Novak Djokovic volvió a hacer historia en el Abierto de Australia.
El serbio, actual número 4 del ranking ATP, avanzó este sábado a los octavos de final tras imponerse por 6-3, 6-4 y 7-6 (7-4) al neerlandés Botic Van de Zandschulp (75°) y alcanzó una marca inédita: 400 victorias en torneos de Grand Slam, un récord absoluto en el tenis, sin distinción de género.
El triunfo, sin embargo, estuvo cerca de quedar opacado por una acción que pudo haberle costado la descalificación. En el segundo set, Djokovic descargó su frustración con un golpe de derecha en dirección a un alcanzapelotas, sin llegar a impactarlo por escasos centímetros. La situación generó tensión en la Rod Laver Arena y encendió las alarmas, aunque finalmente el árbitro decidió no sancionarlo con dureza.
Consciente del riesgo que corrió, el propio Djokovic se refirió al episodio tras el partido: “Me disculpo por eso, no era necesario. En el calor del momento fui afortunado de seguir en pista y lo siento por causarle estrés al recogepelotas o a cualquiera”.
Más allá del susto, el serbio también igualó otro registro de peso: alcanzó las 102 victorias en el Abierto de Australia, la misma cantidad que había logrado Roger Federer en Melbourne. Además, continúa en carrera para ampliar su legado y buscar su 25° título de Grand Slam, tras sumar 101 triunfos en Roland Garros, 102 en Wimbledon y 95 en el US Open.
El encuentro no estuvo exento de complicaciones físicas. En el inicio del tercer set, el tenista sufrió una leve torcedura en el tobillo derecho que encendió la preocupación, aunque logró sostener su nivel y cerrar el partido en el tie break. “Me relajé un poco en el segundo set y a partir de ahí podía pasar cualquier cosa. Un tie break es al 50%, así que estoy contento de haber pasado en tres sets”, analizó.
En la próxima ronda, el tenista de 38 años enfrentará al checo Jakub Mensik (18°) por un lugar en los cuartos de final. Consultado por su nuevo récord, Djokovic dejó una frase con tono desafiante: “Los jóvenes tendrán que ganarse el dinero”, avisó, reafirmando que sigue dispuesto a marcar el ritmo en la elite del tenis mundial.

