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El título conquistado por España modificó el escenario de un premio que parecía encaminado hacia las grandes figuras ofensivas. Rodri, Lamine Yamal, Lionel Messi, Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé llegan con argumentos muy distintos a una elección que se presenta especialmente cerrada.

El Mundial terminó, pero dejó abierta otra competencia: la del Balón de Oro 2026.

La consagración de España, la elección de Rodri como mejor jugador del torneo, los diez goles de Kylian Mbappé y la extraordinaria última Copa del Mundo de Lionel Messi cambiaron una carrera que ya venía marcada por la Liga de Campeones, las ligas europeas y el rendimiento individual durante toda la temporada.

France Football deberá anunciar en septiembre los 30 nominados y la ceremonia está prevista para el 26 de octubre en Londres, cuando se cumplirán 70 años de la primera edición ganada por Stanley Matthews. Hasta entonces, la gran incógnita será determinar cuánto pesará el Mundial frente a lo realizado en los clubes.

El campeonato mundial suele tener una influencia decisiva, pero no siempre entrega automáticamente el premio a su mejor jugador. Esta vez, además, España construyó su título desde un rendimiento colectivo que puede terminar fragmentando los votos entre varios de sus futbolistas.

Rodri aparece como el principal beneficiado. El mediocampista fue el eje del campeón y recibió el Balón de Oro del Mundial después de dominar el juego desde una posición poco asociada con los grandes premios individuales. Terminó el torneo con un 93,2% de efectividad en los pases, lideró la competencia en entradas y fue determinante para que España concediera muy pocas ocasiones a sus adversarios. En la final completó el 95,3% de sus entregas y volvió a controlar el partido desde el centro del campo.

Su candidatura, sin embargo, presenta una diferencia importante respecto a la de 2024. Aquella vez llegó respaldado por una campaña completa de altísimo nivel con el Manchester City. En esta temporada tuvo menos continuidad debido a las lesiones y concentró su mejor versión en la Copa del Mundo.

Ahí aparece Lamine Yamal, cuya candidatura responde a una trayectoria más extensa durante el año. El extremo fue campeón de Liga con el Barcelona, terminó la temporada con 24 goles y 18 asistencias y, con 19 años, agregó el Mundial a una carrera que ya incluía la Eurocopa. En la selección no monopolizó el juego, pero aportó desequilibrio, amplitud y un sacrificio táctico que Luis de la Fuente destacó después de la final.

El problema para ambos es evidente. Rodri y Lamine pueden repartirse el voto español, al que también podrían aspirar Fabián Ruiz, Pedri, Dani Olmo o incluso Pau Cubarsí. Cuando un equipo gana desde lo colectivo, no siempre resulta sencillo identificar a un único dueño del éxito.

Esa dispersión podría favorecer a Mbappé

Francia no llegó a la final y tampoco pudo superar a España en semifinales, pero su capitán terminó como máximo goleador del Mundial con diez tantos. Además, alcanzó los 22 goles en Copas del Mundo y se convirtió en el máximo anotador histórico de la selección francesa. A nivel de clubes no levantó los títulos principales, aunque fue el máximo goleador de la Liga española.

Su candidatura se sostiene desde la contundencia individual. El Balón de Oro también premia la capacidad de decidir partidos, y ningún futbolista marcó tanto en el torneo más importante del año. La duda es si los votantes considerarán suficiente esa producción sin una gran conquista colectiva.

Messi representa un caso distinto

A los 39 años llevó a Argentina nuevamente hasta la final, marcó ocho goles, repartió cuatro asistencias y completó más regates que cualquier otro futbolista del campeonato. La derrota frente a España le quitó el desenlace perfecto, pero no redujo la dimensión de su Mundial.

Su candidatura puede alimentarse de dos elementos: el rendimiento y el peso histórico de una posible despedida. Sin embargo, el premio no debería convertirse en un reconocimiento a la trayectoria. Para ganar su noveno Balón de Oro necesitará que los votantes valoren su influencia en Argentina por encima de la diferencia competitiva entre la MLS y las principales ligas europeas.

Ousmane Dembélé tampoco puede quedar fuera de la discusión. El francés es el vigente ganador del premio y fue nuevamente una pieza relevante en la conquista de la Liga de Campeones por parte del Paris Saint-Germain. Su Mundial dejó seis goles, pero también una actuación discreta frente a España en semifinales, precisamente en el partido que más podía fortalecer su candidatura.

El éxito europeo del PSG introduce otro problema semejante al de España: los votos pueden repartirse entre Dembélé, Fabián Ruiz, Vitinha, Khvicha Kvaratskhelia, Nuno Mendes y otros integrantes de un equipo que construyó su superioridad desde el funcionamiento colectivo.

Harry Kane aparece respaldado por una temporada goleadora extraordinaria. Marcó 36 tantos en la Bundesliga, 14 en la Liga de Campeones y seis en el Mundial, donde Inglaterra terminó tercera. Además, finalmente logró romper la barrera de los títulos colectivos con el Bayern Múnich.

Michael Olise también dejó números que merecen atención. Fue el máximo asistente de la Bundesliga y de la Liga de Campeones, ganó el campeonato alemán y estableció un registro de siete asistencias en el Mundial. Su rendimiento perdió fuerza en los últimos partidos, pero fue uno de los futbolistas más completos de la temporada.

Jude Bellingham y Erling Haaland conservan argumentos, aunque parten desde una posición menos favorable. El inglés realizó un gran Mundial, especialmente ante Noruega y Francia, pero arrastra la campaña irregular del Real Madrid. Haaland fue decisivo para que Noruega alcanzara los cuartos de final y volvió a dominar la tabla de goleadores de la Premier League, aunque no tuvo el respaldo de los grandes títulos internacionales.

La discusión, en el fondo, enfrenta criterios diferentes

Rodri representa al mejor jugador del equipo campeón del mundo. Lamine Yamal reúne regularidad, títulos y un impacto extraordinario para su edad. Mbappé ofrece los números ofensivos más contundentes. Messi dejó el Mundial más emotivo e influyente. Dembélé tiene nuevamente la Liga de Campeones y Kane puede presentar una producción goleadora difícil de igualar.

El Mundial elevó a Rodri, pero no cerró la elección. Al contrario, la hizo más compleja.

España ganó porque tuvo el mejor equipo y no porque dependiera de una sola figura. Esa fue su mayor fortaleza durante el torneo, aunque puede convertirse en una dificultad para sus candidatos cuando llegue el momento de votar.

A falta de conocer la lista definitiva, la sensación es que el Balón de Oro 2026 no tendrá un favorito indiscutible. El título mundial colocó a Rodri en el centro de la carrera, pero el reparto de méritos dentro de España mantiene abiertas las posibilidades de Lamine, Mbappé, Messi, Dembélé y Kane.

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