El ex futbolista argentino y escritor, Jorge Valdano, puso el foco en el ambiente que rodea al Clásico. En su columna de EL PAÍS, el exjugador y entrenador argentino cuestiona que la discusión arbitral amenace con desplazar al propio partido antes de que comience.
Su reflexión distingue entre fiscalizar las decisiones y atribuirles una intención: considera necesario exigir criterios consistentes, explicaciones y un funcionamiento más transparente del VAR, pero rechaza que cada actuación se interprete de antemano como una maniobra para beneficiar al adversario.
“Nada justifica que los convirtamos en sospechosos permanentes”, sostiene.
Para Valdano, esa desconfianza también ofrece una salida cómoda a los clubes: permite celebrar las victorias como mérito propio y explicar las derrotas mediante responsabilidades ajenas. El resultado, advierte, deteriora la conversación futbolística y reduce el espacio para analizar el rendimiento de los equipos.
En lo deportivo, su lectura apunta a dos caminos diferentes. El Barcelona buscará gobernar mediante la circulación, desplazar la estructura rival y encontrar oportunidades con paciencia y precisión. El Real Madrid intentará aprovechar los espacios con ataques rápidos, especialmente a través de Mbappé.
La clave estará en lo que ocurra cuando cambie la posesión: la capacidad azulgrana para contener las transiciones y la del Madrid para escapar de la presión pueden determinar qué propuesta consigue imponerse.
Valdano invita así a recuperar el centro de la discusión: los jugadores, las decisiones tácticas y el talento que reúne uno de los encuentros de mayor repercusión mundial.
