Liverpool sacó a relucir todo su poder ofensivo y derrotó 3-6 al LASK Linz en un auténtico festival de anotaciones por la Champions League. Los Reds golpearon una y otra vez, encontraron espacios con facilidad y parecían encaminados a una goleada todavía más escandalosa.
El primer aviso se convirtió en gol al minuto 22. Konstantinos Tsimikas cobró un tiro de esquina y Ronald Araújo se elevó en el área para conectar un cabezazo certero. El LASK Linz apenas intentaba reaccionar cuando recibió otro golpe: dos minutos después, Lewis Koumas habilitó a Bradley Barcola, quien sacó un remate potente para el 0-2.
Liverpool olió sangre y fue por más. Ryan Gravenberch estuvo cerca de ampliar la diferencia, pero el poste le negó el festejo. Poco después, un error en la salida del conjunto local dejó a Florian Wirtz con la oportunidad de habilitar a Barcola, quien no perdonó y firmó su doblete antes del descanso.
La segunda mitad comenzó con la misma tónica. Barcola desbordó por la izquierda, Tsimikas envió el centro y Jeremie Frimpong apareció de cabeza para colocar el 0-4. El LASK Linz encontró un respiro con el tanto de Robert Ljubicic, pero la respuesta inglesa fue inmediata: Frimpong asistió desde la derecha y Barcola completó su triplete.
La fiesta de los Reds alcanzó su punto máximo al minuto 72. Frimpong volvió a servir una asistencia y Koumas, sin marca, fusiló al guardameta Lukas Jungwirth para establecer el 1-6.
Parecía una goleada sin freno, pero Liverpool levantó el pie del acelerador y le abrió la puerta a su rival. Florian Flecker aprovechó dos asistencias de Junior Dibango para descontar en dos ocasiones y transformar el cierre en un partido mucho más apretado de lo esperado.
Liverpool se marchó de Austria con una victoria de seis goles y una actuación ofensiva demoledora, liderada por el triplete de Bradley Barcola. Los Reds tuvieron el partido en sus manos, llegaron a ponerse 6-1 y parecían encaminados a una goleada histórica, pero la relajación final permitió que el LASK Linz maquillara el resultado con dos tantos de Florian Flecker. El 6-3 dejó una certeza y una advertencia: Liverpool tiene pólvora de sobra para destrozar cualquier defensa, pero no puede permitirse desconectarse cuando los partidos parecen resueltos.
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