Jannik Sinner no pudo jugar en Nueva York, Carlos Alcaraz acaba de regresar de una lesión y otras figuras también quedaron fuera. Los estudios muestran que no se trata únicamente de mala suerte: los abandonos aumentaron hasta un 50% en 25 años y los jugadores soportan un tenis cada vez más físico.
El tenis mundial enfrenta una pregunta cada vez más difícil de ignorar: ¿hasta dónde puede resistir el cuerpo de un jugador profesional?
El US Open 2026 se convirtió en una nueva señal de alarma.
Jannik Sinner, número uno del mundo, quedó fuera por una lesión en la rodilla derecha. Casper Ruud se retiró por problemas de espalda y también llegaron a Nueva York fuera de combate nombres como João Fonseca, Jack Draper y Holger Rune.
Carlos Alcaraz sí logró regresar. El español, de 23 años, reapareció después de una lesión en la muñeca derecha y superó en tres sets a Roman Safiullin, aunque su preparación para el último Grand Slam del año estuvo condicionada precisamente por sus problemas físicos.
Y detrás de estos casos aparece un dato mucho más inquietante.
Los abandonos llevan años aumentando
Una investigación publicada en 2024 y desarrollada por especialistas vinculados al INEFC de la Universidad de Barcelona, UVic-UCC, UPC e ITF encontró que durante los últimos 25 años los abandonos durante partidos profesionales aumentaron al menos un 25% en el circuito masculino y un 50% en el femenino.
El estudio analizó décadas de competición y encontró además que las retiradas son más frecuentes sobre pistas duras.
La explicación tiene lógica biomecánica: frenadas violentas, cambios constantes de dirección, aceleraciones, deslizamientos y golpes ejecutados a velocidades cada vez mayores someten al cuerpo a enormes cargas repetitivas.
Y justamente el US Open se juega sobre superficie dura.
Una estadística todavía más alarmante
La Asociación de Jugadores Profesionales de Tenis (PTPA) también ha puesto el foco sobre el fenómeno.
Según datos difundidos este año y recopilados a partir de unas 30.000 actuaciones durante ocho años, en el comienzo de 2026 se detectó un incremento del 42% en las lesiones de la parte superior del cuerpo y del 112% específicamente en lesiones de brazo.
No se trata solamente de que haya más jugadores lesionados.
También preocupa la gravedad y las recaídas.
Espalda, hombros, codos, brazos y torso están pagando parte del precio del tenis moderno.
¿Por qué se están rompiendo?
No existe una única explicación.
Los especialistas apuntan a una combinación peligrosa: temporadas extremadamente largas, viajes continuos entre continentes, cambios de superficie, partidos sin duración determinada, recuperación insuficiente y un juego mucho más explosivo.
A eso se suma una modificación importante del calendario.
La expansión de varios Masters 1000 a formatos de prácticamente dos semanas ha provocado críticas porque reduce los períodos disponibles para recuperación y preparación entre torneos. La PTPA ha señalado precisamente la carga de trabajo y la ampliación de estos eventos entre los factores que deberían revisarse. (Reuters )
Pero tampoco toda la responsabilidad pertenece al calendario.
Preparadores físicos y especialistas advierten que el tenis moderno ha entrado en una especie de carrera por producir atletas más rápidos, fuertes y explosivos. El problema aparece cuando el entrenamiento y la competencia llevan repetidamente al organismo hasta su límite.
Alcaraz representa perfectamente el nuevo tenis
Pocos jugadores ilustran mejor esta transformación que Carlos Alcaraz.
Corre hacia pelotas que antes parecían perdidas, se desliza sobre pista dura, cambia violentamente de dirección y convierte la defensa en ataque mediante una explosividad extraordinaria.
Es espectacular.
Pero tiene un costo.
Con solamente 23 años ya ha atravesado diferentes interrupciones por problemas físicos y acaba de regresar nuevamente después de varios meses sin competir.
Sinner ofrece el otro gran ejemplo.
El italiano dominó buena parte de 2026 y llegó a acumular un registro de 44 victorias y apenas tres derrotas, además de conquistar Wimbledon. Sin embargo, una lesión en la rodilla derecha lo dejó primero fuera de Cincinnati y finalmente del US Open.
Los dos grandes referentes de la nueva generación están viviendo algo que parecía reservado para jugadores mucho mayores: administrar el cuerpo para poder sobrevivir a la temporada.
El tenis tiene un problema que ya muestran los números
Sería exagerado responsabilizar exclusivamente al calendario por cada lesión. Cada jugador tiene antecedentes, preparación y características físicas diferentes.
Pero cuando las estadísticas comienzan a repetirse durante décadas, dejan de parecer casos aislados.
Más abandonos.
Más lesiones.
Partidos extremadamente físicos.
Menos recuperación.
Y estrellas muy jóvenes obligadas a detenerse.
El US Open 2026 vuelve a colocar el problema delante de todos.
El tenis consiguió producir atletas extraordinarios y un espectáculo cada vez más intenso.
Ahora deberá resolver otra cuestión:
cómo evitar que para jugar ese tenis extraordinario sus protagonistas tengan que llevar el cuerpo permanentemente al límite.

