Mientras la Fedefútbol entra en la recta final para nombrar al nuevo técnico de La Sele, el Director de Selecciones Nacionales, Ronald González, confirmó que la lista está reducida a tres nombres: Alexandre Guimaraes, Patrick Kluivert y el español Robert Moreno.
En medio del ruido que ha generado el candidato ibérico, Juan Luis Hernández Fuertes —técnico español de larga data en Costa Rica y exseleccionador nacional— lanzó una postura fuerte y sin maquillaje sobre el perfil de Moreno y lo que, a su criterio, se juega la Tricolor en esta elección.
La preocupación del entrenador radica menos en la pizarra y más en el “manejo” del camerino y del entorno: advierte que, cuando un DT llega con aires de figura total, el costo termina pagándose en estabilidad interna, credibilidad y resultados. Y ahí es donde, para Hernández Fuertes, el historial público de Moreno deja banderas rojas.
Uno de los episodios que usa como referencia es el testimonio del asturiano Marcos López, exsecretario técnico de la Roma, quien explicó que se apartó del proyecto de Luis Enrique por el “staff” y señaló directamente a Robert Moreno por conductas de “ir por detrás” y “pasar por encima de cualquiera”, además de intentar “destrozar” su relación con gente del club.
A eso se suma el último capítulo en Rusia, donde el nombre de Moreno volvió a hacerse tendencia tras su salida del Sochi, en medio de versiones públicas sobre el uso de ChatGPT/IA en decisiones del día a día (algo que el propio entrenador negó y justificó como uso de traducción).
En clave tica, Hernández Fuertes también pone sobre la mesa el caso Manfred Ugalde, hoy figura del Spartak Moscú y jugador con valoración alta en el mercado, como ejemplo de que “subestimar talento” puede salir carísimo. Ugalde ha sido tasado en torno a los €15 millones por Transfermarkt y, desde Costa Rica, ya se había destacado ese rango de valor.
Con ese panorama, el técnico español insiste en que Ronald González no puede equivocarse con un nombramiento que compromete el proceso inmediato: “no se trata solo de un currículo”, sino de encaje real con el medio costarricense, liderazgo y capacidad para construir, no para fracturar.



