El baloncesto mundial está de luto. El brasileño Oscar Schmidt ha muerto.
Él fue considerado uno de los mejores anotadores de todos los tiempos, falleció este 17 de abril de 2026 a los 68 años en São Paulo, según confirmaron medios internacionales y su entorno cercano.
Schmidt era seguido por el famoso también basquetbolista estadounidense Kobe Bryant (murió por accidente junto a su hija en 2020) , el sudamericano apodado “Mano Santa”, dejó una huella histórica en el deporte al convertirse durante décadas en el máximo anotador del baloncesto mundial con cerca de 50.000 puntos a lo largo de su carrera profesional.
Un ícono global del baloncesto
Nacido el 16 de febrero de 1958 en Natal, Brasil, desarrolló una carrera de casi 30 años (1974-2003), jugando en su país, Italia y España.
Fue una figura clave de la selección brasileña, con la que disputó cinco Juegos Olímpicos consecutivos y se convirtió en el máximo anotador histórico del torneo, con más de 1.000 puntos.
Entre sus principales logros destacan:
* Oro en los Juegos Panamericanos de 1987 ante Estados Unidos
* Bronce en el Mundial de 1978
* Miembro del Salón de la Fama del Baloncesto (2013)
Además, fue reconocido por la FIBA como uno de los 50 mejores jugadores de la historia.
El ídolo de infancia de Kobe Bryant
Uno de los datos más llamativos de su legado es su impacto en figuras de la NBA. El propio Kobe Bryant reconoció que Schmidt fue su gran referente durante la infancia, cuando vivía en Italia mientras su padre jugaba profesionalmente.
El estilo de tiro, la personalidad y la capacidad anotadora del brasileño marcaron al futuro astro de los Lakers, quien lo consideraba uno de sus grandes modelos.
Vida personal y lucha fuera de la cancha
En el plano personal, Oscar Schmidt estuvo casado desde 1981 con Maria Cristina Victorino, con quien tuvo dos hijos. Su familia estuvo muy ligada al deporte: su hijo llegó a jugar junto a él y su sobrino, Bruno Schmidt, destacó en el voleibol de playa.
Desde 2011 enfrentó una dura batalla contra un tumor cerebral, enfermedad por la que fue operado y sometido a tratamientos durante años.
Pese a ello, mantuvo una vida activa tras su retiro, participando en proyectos deportivos, conferencias y apariciones públicas, incluso formando parte de eventos como la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Un legado irrepetible
Schmidt también tomó una decisión que marcó su carrera: rechazó jugar en la NBA para mantenerse fiel a la selección de Brasil, lo que reforzó su figura como símbolo nacional del deporte.
Su impacto trasciende estadísticas. Fue un jugador que cambió la forma de entender el baloncesto fuera de la NBA, convirtiéndose en una referencia mundial por su talento, disciplina y capacidad anotadora.
El baloncesto pierde a una de sus mayores leyendas, pero su legado permanece como uno de los más influyentes en la historia del deporte.

