El dolor no entiende de fronteras ni de camisetas
El futbolista costarricense, Freddy Álvarez, regresó a Costa Rica para enfrentar el momento más duro de su vida: darle el último adiós a su hija Irina Álvarez Esquivel, fallecida trágicamente días atrás en Albania.
El mediocampista arribó al país la noche del jueves acompañado por su esposa, María Fernanda Esquivel, y su hijo menor, en el mismo vuelo que trajo de regreso el cuerpo de la niña, de apenas nueve años, cuya muerte estremeció al fútbol y a la opinión pública nacional.
En el aeropuerto, la familia estuvo arropada por allegados y por su representante, José Luis Rodríguez, quien fue una pieza clave para coordinar la repatriación desde Europa en medio de un proceso complejo y emocionalmente devastador. También fue determinante el respaldo del K.F. Tirana, institución que acompañó al futbolista en todo momento tras conocerse la tragedia.
Familiares y amigos llegaron desde Guanacaste y San Ramón para recibirlos en silencio, con abrazos largos y miradas cargadas de dolor, en un reencuentro que reflejó la magnitud de la pérdida.
Ya en suelo nacional, se debieron cumplir los protocolos del Ministerio de Salud para determinar si era posible realizar una vela. Tras la valoración correspondiente, se autorizó que la familia pudiera despedirse de Irina como lo deseaban.
Fue entonces cuando Freddy Álvarez rompió el silencio. A través de un mensaje en redes sociales, agradeció las innumerables muestras de solidaridad y confirmó que la vela se realizará hoy viernes en Playa Brasilito, Santa Cruz, mientras que el funeral quedó programado para este sábado.
El traslado del cuerpo se realizó durante la madrugada hacia la zona de Guanacaste, donde la familia permanecerá acompañada por sus seres queridos.
Una semana marcada por la tragedia
Álvarez vivía con ilusión su etapa en el fútbol europeo, luego de su paso por el Municipal Liberia. Sin embargo, la tragedia cambió por completo el rumbo de su vida.
Aunque no existe un informe oficial detallado, versiones de medios locales en Albania señalaron que la menor habría sufrido un accidente doméstico. El caso generó un fuerte impacto tanto en ese país como en Costa Rica, donde el futbolista es ampliamente conocido.
Hoy, lejos de los entrenamientos y la competencia, Freddy Álvarez enfrenta el desafío más grande de todos. Lo hace en casa, acompañado por su gente, en esa tierra donde su hija fue feliz y donde ahora recibe el último adiós.
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