
Nicolás Lamolina quedó en el centro de la polémica en el empate entre All Boys y Godoy Cruz. El árbitro niega haber corregido por una repetición en un celular y asegura que decidió tras consultar a su asistente.
No había VAR, pero aparecieron celulares. Y lo que debía resolverse entre el árbitro y su asistente terminó convertido en una escena insólita del fútbol argentino.
All Boys y Godoy Cruz empataron 0-0 el lunes 12 de octubre en el estadio Islas Malvinas de Floresta, por la fecha 33 de la Primera Nacional, segunda categoría del país. El resultado quedó opacado por un penal que Nicolás Lamolina sancionó sobre el cierre y después transformó en tiro libre, en medio de protestas y teléfonos que intentaban mostrarle la repetición.
La jugada que desató el caos
A los 43 minutos del segundo tiempo, Iván Zafarana cometió una infracción sobre Axel Rodríguez. Lamolina interpretó que había ocurrido dentro del área y señaló penal para Godoy Cruz.
All Boys reclamó que el contacto había sido afuera. En medio del tumulto, Zafarana y el exdirigente Héctor Capurro acercaron teléfonos al árbitro para exhibirle imágenes de la acción. El entrenador local, Fabián Nardozza, fue expulsado durante las protestas.
La interrupción se prolongó durante 23 minutos. Finalmente, el encuentro se reanudó con un tiro libre para Godoy Cruz y terminó sin goles. La secuencia recibió en redes el apodo de “celuVAR”.
Lamolina dio otra explicación
La presencia de los teléfonos y la posterior corrección alimentaron la controversia. Sin embargo, el árbitro negó haber utilizado esas imágenes para resolver.
En declaraciones a TyC Sports, recogidas por TN, explicó que su asistente, Agustín Méndez, había manifestado dudas sobre la ubicación de la falta y tenía una mejor perspectiva.
“Yo lo único que quería era hablar con mi asistente, que me iba a mencionar que era afuera del área”, sostuvo.
Lamolina aseguró que intentó evitar que le mostraran la pantalla precisamente porque una imagen suya mirando el teléfono podía llevar a pensar que había cambiado por esa vía. También anunció que informaría al Tribunal de Disciplina sobre el ingreso de una persona al terreno de juego.
Un teléfono no sustituye al VAR
La diferencia es fundamental. El árbitro puede corregir una decisión antes de reanudar el partido después de recibir información de otro integrante del equipo arbitral. Esa consulta forma parte del procedimiento previsto en las reglas.
Una repetición aportada por un jugador o dirigente no constituye una revisión oficial. El protocolo del VAR exige un sistema autorizado y oficiales de partido con acceso independiente a las imágenes; no se improvisa con el celular de una de las partes.
Por eso, la controversia no se limita a si la falta fue afuera. También gira alrededor de cómo se corrigió el fallo y de la pérdida de control durante la interrupción.
¿Quién es Nicolás Lamolina?
Lamolina tiene 43 años. Nació el 7 de diciembre de 1982 en San Fernando, provincia de Buenos Aires.
Es hijo del histórico exárbitro Francisco “Pancho” Lamolina, recordado por su estilo de conducción y el famoso gesto del “siga, siga”. Pertenece a una familia con tres generaciones vinculadas al arbitraje.
Debutó en la Primera División argentina en diciembre de 2014, en el empate 0-0 entre Olimpo y Defensa y Justicia.
También cuenta con un antecedente polémico en el ascenso: en 2021 reconoció haberse equivocado al sancionar un penal para Quilmes frente a Ferro, en una semifinal por el ascenso.
Esta vez, su explicación apunta al asistente. Los teléfonos, los reclamos y los 23 minutos de demora dejaron una escena que obliga a distinguir entre corregir un error y permitir que la presión alrededor del árbitro desborde el partido.
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