actualmente entrega recursos para infraestructura, desarrollo de selecciones, fútbol femenino, capacitación técnica y proyectos administrativos. Durante sus primeros ciclos, la FIFA puso alrededor de $2.800 millones a disposición de sus 211 asociaciones y otras organizaciones regionales.
El posible aumento sería considerable, pero también colocaría a las federaciones ante una decisión delicada: recibir más dinero a cambio de permitir la entrada de capital privado en la explotación comercial de las competencias más valiosas del fútbol mundial.
Concacaf se distancia de Infantino
La reacción más importante para Costa Rica llegó desde la propia Concacaf.
La confederación manifestó estar “profundamente preocupada” por la falta de un debido proceso y aseguró que solamente se enteró de la iniciativa mediante publicaciones periodísticas y, posteriormente, por un comunicado de prensa.
La posición resulta especialmente significativa porque la Federación Costarricense forma parte de la Concacaf y porque demuestra que el proyecto no fue discutido previamente con todas las confederaciones.
La organización regional sostiene que una transformación de esta magnitud debe conducirse con diálogo, transparencia y responsabilidad institucional.
UEFA acusa a la FIFA de presionar a las federaciones
La UEFA también reaccionó con dureza. El organismo europeo cuestionó que las asociaciones tengan hasta el 19 de septiembre de 2026 para respaldar la propuesta y conservar la posibilidad de acceder al pago extraordinario.
Para los dirigentes europeos, condicionar parte de los recursos al apoyo de las federaciones se parece más a una estrategia para asegurar votos que a una reforma ordinaria del programa de desarrollo.
La UEFA sostiene que la Copa del Mundo no pertenece a un dirigente ni puede ser tratada únicamente como un activo financiero. También convocó conversaciones urgentes con sus 55 federaciones y analiza diferentes medidas de presión contra la FIFA.
El presidente de LaLiga, Javier Tebas, fue todavía más contundente al relacionar el ofrecimiento económico con la intención de Infantino de continuar al frente del organismo.
Infantino buscaría una nueva reelección y ya cuenta con el respaldo público de más de 200 asociaciones, por lo que el millonario plan aparece inevitablemente ligado a la lucha por el poder dentro de la FIFA.
Inversionistas relacionados con la familia Trump
Otro punto que alimenta las sospechas es la posible participación de Thrive Capital, fondo fundado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Donald Trump.
La operación estaría siendo asesorada financieramente por JPMorgan. Sin embargo, todavía no se ha cerrado la entrada de los inversionistas ni se conocen todas las condiciones de una eventual venta.
La FIFA sostiene que solo ofrecería participaciones minoritarias y sin capacidad de control. Sus críticos responden que, aunque el organismo conserve la mayoría de las acciones, los nuevos socios tendrían interés en aumentar la rentabilidad, ampliar competencias y multiplicar los ingresos comerciales.
La gran discusión: desarrollo o compra de apoyo
Infantino presenta el proyecto como una fórmula para distribuir mejor las ganancias del Mundial y ayudar especialmente a las federaciones pequeñas, muchas de las cuales dependen de los aportes de la FIFA para financiar selecciones, torneos menores e infraestructura.
Sus opositores no rechazan necesariamente que aumenten los recursos. Lo que cuestionan es que el acceso a una parte extraordinaria del dinero esté vinculado al respaldo de las federaciones a una transformación comercial que todavía no ha sido explicada completamente.
Ese es el centro de la disputa: la FIFA ofrece una cifra difícil de rechazar, pero pide a cambio autorización para incorporar inversionistas privados al negocio de la Copa del Mundo.
Para Costa Rica, la posibilidad de recibir más recursos sería atractiva. Sin embargo, antes de calcular cómo gastar esos millones, la Federación deberá valorar una decisión que trasciende lo económico: determinar si el desarrollo del fútbol justifica abrirle la puerta al capital privado en el principal torneo del planeta.
Fuentes: El País, L’Équipe, Reuters, The Times, FIFA y Concacaf

