El representante Kurt Morsink lanzó un diagnóstico especialmente duro sobre el fútbol costarricense. Utilizó el complicado proceso de adaptación de Kenyel Michel en Minnesota como punto de partida, pero terminó señalando problemas mucho más profundos: ritmo lento, futbolistas fuera de condición, poco espacio para jóvenes y clubes que, según él, prefieren veteranos antes que desarrollar talento exportable.
La información fue dada a conocer por La Nación, a partir de una entrevista concedida por Morsink al programa Cuadro Titular de FOX Deportes Costa Rica.
Y la frase que resume buena parte de su argumento fue contundente:
“Ser bueno en Costa Rica no alcanza”.
Kenyel Michel: del protagonismo en la Liga a no debutar en MLS
Morsink utilizó como ejemplo a Kenyel Michel.
El extremo costarricense pertenece al Minnesota United y actualmente juega cedido en Alajuelense hasta finales de 2026. El propio club estadounidense explicó que el préstamo busca darle continuidad y desarrollo competitivo antes de regresar a Estados Unidos.
Michel no consiguió debutar con el primer equipo de Minnesota.
Su participación se produjo con MNUFC2 en MLS NEXT Pro: ocho partidos, cerca de 500 minutos y dos asistencias.
Según Morsink, el futbolista descubrió rápidamente la diferencia entre destacar en Costa Rica y competir por un puesto en el extranjero.
“Kenyel no se pudo adaptar”, reconoció el agente, quien mencionó factores que van mucho más allá de jugar bien con la pelota: frío, trabajo de gimnasio, recuperación, alimentación, descanso y una competencia interna mucho mayor.
La intención ahora es aprovechar estos meses en Alajuelense para que Michel vuelva a Minnesota en enero mejor preparado.
“El torneo está malísimo”
Pero Morsink fue mucho más allá del caso individual.
El agente cuestionó directamente el nivel actual de la Primera División costarricense y enumeró una serie de situaciones que, a su criterio, están frenando el desarrollo.
Habló de fútbol lento, pérdida deliberada de tiempo, canchas sintéticas, futbolistas con problemas de condición física y equipos con poca propuesta de juego.
Y lanzó una de las frases más fuertes de la entrevista:
“Yo prendo el tele, veo el campeonato nacional y veo jugadores gordos”.
Morsink aclaró que no pretende atacar al campeonato por atacar.
Su argumento es que reconocer esas deficiencias resulta indispensable para poder corregirlas.
La contradicción que más le preocupa: los jóvenes no juegan
Aquí aparece probablemente el punto más interesante de toda su exposición.
Para Morsink, si el campeonato tiene problemas de nivel y ritmo, resulta todavía más preocupante que los futbolistas jóvenes tampoco encuentren espacio suficiente para desarrollarse.
El representante cuestionó que clubes importantes contraten jugadores experimentados de otros equipos nacionales para posiciones en las que podrían apostar por futbolistas de 18 o 19 años con potencial internacional.
Y lanzó otra sentencia:
“El siguiente Manfred Ugalde, imposible”.
No porque Costa Rica carezca de talento.
Precisamente sostiene lo contrario: “Talento en Costa Rica sobra”, pero considera que muchas veces queda bloqueado antes de recibir una verdadera oportunidad.
Una ecuación económica que Morsink tampoco entiende
El representante puso también el debate en términos económicos.
Cuestionó que algunos clubes puedan pagar salarios cercanos a US$15.000 o US$17.000 mensuales a futbolistas consolidados mientras un joven con posibilidades reales de ser vendido posteriormente por millones de dólares puede costar alrededor de ₡500.000 al mes.
Para Morsink, ahí existe una contradicción deportiva y empresarial.
Si un juvenil logra desarrollarse y posteriormente salir al extranjero, no solamente puede fortalecer a la Selección Nacional: también puede convertirse en un activo importante para su club.
El caso Michel deja una advertencia
Michel tiene apenas 21 años y todavía dispone de margen considerable para cambiar su historia.
Minnesota United mantiene sus derechos y su contrato se extiende hasta 2027, con opción para 2028. Su regreso a Alajuelense no significa necesariamente el fracaso de su aventura internacional, sino una oportunidad para corregir aquello que no funcionó durante sus primeros meses en Estados Unidos.
Pero Morsink considera que el aprendizaje del jugador deja una lección mucho más amplia.
Destacar en Costa Rica ya no garantiza estar preparado para competir internacionalmente.
Y su advertencia llega en un momento especialmente sensible para el fútbol nacional: Costa Rica quedó fuera del último Mundial y continúa discutiendo cómo recuperar competitividad y producir una nueva generación capaz de consolidarse fuera del país.
Para Morsink, la respuesta comienza mucho antes de exportar al jugador.
Comienza dándole minutos cuando es joven, elevando la intensidad del campeonato y preparando futbolistas para competir fuera de Costa Rica, no solamente para destacar dentro de ella.



