La derrota en el Mundial 2026 no solo marcó el final del ciclo de Didier Deschamps. También dejó al descubierto una relación desgastada con la Federación Francesa y una sucesión que durante años tuvo el nombre de Zinédine Zidane como una sombra permanente.
Durante catorce años Didier Deschamps fue el rostro de la selección francesa. Ganó el Mundial de Rusia 2018, llevó a Francia a dos finales mundialistas y mantuvo a “Les Bleus” entre las grandes potencias del fútbol internacional. Sin embargo, su despedida estuvo lejos del ambiente de reconocimiento que suele acompañar a un técnico con semejante trayectoria.
Las derrotas ante España en semifinales (2-0) y frente a Inglaterra en el partido por el tercer lugar (6-4) pusieron punto final a una etapa que, según reveló L’Équipe, terminó marcada por tensiones internas, diferencias con la Federación Francesa de Fútbol (FFF) y la constante expectativa por la llegada de Zinédine Zidane.
Dos campeones del mundo unidos… y separados por el destino
La historia de Deschamps y Zidane siempre ha estado entrelazada.
Compartieron vestuario en la selección francesa durante la década de los noventa, fueron compañeros en la Juventus y levantaron juntos la Copa del Mundo de 1998.
Mientras Deschamps era el capitán y líder del grupo, Zidane se convertía en el referente futbolístico del equipo.
La relación siempre fue respetuosa, aunque nunca estuvo exenta de diferencias.
Uno de los primeros episodios ocurrió precisamente durante Francia 98, cuando Deschamps criticó públicamente la expulsión de Zidane frente a Arabia Saudita. El entonces capitán terminó disculpándose, pero aquella situación dejó una huella que nunca desapareció del todo.
La sucesión que persiguió a Deschamps durante catorce años
El verdadero punto de quiebre llegó en 2012.
Cuando Laurent Blanc dejó el cargo de seleccionador, Zidane consideró que su antiguo compañero había sido favorecido por la dirigencia de la Federación.
Aunque Deschamps siempre negó haber negociado el puesto antes de la salida de Blanc, esa percepción alimentó una distancia entre ambos.
Con el paso de los años apareció otro elemento que acompañó permanentemente al seleccionador.
La posibilidad de que Zidane tomara su lugar.
Cada renovación de contrato de Deschamps venía acompañada de la misma pregunta.
¿Cuándo llegará Zidane?
En 2012, el propio exentrenador del Real Madrid declaró públicamente que dirigir algún día a la selección francesa era uno de sus grandes objetivos.
Desde entonces, su nombre apareció una y otra vez cada vez que Francia no alcanzaba los resultados esperados.
Según L’Équipe, esa situación terminó convirtiéndose en una presión constante para Deschamps, quien convivió durante más de una década con la sensación de tener a su sucesor esperando una oportunidad.
Un Mundial marcado por los conflictos internos
Pero el desgaste no solo se produjo por la cuestión deportiva.
La Copa del Mundo estuvo acompañada por una serie de desacuerdos entre el cuerpo técnico y la Federación Francesa de Fútbol que terminaron afectando el ambiente alrededor de la selección.
El primer episodio ocurrió antes incluso de viajar a Estados Unidos.
Philippe Diallo, presidente de la FFF, declaró públicamente que ya conocía quién sería el próximo seleccionador nacional, unas palabras que fueron interpretadas dentro del grupo como una señal de que el ciclo de Deschamps ya estaba sentenciado.
Aunque posteriormente intentó aclarar sus declaraciones, el malestar ya se había instalado.
Bonificaciones, crioterapia y hasta las entradas familiares
Los conflictos fueron mucho más allá del banquillo.
Según la investigación de L’Équipe, hubo desacuerdos por aspectos que normalmente permanecen lejos de la opinión pública.
El cuerpo técnico solicitó equipos de crioterapia para afrontar las altas temperaturas del verano estadounidense.
La Federación rechazó inicialmente el gasto por considerarlo excesivo.
Finalmente, tras la insistencia de Kylian Mbappé y varios referentes del plantel, la petición fue aceptada.
También hubo diferencias por el alojamiento de los familiares de los jugadores.
Mientras la Federación consideraba demasiado elevado el costo de las habitaciones, el retraso en la decisión terminó encareciendo aún más la operación.
Mbappé enfrentó al presidente de la Federación
Uno de los momentos más tensos ocurrió pocos días antes del inicio del Mundial.
La Federación pretendía modificar el sistema de bonificaciones, condicionando los premios económicos únicamente a partir de las semifinales y reduciendo además la cantidad de entradas disponibles para los familiares de los jugadores.
Fue entonces cuando apareció Mbappé.
Según relata L’Équipe, el capitán tomó la palabra durante la reunión con Philippe Diallo y cuestionó la propuesta.
“Señor presidente, este es su primer Mundial. El mío es el tercero. ¿Cree que llegar a octavos o cuartos de final no tiene ningún valor?”.
Finalmente, los jugadores lograron mantener buena parte de las condiciones que reclamaban, incluyendo un mayor número de entradas para sus familiares.
Un detalle que no pasó inadvertido
Las diferencias continuaron incluso durante el torneo.
Después de clasificar a semifinales, Philippe Diallo publicó un mensaje de felicitación destacando los números del equipo y el liderazgo de Mbappé.
Sin embargo, no mencionó en ningún momento a Didier Deschamps ni a su cuerpo técnico.
Dentro de la delegación francesa ese silencio fue interpretado como un nuevo síntoma del distanciamiento entre ambas partes.
Ahora comienza la era Zidane
Con la salida oficial de Deschamps, todas las miradas apuntan ahora hacia Zinédine Zidane.
El exentrenador del Real Madrid asumirá una de las selecciones con mayor talento del mundo, pero también encontrará un grupo que llega golpeado por las derrotas deportivas y por las tensiones institucionales acumuladas durante los últimos meses.
Su desafío no será únicamente táctico.
También deberá reconstruir el ambiente interno y devolver estabilidad a una selección acostumbrada a competir por todos los títulos.
Paradójicamente, la historia vuelve a unir a dos hombres que compartieron algunos de los capítulos más gloriosos del fútbol francés.
Durante casi tres décadas caminaron en paralelo.
Primero como compañeros de equipo.
Después como referentes de una generación campeona del mundo.
Y finalmente como seleccionadores de Francia.
Uno cierra una etapa histórica.
El otro tendrá ahora la responsabilidad de escribir la siguiente.
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