BUSCAR EN EVERGOL

Imagen

 

Cristiano Ronaldo tiene un lugar asegurado entre las figuras más importantes del fútbol de selecciones. Su capacidad goleadora, su permanencia y su protagonismo en los primeros títulos de Portugal sostienen un legado extraordinario. Pero afirmar que un solo futbolista convirtió a una selección sin relevancia en un gigante exige una revisión histórica.

Portugal tenía grandes jugadores, resultados importantes y una tradición futbolística mucho antes de su debut. Con Cristiano alcanzó nuevas conquistas, pero ese crecimiento también pertenece a varias generaciones de futbolistas y entrenadores.

Eusébio ya había llevado a Portugal al podio mundial

El primer gran argumento aparece en Inglaterra 1966. Con Eusébio como figura, Portugal terminó tercero en la Copa del Mundo, un resultado que estableció una referencia histórica para el país.

Aquella selección protagonizó una de las remontadas más recordadas de los mundiales: perdía 3-0 contra Corea del Norte y terminó imponiéndose 5-3, con cuatro goles de Eusébio.

Décadas antes de Cristiano, Portugal ya había demostrado que podía competir entre los mejores. Su trayectoria posterior tuvo ausencias y dificultades, pero esas discontinuidades no borran aquella conquista deportiva.

La generación de Figo también abrió camino

Portugal volvió a alcanzar las semifinales de una gran competición en la Eurocopa de 1984. Más adelante, los títulos mundiales juveniles de 1989 y 1991 confirmaron la aparición de una generación que elevaría nuevamente sus aspiraciones.

Luís Figo, Rui Costa, Fernando Couto, Paulo Sousa y João Vieira Pinto formaron parte de ese proceso. La selección llegó a cuartos de final de la Eurocopa de 1996 y a semifinales en 2000, cuando cayó ante Francia en la prórroga.

Cristiano debutó en la selección absoluta en agosto de 2003. Por lo tanto, encontró un equipo que ya había recuperado presencia y prestigio internacional. La transformación estaba en marcha.

La final de la Eurocopa de 2004 representó precisamente el encuentro entre generaciones: el joven Ronaldo compartió protagonismo con referentes como Figo y Rui Costa, además de jugadores como Deco y Ricardo Carvalho. Aquella oportunidad de conquistar el primer título terminó con una dolorosa derrota ante Grecia.

Los títulos llegaron con Cristiano y con un equipo

El argumento más fuerte a favor de Ronaldo es indiscutible: Portugal ganó la Eurocopa de 2016 y las Nations League de 2019 y 2025 durante su trayectoria internacional.

Su contribución fue decisiva. En la semifinal europea de 2016 frente a Gales, por ejemplo, marcó el primer gol y participó en la acción que Nani convirtió en el segundo. Su peso competitivo no puede reducirse a una cuestión de imagen o liderazgo.

Pero la final ante Francia también ofrece una prueba del valor colectivo. Cristiano salió lesionado a los 25 minutos y Portugal tuvo que resolver el partido sin él sobre el césped. Rui Patrício, Pepe y el resto del equipo sostuvieron la resistencia, mientras Éder marcó en la prórroga el gol del campeonato.

Fernando Santos y sus futbolistas construyeron una victoria que necesitó mucho más que una estrella.

En la Nations League de 2025 volvió a verse esa combinación. Cristiano anotó en la final contra España, pero Nuno Mendes también marcó y fue reconocido como el mejor jugador de la fase final. El talento de los compañeros tuvo una expresión concreta en el título.

El debate está en la explicación del éxito

Es razonable sostener que Ronaldo ayudó a elevar las exigencias de Portugal y fue protagonista central de su etapa más ganadora. También es válido destacar la continuidad competitiva que el equipo alcanzó durante su carrera.

Lo discutible es presentar todo ese recorrido como consecuencia exclusiva de su aparición. Una selección no se mantiene durante tantos años entre las principales aspirantes únicamente por un futbolista: necesita formación, renovación, entrenadores y jugadores capaces de responder en los momentos decisivos.

Tampoco puede presentarse como un dato objetivo que alguien tuvo el “mayor impacto en la historia del fútbol de selecciones”. Esa es una valoración que exige definir criterios y comparar contextos muy diferentes.

Cristiano merece reconocimiento por lo que hizo. Eusébio, Figo, Rui Costa, Pepe, Nani y las generaciones posteriores también merecen su lugar.

La historia permite una conclusión más completa: Ronaldo fue una figura excepcional en el crecimiento de Portugal, acompañado por un país futbolístico que ya producía talento y que siguió aportándolo durante toda su carrera. 

Imagen

© 2017 Un Equipo Adelante, San Rafael de Alajuela, Comercial Udesa Sport. Todos los derechos reservados Los derechos de propiedad intelectual del web everardoherrera.com, su código fuente, diseño, estructura de navegación, bases de datos y los distintos elementos en él contenidos son titularidad de Un Equipo Adelante a quien corresponde el ejercicio exclusivo de los derechos de explotación de los mismos en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación. El acceso y utilización del sitio web everardoherrera.com que Un Equipo Adelante pone gratuitamente a disposición de los usuarios implica su aceptación sin reservas.