
Efraín Juárez vuelve a cruzarse con el fútbol costarricense en una etapa decisiva de su carrera. Después de dirigir a Keylor Navas en el Pumas que perdió la final del Clausura 2026 frente a Cruz Azul, el entrenador mexicano tiene ahora entre sus jugadores a Jewison Bennette, a quien está utilizando en una función distinta a la que lo dio a conocer.
El escenario es Győr, en el noroeste de Hungría, donde el ETO representa una tradición futbolística que supera los 120 años. Fundado en 1904 por integrantes del entorno de una fábrica de vagones y maquinaria, el club conserva una identidad ligada a la historia industrial de la ciudad.
Bennette llegó a una institución que acababa de recuperar el campeonato húngaro en mayo de 2026, trece años después de su anterior coronación. Un dato importante: ese título precedió a la llegada de Juárez y del costarricense. Ambos se incorporaron al proyecto encargado de sostener al campeón.
La final que no pudo ganar con Navas
Antes de esa aventura europea, Juárez condujo a Pumas al liderato de la fase regular del Clausura 2026 y posteriormente a la final.
Keylor tuvo un papel determinante. En el encuentro de ida, disputado ante Cruz Azul, sus intervenciones sostuvieron el empate sin goles. En la vuelta, Pumas abrió el marcador, pero terminó remontado y sin el campeonato.
El técnico salió posteriormente del club universitario. Navas lo despidió públicamente con un mensaje de reconocimiento, reflejo de la relación que habían construido.
Ahora el vínculo tico de Juárez tiene otro nombre y otra necesidad: Bennette busca recuperar regularidad después de un recorrido europeo marcado por oportunidades intermitentes.
Un campeón obligado a reconstruirse
El contexto húngaro también ayuda a explicar las decisiones del entrenador.
Nemzeti Sport documentó que el ETO afrontó importantes salidas después del campeonato y una renovación considerable del plantel. Su análisis señaló que Juárez recurrió a una línea de cinco para corregir las dificultades defensivas del conjunto en las transiciones rivales.
Dentro de esa transformación aparece Bennette. Zurdo y formado como extremo, el costarricense está jugando por el carril derecho, con recorridos que lo obligan a atacar y regresar para completar la defensa.
La apuesta empieza a darle continuidad y también dejó una contribución ofensiva reciente: su centro permitió el empate transitorio ante Zalaegerszeg en Copa, aunque el ETO terminó perdiendo 3-1 y quedó eliminado.
El hilo costarricense une así dos momentos distintos del entrenador mexicano: con Navas estuvo cerca de conquistar México; con Bennette busca sostener un proyecto en Hungría y ayudar a un joven mundialista a encontrar estabilidad.

