
La remontada ante la Roma rescató tres puntos y abrió una discusión mayor: los futbolistas que cambiaron el partido estaban en el banquillo. Güler, Endrick y Espí dieron respuestas que el equipo titular no había encontrado.
El Real Madrid salió de Roma con una victoria que parecía imposible y con preguntas que el resultado no alcanza a resolver. El 4-3 dejó seis puntos en dos jornadas de Champions, confirmó su extraordinaria capacidad para sobrevivir y expuso una contradicción: el equipo que terminó ganando ofreció recursos que al que empezó le habían faltado.
José Mourinho busca equilibrio. Kylian Mbappé conserva un lugar central por su capacidad goleadora. Vinicius atraviesa un momento de escasa influencia. Y detrás aparecen Arda Güler, Endrick y Carlos Espí, futbolistas que aprovecharon la emergencia para reclamar espacio.
La noche del Olímpico permite mirar más allá de una remontada: ayuda a entender qué está pasando en este Madrid.
Un equipo partido y una Roma que sabía dónde hacer daño
Durante buena parte del encuentro, la Roma de Gian Piero Gasperini encontró cómo incomodar al Madrid. Su presión individual dificultó la salida, aisló a los atacantes y convirtió la circulación blanca en una secuencia de dudas.
En el análisis de Lorenzo Calonge para EL PAÍS, con el mapa de posiciones reflejaba una separación marcada: seis madridistas en su propio campo y cuatro atacantes por delante, con poca conexión entre ambos grupos.
El problema iba más allá de perder una pelota. Al Madrid le costaba encontrar un pase que le permitiera avanzar con continuidad. Valverde y Tchouaméni aportaban despliegue, pero el equipo no conseguía transformar esa energía en una salida limpia.
Un dato recogido por Calonge, atribuido a Opta, ilustra el atasco: Courtois intentó 55 pases, solo por detrás de los 58 de Konaté. El registro del portero casi duplicó su media de los otros encuentros de la temporada, situada en 28.
Que el guardameta participara tanto no era, por sí solo, un defecto. El problema era lo que revelaba: demasiadas posesiones regresaban al punto de partida.
Mbappé marca, pero no puede conectar al equipo entero
El francés sostuvo al Madrid con el empate provisional del primer tiempo. Su remate, desviado por Mancini, recordó que incluso un equipo superado puede encontrar una respuesta cuando dispone de un atacante de su capacidad.
Pero el gol no corrigió el funcionamiento colectivo. La Roma volvió a adelantarse y Donyell Malen completó un doblete que colocó el 3-1. El Madrid seguía teniendo amenaza arriba y dificultades para llegar hasta ella.
Mbappé también alcanzó un registro histórico. Según Opta, disputó su partido número 100 en la Copa de Europa/Champions con 27 años y 298 días, convirtiéndose en el más joven en llegar a esa cifra, por delante de Lionel Messi. Lo celebró con un gol.
Su importancia ayuda a explicar otra dificultad de Mourinho: repartir oportunidades entre los delanteros. En la conferencia posterior, el técnico reconoció que competir por minutos con Mbappé resulta especialmente complicado por su calidad.
Ahí aparece uno de los desafíos del proyecto: mantener el peso de su principal goleador y encontrar, al mismo tiempo, espacio para quienes pueden complementarlo.
Vinicius: una noche que retrata su momento
La situación de Vinicius fue distinta. El brasileño salió sustituido después de una actuación con escasa incidencia y una pérdida de balón que precedió al segundo gol romano.
AS, en una información de Mario de la Riva, destacó que terminó sin remates ni intentos de regate, con apenas 22 intervenciones en casi una hora. El mismo medio situó su balance del curso en un gol y tres asistencias durante 731 minutos.
Son cifras que explican la preocupación deportiva sin necesidad de convertir una mala noche en un juicio definitivo sobre el jugador. Vinicius ha sido decisivo por su desborde, su insistencia y su capacidad para alterar defensas. En Roma apenas pudo mostrar esas virtudes.
Mourinho, sin embargo, evitó responsabilizarlo de todo. Reconoció que Gasperini había generado superioridades en su sector y asumió parte del problema inicial. También cuestionó que el futbolista conociera la sanción de cuatro partidos en Liga poco antes del encuentro europeo.
La sanción pertenece al ámbito doméstico. Su actuación ante la Roma exige una evaluación futbolística propia: cómo recuperarlo, dónde puede rendir mejor y qué debe aportar cuando el equipo necesita defender.
Güler cambió la relación del Madrid con la pelota
La entrada del turco tuvo un efecto que fue más allá de los saques de esquina. El Madrid encontró un jugador dispuesto a recibir, ordenar y dar precisión a una fase del partido dominada hasta entonces por las urgencias.
Según el análisis de EL PAÍS , Güler creó tres ocasiones y puso ocho centros en sus 37 minutos. Bernardo Silva también contribuyó a mejorar la circulación, mientras Valverde pasó al lateral derecho.
La modificación abrió una discusión sobre el centro del campo: ¿cuánta seguridad obtiene realmente el Madrid al juntar jugadores de mayor despliegue si después no logra conservar la pelota?
La lectura táctica que deja Roma es que defender también requiere disponer de salidas, enlazar pases y evitar que cada recuperación termine en otra ofensiva rival.
Endrick y Espí transformaron sus oportunidades en argumentos
Endrick entró por Vinicius y dio al ataque una energía distinta. Atacó espacios, buscó el duelo y fue decisivo en dos de las acciones que cambiaron el marcador: su cabezazo provocó el rechazo que aprovechó Espí y después anotó el empate, también de cabeza.
Rüdiger completó la remontada. Los tres goles finales nacieron de acciones de córner de Güler, aunque al turco le corresponden dos asistencias directas, porque el tanto de Espí llegó después de una intervención del portero.
Espí aportó oportunismo y presencia en el área. Endrick, agresividad ofensiva. Güler, calidad en el suministro. Sus actuaciones no resuelven automáticamente quién debe ser titular, pero aumentan la exigencia para quienes ocupan esos puestos.
Mourinho defiende la estrategia; el partido cuestiona el punto de partida
El portugués sostuvo que el encuentro debía interpretarse como una batalla de 90 minutos. Su explicación fue que la intensidad romana acabaría disminuyendo y que los cambios podían aprovechar ese desgaste.
También advirtió que comenzar con el once que terminó habría expuesto al equipo ante la fuerza inicial del rival. Es una defensa de la gestión de los tiempos, aunque el propio técnico reconoció que no había diseñado una remontada del 3-1 al 3-4.
Ambas cosas pueden coexistir: Mourinho acertó al intervenir y su planteamiento inicial sufrió mucho. La victoria respalda sus cambios; el desarrollo obliga a revisar por qué fueron necesarias medidas tan profundas.
Desde Italia, una derrota difícil de explicar
ANSA describió una Roma que había competido con autoridad durante unos 80 minutos y que terminó perdiendo el control en el tramo decisivo. El enfoque italiano pone el acento en el derrumbe local y en el golpe de Rüdiger contra su antiguo equipo.
La cobertura alemana de Sportschau también destacó los córners de Güler como el factor que alteró el desenlace. Las lecturas coinciden en lo esencial: el Madrid aprovechó de manera extraordinaria una secuencia final que la Roma no consiguió contener.
Una remontada histórica y una solución todavía pendiente
Opta aporta dimensión al resultado: el Madrid alcanzó su quinta victoria en Copa de Europa/Champions después de estar dos o más goles abajo, más que cualquier otro club. Además, sin contar encuentros con prórroga, estableció el regreso más tardío de un visitante que perdía por esa diferencia y acabó ganando.
La capacidad de reacción está demostrada. Lo que Mourinho necesita construir es un equipo que dependa menos de llegar al límite.
Mbappé ofrece goles y jerarquía. Vinicius necesita recuperar influencia. Güler reclama continuidad mediante la creación. Endrick y Espí presentan argumentos para recibir más oportunidades.
La pregunta que deja Roma es concreta: ¿usará Mourinho lo que descubrió durante la emergencia para mejorar al Madrid desde el comienzo? Ganar le concede tiempo. Encontrar esa respuesta determinará qué puede hacer con lo vivido , tendrá de local por ejemplo la ausencia de cuatro partidos por sanción de Vinicius incluyendo el clásico contra Barcelona.
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