
Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán‑Cortina 2026 se celebran del 6 al 22 de febrero de 2026 en Italia, con sedes repartidas entre Milán, Cortina d’Ampezzo y otras localidades alpinas del norte del país. Esta será una de las ediciones más descentralizadas de la historia, con eventos que van desde el hielo urbano hasta las cumbres montañosas de los Alpes Dolomitas.
¿Qué podemos esperar?
Participación y deportes
Se estima que competirán alrededor de 2 900 atletas de más de 90 delegaciones, disputando 116 pruebas en 8 deportes y 16 disciplinas de invierno como esquí alpino, patinaje artístico, bobsleigh, biatlón, curling, snowboard, skeleton y hockey sobre hielo.
Ceremonia inaugural inusual
Por primera vez, la ceremonia de apertura se celebrará en varias sedes conectadas por tecnología, con espectáculos y actuaciones artísticas en San Siro (Milán), Cortina y otros puntos.
Grandes figuras y expectativas deportivas
Como en todos los Juegos, hay grandes nombres que atraen la atención:
- Sofía Goggia, esquiadora italiana con medallas olímpicas previas, busca brillar en su país.
- En patinaje artístico, la competencia promete emociones con candidatos consolidados (por ejemplo, figuras como Ilia Malinin, según cobertura internacional reciente).
- El regreso de jugadores de la NHL al hockey sobre hielo masculino por primera vez desde 2014 es un punto de alto interés mediático.
- Equipos como el de Gran Bretaña vienen con expectativas de récords de medallas en deportes de invierno.
Además, historias humanas como posibles regresos tras lesiones, revelaciones de nuevos talentos o rivalidades históricas enriquecen la narrativa deportiva.
Impacto económico esperado
Los Juegos Olímpicos no son solo emoción deportiva, sino también mega-evento económico:
- Se proyecta que el evento genere más de 5 300 millones de euros en retorno económico para las regiones anfitrionas y el país, sumando turismo, gasto de espectadores, infraestructura y efecto multiplicador en servicios locales como hotelería, alimentos, comercio y transporte.
- Solo la ciudad de Milán podría registrar más de 4 000 millones de euros en ingresos directos, impulsada por turismo, compras y consumo durante las semanas de competencia.
- Se espera la llegada de más de 2 millones de visitantes y una audiencia televisiva global estimada entre 2 000 y 3 000 millones de personas.
Este efecto no solo se limita a los días de competición; el legado turístico y las mejoras en infraestructura (transporte, alojamientos, estadios y sedes deportivas) pueden atraer visitantes durante años posteriores.
Impacto mediático y cultural
Los Juegos Olímpicos de Invierno atraen audiencias millonarias en todo el mundo, aunque generalmente no alcanzan las cifras de los Juegos de Verano. Sin embargo:
- La cobertura mediática global sigue siendo masiva, con transmisiones en múltiples plataformas, redes sociales y contenido digital que amplifica las historias deportivas y humanas más allá de las competencias.
- Eventos como el regreso de atletas legendarios o nuevos récords generan atención incluso en países sin gran tradición invernal.
- Además, la combinación de deporte con cultura —como moda, estilo de vida y gastronomía de las regiones anfitrionas— ayuda a ampliar el interés del público más allá de lo estrictamente deportivo.
Comparación con los Juegos Olímpicos de Verano
Aunque ambos son espectáculos deportivos globales y comparten esencia olímpica, hay diferencias claras:
Escala y alcance
- Los Juegos de Verano suelen contar con mucho más deportistas, más disciplinas y países inscritos, lo que traduce una mayor audiencia masiva y cobertura mediática más amplia.
- Las cifras de audiencia televisiva y digital en verano suelen superar a las de invierno en gran medida.
Impacto económico
El impacto económico de los Juegos de Verano tiende a ser mayor por la magnitud de eventos, más visitantes y mayor consumo. Sin embargo, un buen modelo de organización —como el de Milán-Cortina con sedes distribuidas y un menor gasto en construcciones nuevas— puede maximizar el beneficio de los Juegos de Invierno.
Perfil cultural
Mientras los Juegos de Verano suelen tener impacto más universal (albergando deportes populares como atletismo, natación, fútbol, gimnasia), los de Invierno tienen una audiencia apasionada pero tradicionalmente más concentrada en regiones con deportes de nieve y hielo.
Más allá de las medallas
Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 no solo nos ofrecerán competiciones espectaculares, sino que representan una oportunidad para cultivar pasión deportiva, reforzar la identidad cultural del deporte invernal, impulsar economías locales y conectar audiencias globales con historias humanas que van desde la superación hasta la excelencia atlética.
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