El inglés Jack Grealish vuelve a estar en el centro de la polémica por su comportamiento fuera de las canchas. El extremo fue apartado del Everton para el partido de la Carabao Cup ante el Newcastle United por motivos disciplinarios, después de protagonizar dos noches de fiesta que generaron cuestionamientos sobre su profesionalismo.
Según publicó el diario británico The Sun, el futbolista asistió el lunes 19 de octubre a la ceremonia de los premios Pride of Britain, celebrada en Londres. Tras el evento, se reunió con amigos en el establecimiento BAM Karaoke Box, donde permaneció hasta altas horas de la madrugada entre bebidas y canciones.
Al día siguiente, Grealish regresó a Liverpool y participó en el entrenamiento del Everton. No obstante, esa misma noche volvió a salir, esta vez acompañado por sus compañeros Jordan Pickford, Tyler Dibling y Kyle Walker.
Los futbolistas se reunieron en el Mucky Pub, en Wilmslow, para seguir el partido entre el Paris Saint-Germain y el Barcelona en una sala privada.
“Estaban viendo el partido PSG-Barcelona en una sala privada en la parte trasera del pub. Estaban de buen humor y bebieron bastante”, relató un testigo al periódico británico.
Aunque el Everton tuvo libre el miércoles, la situación de Grealish ya había generado consecuencias dentro del club. El extremo terminó fuera de la convocatoria para el compromiso de la Carabao Cup frente al Newcastle, en una decisión vinculada a cuestiones disciplinarias.
El nuevo episodio vuelve a poner bajo los reflectores la conducta extradeportiva del internacional inglés, cuyo talento futbolístico ha convivido con episodios polémicos fuera del terreno de juego.
Por ahora, la información publicada por The Sun sitúa las salidas nocturnas como el centro de la controversia, mientras el Everton mantiene su atención en la disciplina interna del equipo.
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