
Con apenas 17 años, el costarricense Mario Marín dejó su hogar, sus amigos y hasta las fiestas de fin de año para perseguir un sueño: convertirse en portero profesional en Europa.
Hoy se forma en la academia Moura AC, al sur de Lisboa, convencido de que la disciplina aprendida desde niño será su mejor aliada.
Nacido en Belén el 4 de julio de 2008, Marín no empezó su carrera deportiva en el fútbol. Entre los 6 y 12 años destacó como nadador del equipo de Belén, donde ganó torneos dentro y fuera de Costa Rica. Esa etapa, asegura, fue clave para construir la base de disciplina, sacrificio y competitividad que hoy aplica bajo el marco.
Paralelamente jugaba fútbol desde los 4 años, pero a los 12 tomó la decisión definitiva: abandonar la natación para enfocarse totalmente en la portería.
Su formación tomó fuerza en FC Edson Soto, donde trabajó durante tres años con el exportero mundialista Patrick Pemberton. En ese proceso obtuvo títulos nacionales y participó en la MIC Cup en España, una de las vitrinas juveniles más importantes del mundo.
Posteriormente defendió el arco de Santa Ana FC, dirigido por Carlos “Zorro” Hernández, alcanzando el subcampeonato de UNAFUT. Antes de viajar a Europa tuvo un paso breve por Carmelita, donde Vinicio Alvarado y Román González veían en él un proyecto de alto potencial.
Salto a Europa
En marzo del 2025, un showcase de la empresa Propella realizado en el Estadio Nacional cambió su destino. Fue reclutado por la academia Moura AC, en Portugal, una estructura de desarrollo tipo CAR ubicada en un pueblo de 13 mil habitantes a cuatro horas de Lisboa.
Ahí disputa torneo local y giras internacionales:
- Octubre 2025: amistosos ante U19 de Levante y Murcia (España)
- Diciembre 2025: subcampeón de IberCup (derrota por penales en la final)
- 2026: fogueos ante Braga y Guarda
- Próximos retos: gira a Sevilla y segunda participación en la MIC Cup
Madurez lejos de casa
El crecimiento no ha sido solo deportivo. Vivir solo en otro continente le cambió la perspectiva.
Durante las fiestas de fin de año no pudo viajar a Costa Rica y debía pasarlas sin familia, hasta que el portugués Guilherme Farinha, sin conocerlo personalmente, lo invitó a celebrar Navidad con su familia tras el contacto de Vinicio Alvarado.
Un gesto que, según Marín, “le devolvió calor de hogar” en un momento difícil.
El sueño
Mario Marín no esconde su ambición.
“Mi sueño es ser el mejor portero de la historia del fútbol. No quiero nada regalado. Quiero ganármelo con esfuerzo, por mi familia y por mi país. Costa Rica es pequeña en tamaño, pero no en sueños”.
El joven arquero tiene claro su objetivo: vestir la camiseta de la selección nacional y defender la bandera tricolor bajo los tres palos.
A miles de kilómetros de Belén, el proceso apenas comienza. Pero la determinación parece tan firme como sus manos cuando atrapan la pelota.
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