De Brasil a los Países Bajos, de Portugal a Italia, el triunfo sobre Marruecos consolidó una impresión que venía creciendo durante el torneo: Francia no solo tiene las mejores individualidades, sino también la estructura colectiva más fiable entre los aspirantes al título.
Francia salió del Gillette Stadium con algo más que una clasificación. El triunfo por 2-0 sobre Marruecos, resuelto por Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé en apenas seis minutos del segundo tiempo, terminó de instalar a la selección de Didier Deschamps en el centro del Mundial.
Ya no se habla únicamente de una candidata. La prensa internacional comienza a describirla como la referencia del torneo, el equipo ante el cual deberán medirse todos los demás.
El tono se repite desde Madrid hasta Río de Janeiro, pasando por Ámsterdam, Lisboa, Londres y Milán. Cambian los matices, pero no la conclusión: Francia ha alcanzado las semifinales con una combinación difícil de encontrar en otra selección, hecha de profundidad de plantilla, velocidad, autoridad física, disciplina táctica y delanteros capaces de decidir una eliminatoria en cuestión de minutos.
Brasil ve una Francia “imparable”
La lectura más contundente llegó desde Brasil.
El portal Globo Esporte calificó a Francia como “imparable” y consideró que pasó por encima de Marruecos con un repertorio ofensivo prácticamente incontrolable. Su análisis subraya el equilibrio entre el funcionamiento colectivo y la capacidad de sus estrellas para resolver las jugadas decisivas. (ge)
El medio brasileño puso el foco especialmente en las transiciones francesas. Cuando Marruecos intentaba adelantar líneas y elaborar en campo contrario, cada pérdida se convertía en una amenaza: Mbappé, Michael Olise, Désiré Doué y Dembélé atacaban los espacios mientras Manu Koné dominaba el centro del campo.
La sensación brasileña es que Francia tiene respuesta para casi cualquier escenario. Puede controlar con el balón, esperar en bloque medio, presionar arriba o destruir al rival mediante ataques rápidos.
Otro estudio publicado por Globo elevó las posibilidades de título de Francia hasta el 33,9%, casi diez puntos más que después de los octavos de final. El modelo la situó así como la principal favorita una vez asegurada su presencia entre los cuatro mejores. (ge)
La Folha de São Paulo también destacó que los remates de Mbappé y Dembélé fueron la traducción en el marcador de una superioridad francesa que ya se había manifestado durante buena parte del encuentro. (Folha de S.Paulo)
En Brasil, por tanto, la admiración no se concentra exclusivamente en Mbappé. La conclusión es más profunda: Francia parece haber encontrado la convivencia perfecta entre su abundancia de talento y un sistema que protege a sus figuras.
Países Bajos: el gran favorito y quizá la mejor Francia
En los Países Bajos, Voetbal International no dejó demasiados espacios para la prudencia. Tras la victoria, definió a Francia como la “gran favorita” para conquistar el título.
El medio neerlandés destacó además una transformación en el equipo de Deschamps. El resultado contra Marruecos fue idéntico al de la semifinal de Qatar 2022, también ganada 2-0, pero la manera de conseguirlo fue diferente.
Hace cuatro años, Francia sobrevivió durante varios tramos frente a un Marruecos atrevido. Esta vez gobernó el partido, creó ocasiones, presionó con mayor continuidad y transmitió la sensación de que el desenlace era cuestión de tiempo.
Esa evolución llevó a la prensa y a los analistas neerlandeses a plantear una pregunta todavía más ambiciosa: ¿es esta la mejor Francia de la historia?
La interrogante no se refiere únicamente a los nombres. Francia fue campeona en 1998 y 2018, y finalista en 2006 y 2022. La comparación nace por la amplitud de recursos de la actual generación: titulares de primer nivel, suplentes capaces de cambiar partidos y jóvenes que han entrado al equipo sin alterar su equilibrio.
Mbappé rechazó entrar en esa discusión. Recordó que este grupo todavía no ha ganado nada y que los equipos grandes reciben su reconocimiento únicamente después de levantar trofeos.
Su cautela, sin embargo, contrasta con el entusiasmo exterior.
Portugal habla de superioridad aplastante
En Portugal, la valoración fue igualmente terminante.
El diario Record presentó su crónica bajo el título de “los nuevos emperadores” y describió la actuación como segura, acompañada de una “superioridad aplastante”. Su conclusión fue directa: Francia es la mayor candidata al campeonato.
A Bola fue todavía más expresivo al titular que Marruecos “no tenía realmente ninguna posibilidad”. El periódico destacó que Mbappé tuvo una noche llena de acontecimientos: falló un penalti, abrió el marcador, asistió a Dembélé y causó preocupación cuando abandonó el terreno de juego con molestias.
Para la prensa portuguesa, el gran mérito francés consistió en no permitir que Marruecos convirtiera el partido en una batalla emocional. El equipo africano llegaba impulsado por su recorrido, por el recuerdo de Qatar y por la intención de vengar aquella eliminación. Francia redujo todos esos factores a una cuestión futbolística y terminó imponiendo su mayor jerarquía.
O Jogo puso el acento en la normalidad con la que el conjunto francés consiguió la clasificación. Hasta Deschamps reconoció que alcanzar otra semifinal puede parecer “lógico y natural”, aunque recordó que primero hay que conseguirlo sobre el campo.
Ese es posiblemente uno de los mayores elogios que puede recibir una selección: Francia ha convertido lo excepcional en rutina.
Italia: “Francia es de otro planeta”
En Italia, La Gazzetta dello Sport utilizó una expresión que resume la percepción general: “Francia es de otro planeta”. (La Gazzetta dello Sport)
El diario milanés relató la victoria como la obra de sus dos grandes figuras ofensivas. Mbappé falló el penalti, pero no se escondió. Marcó el 1-0 y después entregó la asistencia para que Dembélé cerrara la eliminatoria.
La lectura italiana concede un valor especial a esa respuesta. El error desde el punto penal pudo afectar el ánimo del capitán francés, pero ocurrió lo contrario: Mbappé siguió buscando el partido hasta inclinarlo definitivamente.
La Gazzetta también destacó a Dembélé, ganador del Balón de Oro y autor de una actuación que completó la superioridad francesa en el segundo tiempo.
Francia reúne así dos tipos de liderazgo. El de Mbappé, asociado al gol, la velocidad y la ambición; y el de Dembélé, un futbolista cada vez más maduro, capaz de participar en la creación y también de definir.
Inglaterra aprecia una Francia más valiente
En Inglaterra, el análisis se alejó del viejo retrato de una selección exclusivamente pragmática.
The Guardian señaló que el 2-0 de 2026 tuvo poco que ver con el 2-0 de 2022. La Francia de Qatar eliminó a Marruecos resistiendo y aprovechando sus momentos. La de este Mundial buscó dominarlo desde el juego, la presión y una mayor presencia ofensiva. Esa comparación fue recogida también por la prensa neerlandesa al analizar la evolución del equipo. (vi.nl)
La pregunta de The Athletic, “¿puede alguien detener a Francia?”, sintetiza el debate. El conjunto de Deschamps no ha necesitado estar permanentemente brillante para controlar sus eliminatorias. Tampoco ha estado por debajo en el marcador durante el torneo, un indicio de su capacidad para manejar los partidos desde una posición favorable.
En Inglaterra se reconoce, sin embargo, que todavía existen rivales con argumentos suficientes para discutirle el campeonato. España posee capacidad para dominar la pelota; Inglaterra puede oponer potencia y profundidad; Argentina cuenta con Messi y la experiencia del campeón; y Noruega dispone de una amenaza ofensiva singular con Erling Haaland.
La diferencia es que ninguno parece reunir tantas soluciones como Francia.
España admira, pero también estudia
La prensa española ha colocado el foco principalmente sobre Mbappé.
Marca destacó que el delantero fue capaz de recuperarse después de fallar el penalti y de superar finalmente a Yassine Bounou. Su octavo gol del torneo lo devolvió a la cima de la clasificación de goleadores junto a Lionel Messi.
AS relacionó la clasificación con la entrada de esta generación francesa en el “panteón” del fútbol internacional. Francia ha alcanzado las semifinales en tres Copas del Mundo consecutivas —2018, 2022 y 2026—, una regularidad reservada históricamente para potencias como Brasil y Alemania.
El dato explica parte del respeto. Muchos equipos pueden reunir una buena generación; pocos logran sostenerla durante ocho años y tres torneos diferentes.
En España, además, la mirada no es completamente neutral. La selección de Luis de la Fuente podía convertirse en el siguiente adversario francés. El entrenador español confirmó que observó el encuentro, pero evitó profundizar en Francia antes de afrontar el compromiso contra Bélgica. (A Bola)
La mirada belga: un gigante que nunca desaparece
En Bélgica, la clasificación francesa fue interpretada desde la posibilidad de un nuevo cruce mundialista.
La prensa francófona destacó que la continuidad de Francia entre las mejores selecciones dice mucho sobre su fortaleza estructural. Más allá de los cambios generacionales y de las bajas sufridas durante los últimos años, Deschamps siempre ha encontrado reemplazos.
Para Bélgica existe además un antecedente inevitable: la semifinal de Rusia 2018, resuelta por Francia con un gol de Samuel Umtiti. Una eventual revancha no sería únicamente un duelo por la final, sino también el reencuentro entre dos generaciones que han compartido buena parte del escenario europeo durante la última década.
Argentina identifica al adversario más intimidante
En Argentina, el análisis mezcla admiración y cautela.
La posibilidad de otra final entre Francia y Argentina comenzó a aparecer en el horizonte después de la clasificación francesa. La final de Qatar 2022 sigue siendo la referencia: un partido en el que Mbappé marcó tres goles, Francia resucitó cuando parecía derrotada y Messi terminó levantando la Copa después de los penaltis.
La prensa argentina entiende que enfrentar al conjunto francés obliga a elegir entre dos riesgos. Replegarse demasiado supone entregar la iniciativa a futbolistas capaces de encontrar espacios mínimos. Atacarlo con demasiada gente implica dejar metros para Mbappé y Dembélé.
Ese dilema táctico ayuda a explicar por qué Francia intimida incluso antes de comenzar los partidos.
Marruecos denuncia una acción, pero acepta la superioridad
La eliminación dejó también una discusión arbitral.
Mohamed Ouahbi reclamó una posible mano de Adrien Rabiot antes del primer gol francés y consideró que la jugada merecía una revisión más profunda.
La acción alimentó las críticas de algunos medios alemanes, especialmente de Bild, que cuestionó la ausencia de intervención del VAR.
Pero ni la reclamación marroquí ni el debate arbitral modificaron la lectura general del encuentro. Francia había creado numerosas ocasiones antes del 1-0, Mbappé había desperdiciado un penalti y Lucas Digne había enviado un disparo al travesaño.
El propio seleccionador marroquí terminó reconociendo la calidad del adversario y admitiendo que su equipo debía aceptar la derrota sin entrar en pánico.
El mejor equipo, aunque todavía no sea campeón
El consenso internacional no significa que Francia sea invulnerable.
Bounou detuvo un penalti. Marruecos logró mantener el 0-0 hasta el minuto 60. Mbappé terminó el encuentro con molestias y tuvo que aplicarse hielo en el pie derecho, aunque posteriormente aseguró que se encontraba bien. (ge)
También existen dudas sobre la defensa cuando el equipo es obligado a retroceder y sobre la capacidad del mediocampo para sostener el balón ante un adversario como España.
Pero esas reservas parecen menores al observar el conjunto completo.
Francia puede ganar desde la posesión o desde la transición. Tiene uno de los mejores porteros, centrales rápidos, laterales profundos, mediocampistas físicos y una acumulación de talento ofensivo que ningún otro participante puede igualar con tanta facilidad.
Deschamps ha construido una selección que no depende de una única manera de jugar. Cuando un camino se cierra, encuentra otro. Cuando Mbappé falla, vuelve a intentarlo. Cuando el rival resiste durante una hora, Francia conserva la paciencia hasta que aparece la diferencia.
Por eso, después del triunfo frente a Marruecos, la pregunta dejó de ser si Francia es candidata.
La pregunta que recorre ahora la prensa mundial es mucho más concreta:
¿quién será capaz de detenerla?
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