
El Xeneize remontó ante Vasco, avanzó a la final de la Sudamericana y renovó una historia de clasificaciones en territorio brasileño. Los medios locales destacaron los errores del conjunto carioca y la aparición decisiva de Leandro Paredes.
Boca Juniors volvió a convertir una visita a Brasil en una noche de celebración. El equipo de Rodolfo Arruabarrena venció 3-1 al Vasco da Gama en el Maracaná, revirtió la derrota por 1-0 sufrida en Buenos Aires y se clasificó a la final de la Copa Sudamericana con un global de 3-2.
La repercusión cruzó rápidamente el resultado. En Brasil reapareció una descripción que acompaña al conjunto argentino desde sus grandes conquistas continentales: la de un rival que sabe sobrevivir a escenarios adversos y castigar cuando la presión comienza a pesar del otro lado.
Agência Brasil resumió esa sensación al señalar que Boca volvió a hacer honor a su fama de “terror” de los brasileños. Su análisis también introdujo un matiz necesario: en los últimos años, varios clubes de Brasil habían conseguido imponerse al Xeneize. La historia pesa, pero no convierte cada eliminatoria en un desenlace anunciado.
Una ventaja que Vasco perdió demasiado pronto
El conjunto brasileño llegaba con una oportunidad importante después de ganar en La Bombonera. Sin embargo, Boca le quitó muy temprano la tranquilidad.
Lautaro Di Lollo abrió el marcador de cabeza y Miguel Merentiel amplió la diferencia antes del descanso. El visitante había transformado una eliminatoria desfavorable en una clasificación provisional.
Vasco reaccionó en la segunda parte. Puma Rodríguez descontó y dejó nuevamente igualada la suma de los dos encuentros. Cuando los penales aparecían como una posibilidad cercana, Paredes probó desde fuera del área y encontró el gol que resolvió la semifinal.
La prensa brasileña puso especial atención en la respuesta de Léo Jardim ante ese remate. UOL destacó tanto la falla del guardameta como la influencia del mediocampista argentino, quien ingresó en el segundo tiempo y terminó decidiendo la clasificación.
El medio también describió un primer tiempo muy pobre del Vasco y una mejoría posterior que no alcanzó para rescatar la serie.
La crítica brasileña fue más allá del último gol
Lance! enfocó su cobertura en el mal rendimiento del equipo local y en su incapacidad para aprovechar la ventaja obtenida en Argentina.
Esa lectura permite entender la eliminación más allá de una acción individual. Vasco recuperó posibilidades después del descanso, pero ya había permitido que Boca tomara el control de la eliminatoria con dos golpes en la primera mitad.
Folha de S.Paulo, por su parte, subrayó la prolongación de la espera vascaína por otra final continental: su última aparición en una definición de un torneo de Conmebol fue en la Copa Mercosur de 2000.
Para Boca, otro capítulo de una historia extensa
El triunfo se agregó a una larga lista de series resueltas favorablemente en Brasil. El recuento difundido por la prensa argentina sitúa esa cifra en 18, incluyendo las clasificaciones de esta Sudamericana frente a São Paulo y Vasco.
La precisión es importante: se trata de eliminatorias ganadas cuya definición ocurrió en Brasil, no de 18 victorias en partidos de vuelta. Boca también consiguió avanzar mediante empates, penales e incluso derrotas que no alteraron una ventaja global.
Entre los recuerdos más fuertes aparecen las consagraciones de Libertadores ante Palmeiras en 2000, Santos en 2003 y Grêmio en 2007. Son antecedentes que ayudan a explicar por qué una visita del Xeneize sigue generando tanta atención.
En esta edición, Boca ya dejó atrás a dos adversarios brasileños de manera consecutiva. Primero resistió en São Paulo; después remontó en Río de Janeiro.
Ahora espera al ganador de la semifinal entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque. El siguiente desafío será convertir estas noches de clasificación en un título. En el Maracaná recuperó algo que Brasil conoce bien: la capacidad de Boca para seguir siendo peligroso cuando parece estar contra las cuerdas.
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