La Selección de Inglaterra se alista para enfrentar el sábado a Noruega por los cuartos de final del Mundial 2026.
Declan Rice fue apartado del grupo por un cuadro viral y Thomas Tuchel mantiene varias incógnitas físicas antes de los cuartos de final. Enfrente estará la selección que eliminó a Brasil y que encontró en Erling Haaland algo más que un goleador: una razón para creer.
Inglaterra y Noruega llegan a los cuartos de final del Mundial desde lugares muy distintos.
La selección inglesa sobrevivió a un partido vertiginoso contra México, al que derrotó 3-2 pese a jugar parte del encuentro con diez futbolistas. Noruega, en cambio, derribó a Brasil con dos goles de Erling Haaland y convirtió una campaña histórica en una candidatura que ya nadie se atreve a tomar a la ligera.
El encuentro se disputará el sábado 11 de julio en Miami y dará al ganador un lugar en las semifinales contra Argentina o Suiza.
Rice enciende las alarmas
La principal preocupación inglesa se encuentra en el centro del campo.
El periódico portugués O Jogo informó que Declan Rice fue aislado después de contraer un virus contagioso. La medida buscaba proteger al resto de la plantilla en los días previos al partido.
Reuters confirmó que Rice se ejercitó separado del grupo, al igual que Marc Guéhi y Reece James, aunque la federación inglesa no detalló inicialmente la gravedad de su cuadro.
La duda tiene un peso especial. Rice es el futbolista que sostiene buena parte del equilibrio inglés: recupera, protege a los centrales, conduce el balón y permite que Jude Bellingham reciba más cerca del área.
Su ausencia, o incluso una participación limitada, obligaría a Thomas Tuchel a reorganizar una zona especialmente sensible frente a Martin Ødegaard y las transiciones noruegas.
Inglaterra tampoco llega completa. Jarell Quansah está suspendido después de su expulsión contra México, mientras Reece James continúa condicionado por molestias físicas.
Inglaterra aprendió a sobrevivir
Las dificultades no han impedido que Inglaterra vuelva a instalarse entre los ocho mejores del mundo.
Ante México mostró una de las virtudes que más valora Tuchel: la capacidad para modificar el plan durante el partido. Jude Bellingham marcó dos veces en un corto intervalo y Harry Kane completó la victoria desde el punto penal.
El triunfo reforzó la sensación de que Inglaterra dispone de soluciones incluso cuando el encuentro se vuelve incómodo. Sin embargo, también dejó señales de fragilidad defensiva que Noruega intentará explotar.
La selección inglesa deberá decidir si asume el control desde la posesión o si adopta una postura más prudente para limitar los espacios que necesita Haaland.
Noruega dejó de ser una sorpresa
Noruega llegó al Mundial como una selección peligrosa. Después de eliminar a Brasil, pasó a ser algo más.
El equipo de Ståle Solbakken derrotó 2-1 a la pentacampeona con dos goles de Haaland y una actuación decisiva del portero Ørjan Nyland, que incluso detuvo un penalti.
Fue la primera clasificación noruega a unos cuartos de final mundialistas y una de las victorias más importantes de la historia deportiva del país.
La prensa internacional ha destacado que el conjunto escandinavo no depende exclusivamente de su delantero. Ødegaard dirige los ataques, Patrick Berg aporta equilibrio y Nyland ha sido determinante en los momentos de mayor presión.
Noruega defiende en bloque, acepta períodos sin balón y espera el instante preciso para acelerar. No necesita crear diez ocasiones para hacer daño. Le basta con que Haaland reciba una vez en condiciones favorables.
Haaland coloca la presión en Inglaterra
El delantero del Manchester City ha asumido el liderazgo dentro y fuera del campo.
Haaland calificó el duelo como uno de los partidos más importantes de su vida y sostuvo que la mayor presión recae sobre Inglaterra, una selección acostumbrada a ser evaluada por su obligación de competir por el título.
La declaración refleja el estado de ánimo noruego. Solbakken y sus futbolistas consideran que ya superaron las expectativas iniciales y que pueden afrontar los cuartos con mayor libertad emocional.
Inglaterra, por el contrario, sabe que una eliminación contra Noruega sería interpretada como otro fracaso de una generación cargada de figuras.
Dos líderes que se conocen bien
El partido también enfrentará a varios futbolistas que comparten o compartieron vestuario en el fútbol europeo.
Haaland conoce a buena parte de los defensores ingleses por su experiencia en la Premier League. También mantiene una estrecha amistad con Bellingham, con quien coincidió durante dos temporadas en el Borussia Dortmund. Juntos disputaron 63 partidos y conquistaron la Copa de Alemania en 2021.
Ahora deberán ocupar lados opuestos en un partido que puede definir sus respectivas carreras internacionales.
Bellingham representa la capacidad inglesa para aparecer en los momentos difíciles. Haaland encarna la amenaza más directa del torneo: fuerza, velocidad y una relación con el gol que convierte cualquier descuido en una condena.
El partido que puede cambiar la historia noruega
Para Inglaterra, llegar a semifinales es una exigencia. Para Noruega sería un acontecimiento sin precedentes.
Esa diferencia explica parte del clima previo.
Los ingleses llegan con interrogantes sobre Rice, con ajustes obligados en defensa y con la presión habitual de una selección que lleva décadas persiguiendo su segundo título mundial.
Noruega llega con el impulso de haber eliminado a Brasil, un portero en estado de gracia y un delantero convencido de que este puede ser el partido más importante de su vida.
La historia coloca a Inglaterra como favorita. El presente, sin embargo, advierte que Noruega ya no necesita permiso para creer.
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