Las selecciones exitosas no empiezan con nombres: Inglaterra, Alemania, Argentina, Uruguay, Panamá y hasta Haití lo demuestran.
Cada vez que la Selección Nacional entra en un cambio de ciclo, el país discute currículos, nacionalidades y salarios.
Pero en el fútbol moderno la pregunta no es quién dirigirá.
La pregunta es qué modelo dirigirá.
Las federaciones que hoy compiten de verdad no comienzan contratando un entrenador… comienzan definiendo una estructura deportiva.
Inglaterra: el técnico lo elige un panel, no una ocurrencia
La Federación Inglesa estableció un comité técnico permanente que analiza perfil humano, manejo mediático, relación con juveniles y compatibilidad con la metodología nacional.
Por eso Gareth Southgate no fue elegido por fama, sino por coherencia con el sistema.
El entrenador encaja en la idea, no la crea.
Alemania: fabricar seleccionadores
Después del fracaso del 2000, Alemania cambió todo el fútbol.
Academias obligatorias, metodología única y estilo definido.
Desde entonces los técnicos surgen del propio sistema.
Klinsmann, Löw, Flick y Nagelsmann no fueron apuestas: fueron productos del proyecto.
Argentina y Uruguay: continuidad sudamericana
Argentina apostó por Lionel Scaloni cuando casi nadie lo pedía.
La decisión fue sostener una renovación generacional diseñada por la dirección deportiva.
Terminó en título mundial.
Uruguay es aún más claro: el “Proceso Tabárez” integró juveniles y mayor durante 15 años.
Cambian entrenadores… la estructura permanece.
Por eso compite siempre.
Brasil y México: el peso institucional
Brasil evalúa liderazgo, manejo de estrellas y exposición internacional.
El técnico administra una identidad histórica.
México toma decisiones a través de comité deportivo y clubes.
El seleccionador también es figura institucional y comercial.
Canadá: planificar un Mundial
Canadá inició su proyecto más de una década antes del 2026.
Invirtió en desarrollo juvenil, análisis de datos y atletas formados para competir en CONCACAF moderno.
Luego eligió entrenador.
Primero el sistema. Después el banquillo.
Panamá: la evolución centroamericana
Panamá dejó de cambiar técnicos por resultados cortos y creó continuidad federativa.
Hernán Darío Gómez clasificó al Mundial,
Thomas Christiansen consolidó la identidad competitiva.
El crecimiento no fue casual: fue estabilidad, scouting internacional y trabajo en ligas extranjeras.
Hoy Panamá compite de igual a igual en la región.
Haití: el caso silencioso
Haití no posee recursos económicos ni liga poderosa, pero sí planificación deportiva.
La federación trabaja con jugadores formados en Francia y academias europeas, priorizando captación internacional antes que improvisación local.
El entrenador es un coordinador del talento disperso, no un salvador.
Y por eso ha logrado competir en Copa Oro y torneos juveniles con regularidad.
La verdadera diferencia
En las selecciones estructuradas:
Primero existe el modelo
Después aparece el entrenador
En muchas selecciones pequeñas ocurre lo contrario:
Primero se contrata un técnico
Después se intenta inventar el proyecto
La pregunta correcta para Costa Rica
El país no debería discutir nombres.
Debería discutir identidad futbolística.
Cuando exista un modelo claro —formación, estilo, perfil de jugador y continuidad—
el entrenador dejará de ser una apuesta… y pasará a ser una consecuencia.
Porque en el fútbol moderno el técnico no cambia una selección.
Un plan integral que involucre todas las áreas si puede contribuir el producto del fútbol de Costa Rica venido a menos y sin competitividad.




