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No tuvo problemas para salir del país. Y como siempre que cruza a su casa oriental, alquiló un avión privado. Eligió un Lear Jet 60, con matrícula LV-FVZ, de la empresa Baires Fly, la que utiliza cada vez que vuela a su paraíso. Montevideo la recibió con los brazos abiertos, como a todo residente uruguayo. Porque según consta en el documento librado por la Administración Nacional de Aviación Civil que autorizó el vuelo, tanto la diva como su hermano son "ciudadanos argentinos con residencia en Uruguay". El trámite, aún fresco, habría sido completado durante la pandemia. Apenas una hora después de su comentado aterrizaje, Susana cruzó el portón de "La Mary". Y sintió un gran alivio.



